Autor: Domínguez, Luis G.. 
 Tribuna Pública. 
 Actual momento orgánico de las FAS     
 
 ABC.    01/03/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

TRIBUNA PUBLICA

Actual momento orgánico de las FAS

Como profesionales de 4a Organización Militar, las FAS «atan sumamente interesadas en 4a

reestructuración iniciada con ta creación del Ministerio de la Defensa, tantos anos demorada.

Entiendo que la opinión general, sobre esta medida de Gobierno, es ampliamente favorable. España había

sido pionera en este aspecto ai haber oreado el bando nacional el Ministerio de Defensa, ya en 1938, pero

ei propio Gobierno alegada razones de «potenciación de tes Fuerzas Armadas», para volver a la estructura

tradicional, tride parlamentar, con lo que desperdiciamos, una vez más, una ocasión histórica.

Así, pues, Ja «recreación» del Ministerio de Defensa ha sido medida de general satisfacción, ampliamente

preparada y analizada por e( Alto Estado Mayor y el Centro de Estudios Superiores de 4a Defensa

Nacional (CESEDEN).

Perdimos también con el Anteproyecto de Ley Orgánica de 1a Defensa Nacional, la posibilidad de

disponer de un texto legal sobre principios de doctrina básica en Defensa Nacional, sin duda perfectible,

aunque en un momento muy próximo ya al de las «previsiones sucesorias» y, por tanto, seguramente

sujeto a revisión a plazo corto.

Llegada la transición política, las expectativas de las FAS se cifraban más en el desarrollo general de la

reforma multar que en su necesidad, to que centraría 4a atención, siempre deede una perspectiva de

asunción y esperanza generalizados, no eventa posiblemente, de juicios críticos diversos desde sectores

profesionales.

Las primeras medidas reorganizativas de la Administración Militar, orientadas a dar una mayor

aproximación y coordinación a tos Órganos Superiores de Mando y Dirección, Lo-gfetfcos y de Contra!

de las FAS, datan de te terminación de la primera guerra mundial y cobran un decidido impulso con la

segunda gran guerra, en la que las ideas de estrategia «única», acción «unificada» y operaciones

«conjuntas», dan pie a una importante revisión de doctrinas de empleo de los sistemas ds armas y de las

estructuras orgánicas existentes.

Precisamente uno de los corolarios más evidentes del pasado conflicto, con repercusiones importantes,

tanto en (a Administración Militar como en la Civil, fue /a necesidad de aplicar criterios racionales y

metodología más precisas, al llamado proceso de la decisión, a todos los niveles y, mas especialmente, en

aquellas organizaciones de gran complejidad.

Como es bien sabido, los dos bandos contendientes mantuvieron a lo largo de todo el conflicto y sobre

campos singtriarmonte críticos para la marcha general de las operaciones, unas comisiones de estudio

integradas por especialistas militares y civiles, de alto prestigio, cuyas «recomendaciones» dieron lugar a

verdaderas sorpresas tácticas y técnicas, en las diversas fases de la batalla.

Más próximas, aunque inspiradas en aquella recomendación general sobre el estudio previo a la decisión,

están los desarrollos alcanzados por el Deparé mentó de Defensa norteamericano, durante ta etapa de

McNa-mara (sin duda, una de las más brillantes y fructíferas), que han situado a la Organización de

Defensa de aquel país en la empresa de vanguardia en materia de renovación de estructuras y de métodos

aflictivos.

En el caso de España, una de las áreas tradicionalmente descuidada es precisamente la del

«management», o administración en sentido amplio, quizá porque estas actividades no se adecúan

especialmente a nuestra particular idiosincrasia y temperamento. Después que los grandes avances en este

campo surgieran, como hemos dicho, en el campo militar, se aprecia aún hoy en nuestro país un

desinterés general por lo «orgánico» y lo «administrativo», a cuya actitud no es ajena el largo periodo de

escasa «participación» a nivel individual y colectivo en el estudio de las decisiones importantes.

Afortunadamente, las ideas, en los últimos años, sobre la óptica bajo la que debe ser contemplada la gran

empresa de la Seguridad Nacional, han cambiado y en gran medida por una labor tenaz y brillante de

nuestro más alto organismo sobre Estudios Militares, el CESEDEN, que ha realizado una amplia

mentalización de sectores civiles influyentes, próximos a la Defensa Nacional y a la Administración

Central del Estado.

Las «tendencias» desarrolladas, en «i próximo pasado, hada una aproximación de los Organismos

Centrales de los tres Departamentos Militares, eran evidentes, y se apoyaban en el principio de que & los

Ejércitos hay que aliviarles de la llamada logística primaría (o de obtención de los recursos) para fltw

aquéllos puedan concentrarse en Jas funciones mas directas del empleo, dirección, control y

sostenimiento. Ello esta, de otra parte, en clara concordancia con el principio orgánico básico de aplicar

una distribución racional de funciones y responsabilidades. A esta exigencia de redistribución de tareas

venía contribuyendo ia «interacción» creciente de los modernos y complejos armamentos de las tras

fuerzas armadas, en unos espacios terrestres, marítimos y aéreos considerados tradicionalmente como de

uso exclusivo de cada rama armada.

A partir de la promulgación de la Ley Orgánica de 4a Armada, esta aproximación de estructuras similares

ha sido evidente, a todos los rivales; las Juntas Interministeriales, como sucedáneos de una inevitable

revisión orgánica, habían proliferado en eJ Alto Estado Mayor hasta los límites da una amplia intolerancia

y la sensación de una inaplazable y amplia reorganización militar, se detectaba en todos los circuitos

profesionales.

Todas estas actitudes han determinado en el pasado un estado general de «expectación y de esperanza»,

no exento de razonable duda de si, al fin, abordaremos un tema tan trascendente para el país, con el mayor

pragmatismo compatible con nuestra proverbial improvisación.

Plausible es que, a esta gran tarea colectiva, hayamos sido convocados todos por ei propio ministro de

Defensa, desde el primer Informe General a las Fuerzas Armadas, haciéndose eco, sin duda, de una

opinión, hoy generalizada que aspira a la mayor «participación» posible, en la gestación y desarrollo de

importantes medidas de Gobierno.

Ante ia próxima elaboración de Leyes Orgánicas, ordinarias, decretos y órdenes ministeriales, de singular

trascendencia, queremos insistir, desde nuestra modesta óptica persona, en el hecho «orgánico» como

atributo importante, para el tratamiento de toda organización compleja y cara (y la defensa Nacional lo es

en buena medida), al que debe prestarse y más en este país nuestro (visceralmente anárquico e

individualista) la mayor consideración posible. Si fuera necesario yo diría que no habría que dudar en

convocar a especialistas en organización y métodos a estas tareas y exigir, en adelante, para los altos

puestos de la Administración Militar, una especializarán creciente en dirección empresarial.

¡No olvidemos que la Defensa Nacional administra importantes recursos financieros del país y

condiciona, en buena medida, el desarrollo de sectores económicos, industriales, de investigación y de

desarrollo y aun socioculturales muy amplios!

En particular dos áreas aparecen hoy consideradas como prioritarias para un trata-mieno urgente y

coordinado a nivel Defensa: las estructuras de persona/ y las de la logística general; las primeras por su

impacto a largo plazo en la calidad y eficacia de la organización, y las segundas por su repercusión

evidente en los aspectos económicos y de rentabilidad de las FAS.

Respecto al personal, los Ejércitos de Mar y Aire habían iniciado ya un buen camino hacia un

rejuvenecimiento de escalas y una adecuada selección y promoción profesional, camino que ahora se

apresta a seguir también el Ejército de Tierra, pero que ya debería orientarse, desde la Defensa, con una

óptica más amplia y coordinada, a fin de facilitar una mayor analogía de sus estructuras.

El tema de la logística primaria, o de la obtención de los recursos generales para las FAS ha merecido ya

de la Defensa un tratamiento más coordinado y eficaz, en base a óiganos específicos de! nuevo

Ministerio: Secretarias Generales para Personal y Acción Social, para Asuntos Económicos y para

Asuntos Políticos de la Subsecretaría, un Centro de Información y la Dirección General de Armamento y

Material, cuyas directivas y actuaciones focalizan hoy la atención de sectores profesionales importantes.

La Dirección de Armamento y Material, remedo a nuestra escata de la Delegación Ministerial francesa, es

hoy ia organfzaclón-dave para una planificación y un desarrollo armónico y eficaz del sector de industrias

de la Defensa Nacional, tanto en su vertiente de investigación, como en el de la fabricación y la

evaluación de nuevas armas y equipos.

Las medidas sobre este campo en el pasado han sido fragmentarias, de escasa coherencia y continuidad,

de poco rigor y menor alcance y motivadas, con frecuencia, por unas situaciones coyunturales:

Aislamiento internacional, acuerdos con USA y Francia, etcétera, pero sin un horizonte definido y

estable, por lo que las consecuencias económicas para el país no han sido todo lo favorables que cabría

esperar del entramado: armamento e industria.

Los aspectos «estructurales» se han manifestado, en este sector, como determinantes esenciales de parte

de su Inoperancla y debilidad en ei pasado, por lo que las miradas convergen con renovada ilusión hacia

la nueva Dirección que, ciertamente, ha arrancado con indudables bríos, pero cuya eficacia habrá de

probarse en los artos próximos, no tanto por su desarrollo legal, siempre discutible, a tenor de

experiencias pasadas, cuanto por los resultados prácticos y tangibles en el desarrollo e impulsión de una

investigación y tecnología propias, en materia de armamento y equipo.

Luis G. DOMÍNGUEZ

General de Aviación

 

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