Autor: Pancorbo, Luis. 
   La macarrez en boga     
 
 Ya.    14/10/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

CRÓNICAS DESDE ESPAÑA

LA MACARREZ, EN BOGA

LA modesta tesis de uno es que atravesamos ahora, en España, un período de profunda macarrez. Y

entiendo por macarrez todo lo que ayer englobaba el concepto hortera, más ena de generación de la

personalidad, actual de nuestro país, ni muy avanzado, ni muy pobre; ni muy demócrata, ni muy fascista:

ni europeo, ni africano; dolado de un Gobierno que gobierna poco y de una oposición que también se

opone poco, porque la gran consigna nacional parece ser esa de: España, ni chicha ni limonada. Lo que

sin duda se debe a nuestra ingeniosa creación del centauro político, o, mejor dicho, la política del

centauro, o sea. la conjunción contra natura del hombre de la ruptura y del caballo de la reforma.

Macarrez política, pues; pero también social, espiritual, bancària, y no digamos lingüística.

EN un momento terrible de nuestra economía, y con un 40 por 100 de inflación en 1977 a este paso, uno

apoya con el debido respeto manifestaciones como la de las centrales sindicales el otro día, pero confiesa

su estupor al oir frases como: "Es demasiao, es demasiao; todos los currantes nos hemos juntao." Es

fatídico: ahora el españolito, no importa en qué grave situación se encuentre, tiende a amacarrar el

lenguaje, casi como si el castellano fuese el último mono y, el culpable de todos nuestros males. A este

paso vamos a ser un pueblo, de lengua cansada, chabacana, de bajo imperio. Demasié. Porque si se fijan y

hablan con un jovencito de ahora mismo, quiero decir, con un pavo, que casi siempre será un nota, a todo

lo que es difícil, aburrido, pero _ también grande, o valioso, o insignificante, en conclusión, a cualquier

situación dada, rematará con su implacable: demasié.

PERO ¿cómo que demasié, tió f ¿Por qué demasié en un país donde en casi todo nos quedamos cortos, en

rigor, en perseverancia, en moralidad pública y privada, en convivencía, en pureza de lenguaje?

, VAN a Ir ustedes a la fies¿ ta del PCE en. la, Feria del Campo de Madrid? Yo he visto algunas de estas

fiestas en Italia, y allí ponían, sí, tómbolas donde podía tocarte un paquete de azúcar o de spaghetti había

canciones y mítines, puestos de salchichas y de libros revolucionarios, de "todo; de acuerdo, pero no

recuerdo ninguna convocada con el estilo macarra de la fiesta pecera y madrileña: "Para que te puedas

meter en el cuerpo una paella, unas migas, una fabada y lo que aguantes." Se puede discutir del

eurocomunismo, pero no de la euromacarrez.

LA euromacarrez lingüística es el coctel de lo falso progre, más unas gotas de chelismo barriobajero

actual y algün rescate perentóreo de verbena de la Paloma. Siguen animando asi los comunistas a su fiesta

campera: "Con guardería infantil para el personal reciente." Realmente no tiene ni repajolera gracia, pero

como se trata de un partido serio, uno sigue leyendo e indagando el anuncio en busca de algún atisbo de

inteligencia: "Con accesos en Metro, autobús, coche y campo a través." Aburriría a una marmota este

lenguaje. Los únicos que han logrado sacar punta a las mayores imbecilidades son, hasta la fecha, Tip y

Coll. Por ejemplo, el otro día decían en uno de sus telediarios, casi más verosímiles que los auténticos:

"Zaragoza. Se prohibe el traslado de log restos de Agustina de Aragón, por estar prohibido el tráfico de

heroína." No es que sea puro Chesterton, pero qué se le va a hacer.

TAMPOCO los de la fiesta del PCE deben beber en buenas fuentes humorísticas, sino en ese

peligrosísimo sustrato macarra que se ha adherido a nuestra corte y villa. "Pídele las entradas a tu

amiguete del partido." No, señores; no es eso, no es eso. SÍ aquí ya estamos hasta las cejas de cuarenta

años de "amigúetes", que vengan también loa comunistas a poner la política en este tono; es pasarse. Y cu

riosamente es lo que más teme el macarra actual, que le digan: masho t´as pasao. El pasarse en cualquier

cosa es malo; en política, nefasto. "Con varias compañías de teatro, espectáculos infantiles, Juegos,

concursos, sorteos, cine, libros y todo lo que se nos ocurra sobre la marcha." Desde luego, no la conquista

del Palacio de Invierno, que en Madrid se llama... ¿Cómo se llama ese palado?

Luis PANCORBO

 

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