Un colegio abierto     
 
 Boletín del Ilustre Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias.     Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Editorial

Un colegio abierto

Ante la proximidad de elecciones para cubrir ¡a mitad de ios puestos de la Junta de! Colegio, conviene

hacer un pequeño batanee de lo que ha supuesto en el panorama educativo la actividad desarrollada por la

Junta y el equipo que con ella ha colaborado a lo largo de estos tres últimos años.

En primer lugar habría que recordar aquellas elecciones en que un grupo de profesores, conocidos de

antemano por sus posiciones democráticas y por una larga experiencia en las luchas reivindicativas del

sector, ganó por amplía mayoría la dirección del Colegio de Licenciados; uno de los motivos por los que

los enseñantes votaron a esa candidatura fue su programa electoral, en el que se recogían todas las

expectativas salariales, pedagógicas, profesionales y políticas de los enseñantes en aquellos momentos, y

en el que se prometía convertir al Colegio en un órgano de expresión y defensa de los enseñantes, de los

alumnos, de una educación al servicio de ios intereses populares. Y para que ello pudiera ser posible, el

Colegio debía ser un organismo abierto, sin censuras, sin prohibiciones, donde se expusieran libremente

todas las objeciones; en resumidas cuentas, un organismo democrático de los enseñantes. Ciertamente, las

circunstancias no eran las más favorables para que esa promesa pudiera realizarse e incluso alguno pudo

pensar que esa Junta era cuando menos ingenua, que en un país gobernado autoritariamente nada podía

funcionar democráticamente. Y aunque este "alguien" tenía su parte de razón, aunque el poder era

dictatorial, aunque las presiones y represiones se han sucedido durante estos tres años, la Junta de

Gobierno del Colegio de Licenciados ha conseguido mantener abiertas las puertas de sus locales para

todos los enseñantes, padres y alumnos que lo han precisado. Esto no hubiera sido posible sólo con su

buena voluntad; han jugado dos factores muy importantes: Uno, la presión cada vez mayor de los deseos

democratizadores de amplias capas sociales, que han contrapesado y muchas veces obligado al poder

político a aceptar la democracia como algo irreversible; segundo, la participación de muchos licenciados

en la actividad del Colegio, a través de las Comisiones, el Boletín, las Asambleas Generales, la

elaboración colectiva de documentos, etc., que han permitido que la Junta se viera siempre arropada en

sus decisiones, que al tomarlas sabía que estaba representando la voluntad de miles de profesores.

Importa destacar éstos dos factores, porque de otra forma no se entendería la enorme labor que el Colegio

ha realizado. Es evidente que en su actuación ha habido omisiones, errores, incomprensiones, a veces, de

los cambios que se estaban produciendo en el movimiento de enseñantes; pero si se examinan con

atención las Memorias oficiales del Colegio, si se recuerda la cantidad de actos culturales, de asambleas,

comunicados, telegramas que han salido de les locales de Santa Bárbara, el balance resulta enormemente

positivo.

En el ámbito profesional las Comisiones de Sectores (Privada, Estatal, Magisterio, Parados, Filiales)

suplieron con inteligencia y combatividad la falta de un sindicato realmente representativo. Del Colegio

han salido anteproyectos de convenio colectivo que han ido a la mesa de negociaciones con los

empresarios, avalados por miles de firmas; en los locales del Colegio, asambleas de representantes han

ratificado las huelgas del 74 y del 75; en el Colegio se han elaborado las plataformas reivindicativas

generales de todo el profesorado de Madrid. Los PNN de INEM han visto en la Comisión de Interinos el

único cauce legal y real para discutir y decidir sobre sus problemas, desde ella se ha presionado a la

Administración por la estabilidad y el contrato laboral, y ha jugado un papel muy importante en la

coordinación de los interinos a nivel de todo el Estado. El Magisterio, hasta que no le ha sido reconocida

su propia capacidad organizativa, ha tenido un sitio en el Colegio, tanto a través de la Comisión de

Maestros, como contando con el apoyo explícito de la Junta y los licenciados en general, que repudiaban

el marco corporativista y elitista que se había querido dar a los Colegios Profesionales.

La defensa de los Colegiados ha sido una constante: los despidos del Liceo Cónsul, del Raimundo Lulio,

de Nuevas Profesiones y de tantos otros supusieron muchas horas de los miembros de la Junta, que ges-

tionaron, visitaron a directores, autoridades del MEC, denunciaron públicamente esas arbitrariedades. Las

detenciones y multas de bastantes Colegiados fueron también respondidas moral y materialmente por

entender que la defensa de los Colegiados pasa también por defender su derecho a la libre exposición de

sus ideas. Claro, que hubo momentos en que la Junta se hubiera visto precisada de un defensor para sí

misma: El TOP abrió sumarios al Decano y a Colegiados por plantear temas como el de la amnistía y o la

reforma educativa en Chile; la policía invadió varias veces los locales del Colegio, se prohibieron actos

culturales, sobre temas históricos, el paro, e incluso un cursillo de didáctica de las Matemáticas.

Fueron momentos difíciles, en que el cierre del Colegio por parte de las autoridades se presentaba como

algo muy real. Esto no impidió el que la Junta siguiera manifestándose en torno a problemas cívicos y

políticos, como en su declaración contra la pena de muerte, su petición de indulto, su toma de posición

contra el Decreto de Prevención del Terrorismo, su apoyo a la amnistía total y al ejercicio pleno de las

libertades. Asimismo, el Colegio se sumó activamente a las acciones que los profesionales de otras ramas

y lugares llevaron a cabo en torno a problemas comunes, como fueron el Decreto sobre Colegios, la Ley

de Relaciones Laborales, los Symposios sobre Colegios, etc. En este sentido, la Junta también ha estado

abierta a la cooperación con los demás sectores profesionales a la búsqueda dé soluciones unitarias a la

problemática social y laboral de sus representados.

Respecto a los temas pedagógicos, se ha hecho un esfuerzo, aunque no todo el necesario, por ofrecer a los

enseñantes una serie de iniciativas que les permitiesen actualizar la metodología empleada hasta ahora. A

lo largo de estos años se han realizado diversos cursillos de didáctica por materias, ha estado funcionando

regularmente el Seminario de Pedagogía y se han tomado interesantes contactos con grupos pedagógicos

como Acción Educativa, Rosa Sensat, etc.; la implantación del BUP, la regularización del COU, la

programación por asignaturas han sido temas sobre los que el Colegio ha elaboración estudios e informes.

A nivel de funcionamiento y tras aprobarse los estatutos de Régimen interno, el Colegio consolidó las

Comisiones de sector y trabajo como sus puntales básicos. Además de las Comisiones ya citadas, entraron

en funcionamiento y están actualmente trabajando las de Parados, Medio Ambiente, Investigación, el

Seminario de Historia, el Comité de Redacción del Boletín y PNN de Escuelas de Magisterio. La Sección

de Psicólogos ha adquirido ya una entidad pública de importante peso y edita su propio Boletín.

Asimismo, y cumpliendo con uno de los puntos del programa electoral, se abrieron Delegaciones

Provinciales en Cuenca y Ciudad Real.

Es necesario hacer mención especial de la Asesoría Jurídica, en la que dos abogados especialistas en el

complicado mundo de la enseñanza han atendido a varios miles de profesores (en 1975 el número de

consultas fue de 750), a los que ha aconsejado, informado y defendido cuando ha sido preciso, cosa que

por desgracia ha sido bastante frecuente. Además, la Asesoría Jurídica ha colaborado en el Boletín, ha

elaborado informes para la Junta y ha intervenido en el campo jurídico penal y gubernativo en ocasión de

prohibición de actos culturales, detenciones e incoación de procesos.

Por último, y nada más recordarlo porque es conocido por todos, porque ha suscitado la polémica más

fuerte e interesante habida en cuarenta años en el terreno educativo, porque ofrece soluciones concretas,

realistas y progresivas, el Colegio ha elaborado y aprobado la Alternativa a la Enseñanza, fruto de un

esfuerzo colectivo, de la experiencia práctica y teórica de los enseñantes de Madrid. Hoy el problema ya

no es tanto la Alternativa como papel escrito y polemizado, como profundizar en ella y avanzar porque

ésta o soluciones parecidas lleguen a ser realidad lo antes posible. Pero quizás lo más importante, y por lo

que el Colegio tiene que seguir abierto, es que los problemas educativos, los bajos salarios, la calidad de

la enseñanza puedan resolverse con la participación de todos los afectados en el marco de un sistema so-

cial, político y económico auténticamente democrático; simplemente, porque sólo así podrán solucionarse

de verdad.

 

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