Negociar con otras fuerzas democráticas     
 
 ABC.    09/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

NEGOCIAR CON LAS OTRAS FUERZAS DEMOCRATICAS

Despues del referéndum España ha en-trado en. un compás de negociación política cuyos frutos, con

seguridad plena, seran de indiscutible trascendencia para el futuro dé la convivencia nacional. Por sólo tal

razón, este período de gran pacto político debe administrarse con pruden cía suma, exquisito tacto y una

indiscutible altura de miras. Debe administrarse, claro está, por quien tiene títulos y legitimidad ratificada

para arbitrar y dirimir entre todas las fuerzas que aspiran a una participación genuiñamente democrática

en la vida española. Obviamente aludimos al Gobierno. Los componentes de la llamada Oposición

Democrática tienen, a "través de los espacios de la Prensa nacional, presencia y protagonismo en absoluto

proporcionados al reflejo que su opción— abstencionista— tuvo en la consulta del, ,15 de diciembre. Las

cosas son así y no de otra manera. Ese frente político dispone de un consenso popular que apenas rebasa

el 5 por 100 del censo electoral. Todo lo que ya desde esa cifra hasta el total de abstención registrada,

corresponde únicamente a la inhibición inevitable, vegetativa, espontánea, que en cualquier consulta de

esta naturaleza se produce. Hace escasas semanas precisaba en Madrid un ilustre profesor de ciencia

política, Raymond Aron;que, en el mundo industrializado, los porcentajes de abstención

únicamente comenzaban a tener significado político a partir de cifras del 25 por 100. Hacemos nosotros,

pues, una generosa imputación de resultados favorables para los que fueron campeones del

abstencionismo. Pero, aun así, ¿qué representa ese 5 por 100 _—concedido, no reconocido— en el

conjunto del espectro político nacional, en la diversificada geografía de fuerzas políticas? Representa

poco; y, al lado de fas corrientes que propugnaron la participación en el referéndum, no representan

absolutamente nada¿ Sin embargo, aparecen instalados cómo interlocutor único del Gobierno, recabando

además, en cuánto oposición, atributos dé legitimidad y calificativos exclusivos de democracia.

Constituyéndose poco menos que como interlocutores únicos del Gobierno.

¿Quién tiene, por acción o por omisión, responsabilidad en este anormal y confusionista estado de cosas?

¿Acaso el Gobierno? ¿Quizá las otras oposiciones democráticas? Lo que sin duda está perfectamente

Claro es que la amplísima mayoría nacional que dio su "conformidad a la ley para la Reforma Política, en

términos rigurosos y estrictos, no aparece representada en el presente compás y en el actual escenario déla

negociación/En el laboreo de los pactos que se encuentra en curso. En su mensaje de vísperas del referen^

du´m, el presidente. Sijárez insistió en la naturaleza gestora de su Gobierno. Por aquellas" horas, todavía,

parte sustancial de jas fuerzas incardinadas en Coordinación Democrática no cejaba en sus llamamientos

a la abstención. Por entonces, las fuerzas de la derecha democrática, del ^centro y_ de la izquierda

moderada habían culminado una" campaña de patriotismo, v prudencia eolítica en apoyo del «sí».

¿Dónde están todas estas fuerzas? ¿Es que,no se las llama? ¿Es que no quieren acudir? Deben participar

también con el Gobierna en la instrumentación a corto plazo de esa democracia, sin crispa-ciones ni

revanchas, pararía que se hizo y refrendó la reforma política. En el reloj que mide el pulso de la realidad

nacional, es la hora de negociar con quienes abogaron, por el compromiso nacional con la democracia.

 

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