La capilla ardiente, en el Cuartel General del Ejército. 
 Ambiente sombrío e incidentes en el Francisco Franco     
 
 El País.    04/01/1979.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

EL PAÍS, jueves 4 de enero

La capilla ardiente, en el Cuartel General del Ejército

Ambiente sombrío e incidentes en el "Francisco Franco"

El general Ortín ingresó en la clínica Francisco Franco, ya cadáver, a las 3.10 de la tarde, en su propio

coche oficial, un Seat 1500 matrícula ET-53674-1 negro. Al principio ingresó en el servicio de urgencia;

donde se le realizaron radiografías comprobatorias del cerebro, y poco después fue trasladado a la

habitación 508 de la clínica privada de la ciudad sanitaria. De aquí fue trasladado al Cuartel General del

Ejército, donde se instaló la capilla ardiente.

En la clínica se presentaron su mujer y otros miembros de la familia, así como diversas autoridades

civiles y militares, entre otros, el ministro de Defensa, teniente general Gutiérrez Mellado; el alcalde de

Madrid, José Luis Alvarez, y el teniente general Coloma Gallegos, quien, a preguntas de la prensa,

comentó que este atentado le parecía «lo de todos los días».

Mientras el cadáver del gobernador militar permanecía en la clínica, entre los visitantes, civiles y

militares, se comentaba en tono sombrío lo acontecido. También se produjeron algunas escenas

desagradables. Así, numerosas personas que esperaban frente a urgencias pudieron presenciar cómo un

comandante del Ejército de Tierra, visiblemente nervioso, se encaraba con un camillero preguntándole a

voz en grito dónde estaba el gobernador.

£1 citado jefe militar cogió violentamente por el cuello al empleado mientras hacía su pregunta, y ante la

sorpresa y confusión del camillero, insistió en su actitud con palabras amenazantes, tales como «a mí no

me chulea usted», «dime dónde está el gobernador o te parto la boca», «esto se ha acabado» y expresiones

por el estilo.

El camillero logró zafarse del comandante y entrar en urgencias, mientras el militar le amenazaba desde

fuera diciendo: «Ahora nos veremos usted y yo». El incidente volvió a repetirse dentro de urgencias

cuando el jefe militar entró al indicársele que así lo hiciera. Aquí volvió a encontrarse con el camillero y

le cogió de nuevo por el cuello, hasta que el personal del Francisco Franco logró separarlos.

Los restos mortales del general Ortín fueron trasladados a las 5,45 de la tarde al Cuartel General del

Ejército, en una ambulancia militar. Minutos antes salió su esposa, para volver a su domicilio, llorando,

acompañada de otros familiares. Mientras se esperaba la salida del cadáver, un transeúnte gritó: «Ejército

al poder.»

El general Ortín fue sacado en una camilla, completamente cubierto, e introducido en una ambulancia

militar, que le condujo hasta la capilla ardiente, escoltada por coches de la policía.

A primeras horas de la mañana de hoy será oficiada la misa corpore insepulto, en la capilla ardiente.

 

< Volver