Autor: García Dolz, Vicente. 
   ¿Quién teme a las Fuerzas Armadas? (y II)     
 
 Diario 16.    11/12/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

¿Quién teme a las Fuerzas Armadas? (y II)

Vicente García Dolz

(Comandante de Aviación)

Hace ya mucho tiempo que el verdadero profesional de la milicia posee perfecta consciencia fio su grave

responsabilidad moral y social, de que se debe a tada una colectividad, sin distinciones ideológicas ni de

credo. La tarea del soldado profesional es el Estado. Y quien piense que e! soldado profesional pudiera

quedar asi reducido a la escuela condición de mercenario, cree también que el Ejército debe constituirse

en crispado y ceñudo juez de valores éticos y creencias vigentes en una gran mayoría social. El soldado

profesional no teme a las mayorías.

El profesionalismo castrense se basa en la idea de que el Ejército no constituye de por sí ni el ÚNICO ni

el más CUALIFICADO portador de los valores patrios El soldado profesional abandona tan monumental

arrogancia. El soldado profesional no quiere ser el tan peyorativo "sacerdote de la Patria", como dijo

Unamuno. El soldado profesional manifiesta su patriotismo a través de su lealtad y su disciplina ante el

Gobierno del momento, sea de la tendencia política que sea. le guste o no le guste. Y a ese Gobierno,

escogido por Ui mayoría, servirá con dedicación y sin reticencias. E) soldado profesional tiene la certeza

de que lo militar no constituye, de por si. sin más. lo más sagrado de la nación: tendrá que ser la propia

naden, la propia sociedad, quien deposite voluntariamente en sus Fuerzas Armadas la antorcha do sus

ideales. Calderón ya lo había dicho, refiriéndose al buen soldado: "... ni pedir ni rehusar..."

Tercera consideración: Los que de veras temen a las Fuerzas Armadas

La Sociología Militar de Janowitz Finer y Andresik afirma que cuando los militares separan —por la

causa que sea— su lealtad a la legalidad vigente de la obediencia que deben al Gobierno del momento, se

abre la caja de Pandora. Pero tales situaciones están superadas en España, por mucho "complot de

Madrid" que haya habido.

Ya marchamos en línea recta hacia el siglo XXI. Los tenientes generales del año 2000 son ahora capitanes

y comandantes; los tenientes coroneles y coroneles de ese año acaban de Ingresar en las Academias; los

tenientes de para entonces acaban de nacer. La sociedad rechaza el monolitismo mental férreo, el

encadenamiento ideológico, el inmovilismo. en suma. Es simple asunto generacional: la mayoría de los

españoles tenemos menos de cuarenta años. Pretender imponer a los demás valores caducos es tarea de

idiotas, pues los valores se gastan, desaparecen, evolucionan. Caminar contra la dinámica de la Historia es

la mejor forma Je mostrar culpable desconocimiento en materia sociológica. Pretender "salvar" a España

mediante golpes militares está más que condenado al fracaso, pues el pueblo y la opinión pública ya se

han movilizado en torno a organizaciones defensoras de sus libertades e intereses. Estas son las razones.

Los extremismos ¡Ya está bien! Todos sabemos quiénes son los que temen a las Fuerzas Armadas: se

trata de la izquierda revolucionaria —ETA concretamente— y de la derecha intransigente e irracional.

Pero unos y otros han topado con unas Fuerzas Armadas lo suficientemente inteligentes y frías para no

caer en trampa alguna. El terrorismo de ETA será aislado y desarmado ideológicamente y, al final,

vencido. El otro extremismo, el fascista, no pasa de hacer el ridículo constantemente. No sabemos si reír o

llorar cuando alguno de sus líderes declara que un alzamiento "nacional" quedaría justificado desde el

punto de vista de la moral cristiana.

Aquí vamos a tener Democracia pese a quien pese ;Ahajo los pesimistas! Defendamos todos la

Democracia con nuestro trabajo y nuestra responsabilidad. No vendría mal, de paso, un regreso a la

aceptación de los deberos sociales de cada cual, una vez reconquistados los derechos

 

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