Autor: Cavero, José. 
   Gestación de Alianzas     
 
 Arriba.    09/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

1/ GESTACIÓN DE ALIANZAS

CUANDO usted lector, digno de todo aprecio, y votante en potencia en las próximas elecciones

de primavera, menos lo piense, tendrá ante sí las opciones claras, A estas horas, los líderes —

esa consideración de dirigente de un partido en su mayor parte sin convalidar— hacen cálculos

acerca del 15 por 100 mínimo, y de! 55 por 100 deseable para limitarse a estar,-para estar

cómodo o para mandar en la futura Cámara de Diputados. Y eso que la ley Electoral, según se

asegura, está aún en mantillas, si es que siquiera está... Pero los expertos en Ciencia Política

—ni siquiera los políticos propiamente dichos— están ya queriéndose aproximar a lo que será,

en realidad, la mayoría proporcional con correcciones, de próxima entrada en vigor. Bien: en

esa actúa) fase de cenas políticas, lo que se dilucida es quién estará ;en cada lugar y en

compañía de quién. Las opciones que a usted se le podrían presentar, en este orden de ideas,

pudieran ser cuatro, tres o cinco. Una derecha, una izquierda .o dos, y un centro más o menos

q !a derecha o más o menos a la izquierda. O dos centros, también. Y ya está. Así quedará

resumido, a efectos preelectorales, aquel «boom» que amenazó con agotar todas las siglas

posibles. Dicen las encuestas —y éste´es otro artefacto de uso habitúa! para las fechas

próximas— que el país está aún indeciso. Ignora a qué lado quedarse. Personalmente opino,

sin embargo, que esta incerti-dumbre durará poco. .Que se dará hecho, muy simplificada, esa

ardua tarea de la elección, por obra de las alianzas actualmente en maduración. Y terminará de

ayudar, en esta primera convocatoria electoral —sin tiempo para profundizar siquiera en

programas éleo torales y mucho menos en ideologías—la confección de esas listas de

adheridos y simpatizantes en las qué ha trabajado, durante la última semana, Alianza Popular.

Por cierto: no habrá escapado a la observación general la proliferación de grupos que se han

apellidado, en esta hora, «populares». La mencionada Alianza, el P. P., el PPDC, la Federación

gilroblis-ta... Lo menos que se puede decir de todas estas denominaciones es que «están por

ver y demostrar...». Pero, evidentemente, está casi todo por ver: si lo que atraiga votantes será

la denominación de! partido, o la categoría de su líder; o su «homologación» o «caché» a la

europea, su copia más p menos textual de los esquemas en uso a la otra parte de los Pirineos,

o, lo que en sí mismo debiera ser la primera cuestión: los propósitos declarados en cada uno

de los programos en litigio. Se apresuraba a; decir, hace aproximadamente medio año, un

sociólogo militante en un partido de izquierdas, que la victoria en la primera ronda electoral se

inclinaría fácilmente hacía la derecha. Y argumentaba: la izquierda nace de la nada, sin

organización de ningún tipo, sin nombres conocidos, ap´enas sin esquemas. Por el contrario,

las derechas han tenido ocasión para organizarse,y darse a conocer. Hoy, pocos meses

después, probablemente hubiera variado ya esencialmente aquella opinión del sociólogo. Es

cierto que la organización de muchos partidos de iz* quierdas sigue siendo embrionaria o poco

más, y que una aceleración del proceso electoral sólo tendría ventajas para ia derecha. La

izquierda, en este «match», pediría tiempo, si no fuera por temor a las invectivas de los grupos

rivales.

José CAVERO

 

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