Política de empleo     
 
 Ya.    25/10/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

POLITICA DE EMPLEO

UNO de los temas más destacados e importantes entre los muchos que abarca el programa de

saneamiento y reforma económica del Gobierno es el de la lucha contra el paro forzoso y los objetivos a

lograr en materia el empleo y de acrecentamiento de la población activa.

Y en este problema, tras un diagnóstico de la cuestión que no pueda ser caracterizado de pesimista,

aparecen en su enfoque y tratamiento dos innegables aciertos. ¿De qué ha de tratarte, al menos, en una

política de empleo? De asegurar unos niveles de traducción y de creación de puestos de trabajo que

permitan atbsorver casi totalmente el incremento previsible de la población en edad de trabajar, y cuyo

incremento neto, o sea no compensado son los fallecidos o jubiladas de lo población activa, puede

asegurarse que suponen cada año unas doscientas mil personas.

AHORA bien, al volumen de producción, en términos reales, va a ser en 1977 prácticamente el mismo

que en 1976, y es muy de temer que tampoco en 1978, en el año próximo, aparezcan en España razones o

causas que faciliten un incremento del producto inferior bruto y la necesidad de mayores y crecientes

puestos de trabajo.

POR eso en la política de empleo hay un problema urgente, coyuntural, de salir de la

situación presenta y terminar con el excesivo peso relativo de la población en paro; y exista, y

esto es aún más grava, un problema a largo plazo, da corrección necesariamente diluida en el

tiempo, que exige reformas importantes de nuestras estructuras productivas, a fin de que

de modo armónico las nuevas generaciones encuentren posibilidades de empleo en el país y la

emigración no sea solución forzosa y forzada para tantos.

POR eso se atiende primero en el programa económico a la situación empeorada por la escasa producción

actual, y se deja para un plan a largo plazo la lucha definitiva contra el paro.

LA política de actuación inmediata contra el desempleo tiene dos aspectos: uno, de corrección de los

trastornos sociales, de suavización del malestar humano, mediante mayores dotaciones y aplicación más

eficiente y rigurosa del seguro de desempleo. Terminar con la picaresca de quienes se transforman en

rentistas, ínfimos rentistas si se quiere, del Estado, y no pugnan ni se esfuerzan por salir de esa situación.

Y lograr a cambio que esa seguro sea asistencia eficaz en el intervalo entre uno y otro puesto de trabajo

para los que hoy sufren desasistidos de la política social, esa interinidad productiva.

EN segundo lugar, a más de la corrección o suavización de los afectos dañosos, atención a las causas.

En las actuales circunstancias es muy difícil que la empresa privada pueda asegurar, de modo rápido e

importante, el crecimiento de las posibilidades de empleo de mano de obra.

Y éste es el otro acierto in negable del plan del Gobierno, reconocer con frío reaIismo que hoy el impulso

ha de partir básicamente de la invertían pública y que ésta ha de ser la que permita "cebar la bomba"

según la conocida terminología hanseniana. Las empresas, hoy por hoy, en la in mensa mayoría de los

casos cuentan con plantillas excesivas y podrían resolver sus actuales volúmenes de producción con

menor número de puestos de trabajo. Y esta relación tan baja—factor de trabajo, producto—en la

productividad es un argumento más sobre la extraordinaria dificultad de acrecentar rápidamente por vía

de la empresa privada los puestos de trabajo. Por eso en la política presupuestaria y en la inversión

pública es donde está, hoy por hoy, el encauzamiento, ya que no la solución definitiva, del problema, que

ha de encauzarse mediante cambios en los distintos sectores productivos con reformas necesariamente a

largo plato.

 

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