Autor: Menéndez Vives, Camilo. 
   Virtudes militares     
 
 El Alcázar.    13/01/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

VIRTUDES MILITARES

Las virtudes militares están tan entrelazadas que es muy difícil, por no decir imposible,

glosarlas separadamente. Sin embargo, es indudable que unas tienen mayor rango que otras, y

asi se ha reconocido siempre en las Fuerzas Armadas.

Sin más méritos que 41 años de servicio en guerra y en paz, justo los años que acaba de

cumplir nuestro Rey Don Juan Carlos (q. D. g.), voy a tratar el tema en muy breves líneas.

El famoso diccionario militar de Almirante, en un párrafo que no tiene desperdicio, dice así

textualmente:

«Los Ejércitos, como todas las máquinas destinadas a producir grandes efectos, ofrecen un

complicado conjunto que funciona por medio de un motor y un mecanismo. El motor es una

fuerza enteramente moral. Lo constituyen los grandes sentimientos de los pueblos: el orgullo

nacional, el amor a la Patria, la viva solicitud por sus intereses y el honor, y también los

grandes principios de los Ejércitos: el espíritu de abnegación y sacrificio, la disciplina, el orden.

El mecanismo es una fuerza puramente material. Se compone de ruedas múltiples y diversas,

cuya principal condición es funcionar con armonía. La fuerza principal de ciertos Ejércitos

reside en la potencia del motor; la de otros en la perfección del mecanismo. Un Ejército que

reuniese en grado igual estos dos elementos de superioridad, sería temible y pudiera decirse

casi invencible en la guerra.»

Como puede verse. Almirante sitúa el honor por encima de la disciplina.

Igualmente se coloca el honor por encima de la disciplina, en el esquema trazado por la

Comisión Revisora de Normativa de Moral, integrada por miembros de los tres Ejércitos, que se

reunió en junio de 1977 para plantar los cimientos de las nuevas Reales Ordenanzas Militares.

En dicho esquema se agrupan las virtudes militares en dos grandes bloques: «virtudes

motoras» y «virtudes instrumentales». El primer bloque lo encabezan la Hombría y el Honor; en

el segundo bloque figura muy destacada la Disciplina como «virtud instrumental».

Del estudio detenido tanto de las antiguas como de las nuevas ordenanzas, se deduce que, sin

olvido a\-guno de importantes virtudes militares como la Lealtad, el Compañerismo, la

Abnegación, etcétera, brillan con luz propia tres virtudes que son esenciales: Valor, Honor y

Disciplina.

Unas Fuerzas Armadas que fueran solamente valerosas, podrían convertirse en una horda;

pero unas Fuerzas Armadas que solamente fueran disciplinadas, podrían convertirse en un

rebaño de corderos.

El Honor alimenta al Valor y a la Disciplina.

Es importante señalar que las nuevas ordenanzas que, como es natural, dedican varios

artículos al Honor y a la Disciplina, el Honor lo tratan ya en el Artículo 1.° mientras que de la

Disciplina empieza a hablarse en el Artículo 11.

En ocasiones críticas en las que el error del poder amenazaba gravemente a España, siempre

hubo hombres que pusieron por encima de todo el Honor. Por citar sólo dos casos cabe señalar

el del general Martínez Campos que, con su golpe de fuerza en Sagunto consiguió la

restauración de la Monarquía en la persona de Alfonso XII, bisabuelo de nuestro actual

Monarca. Caso más reciente y en sus consecuencias de plena actualidad, el de nuestro

Caudillo Franco (de quien nadie dudará que toda su vida rindió culto a la Disciplina) y que al

frente del Alzamiento Nacional evitó la desintegración de España y a quien se debe la nueva

instauración de la Monarquía en la persona de Don Juan Carlos I de Borbón.

El tema merece ser tratado con mucha más extensión y profundidad. Con estas rápidas

pinceladas sólo pretendo dejar bien claro que no hay contraposición alguna entre Honor y

Disciplina, pero que siempre, siempre (y mucho más en situaciones límite en las que peligre la

misma existencia de la Patria) POR ENCIMA DE LA DISCIPLINA, ESTA EL HONOR.

Camilo MENENDEZ VIVES Capitán de Navío

 

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