La verdadera historia de la UMD (I). 
 La detención de nueve militares sorprendió a la opinión pública española en 1975     
 
 Diario 16.    30/06/1980.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

LA VERDADERA HISTORIA DE LA UMD (I)

La aparición de la Unión Militar Democrática (UMD) a finales de julio de 1975, a raíz de la detención de

nueve de sus miembros, significó una sorpresa para las fuerzas políticas del poder y de la oposición.

¿Qué había detrás de estos nueve oficiales? ¿Quién apoyaba al comandante Otero y a los capitanes Fortes,

Ibarra, Reinlein, Valero, Fernández Lago, Martín Consuegra, García-Márquez y Ruiz Cillero? Otros

nombres aparecerían más tarde a lo largo del proceso 250/75. Un equipo de redactores de DIARIO 16 -

habló con varios de los miembros de la desaparecida UMD y tras el seudónimo Equipo Defensa, ofrecen

en exclusiva algunos retazos de lo que hoy es ya historia de la UMD. En aquellos años la libertad dé

expresión no existía en España. Entonces no pudo saberse realmente qué era, qué hacía y qué pretendía

aquel grupo de oficiales. Cinco años después parte de esa historia puede ya contarse.

La detención de nueve militares sorprendió a la opinión pública española en 1975

En la madrugada del 29 de julio de 1975 los vecinos de siete casas madrileñas en las que vivían otros

tantos jefes y oficiales del Ejército pudieron observar una inusitada actividad. Algunos de estos oficiales

estaban vistiéndose para marchar al cuartel. Otros dormían. Ya era periodo de vacaciones de verano. Pero

en todos ellos existía un denominador común: el capitán general de Madrid, máxima autoridad judicial,

había dictado orden de detención y registro domiciliario.

Los encargados de llevar a cabo esta orden eran jefes de la guarnición de Madrid. Les acompañaban

algunos oficiales para actuar, como testigos y cabos primeros de la Guardia Civil .para efectuar el

registro. Había comenzado una operación contra una organización hasta entonces desconocida por la

opinión pública: la Unión Militar Democrática.

Durante las detenciones se produjeron escenas de tensión. Los registros fueron exhaustivos. Folletos,

revistas, documentos... Quince números de «Cambio 16» fueron confiscados, así como libros autorizados

en España (por ejemplo, «Conversaciones con Escrivá de Balaguer»),

«También tengo dos revistas Fuerza Nueva"», dijo uno de los detenidos. «Que se las lleven», ordenó el

comandante a los guardias. «Si confiscan "Cambio 16" es justo que tanv bien lo hagan con "Fuerza

Nueva".»-

Los oficiales detenidos se despidieron de sus familias. Las esposas de algunos de ellos estaban todavía en

camisón de dormir. No se les permitió vestirse por razones de seguridad. Otras tuvieron más suerte y

pudieron echarse una bata por encima.

A media mañana ía Escuela Superior del Ejército en la Castellana comenzó a recibir a los primeros

detenidos, que permanecieron incomunicados. La Poli-cía Militar vigilábalas. hábi´: taciones y el recinto

éxterior armados con subfusiles e impedían que los oficiales se asomasen a las ventanas. Incluso una

noche pudo escucharse una ráfaga de ametralladora. Los soldados eran jóvenes y la tensión excitaba los

nervios. Los rumores a nivel de redacción de los periódicos comenzaron a correr. «Existen varios

Oficiales detenidos.» El 25 de abril portugués no estaba tan lejos como para que los periodistas españoles

pudiesen impedir que el pensamiento echase a volar. Pero la prensa entonces estaba amordazada.

Así nació la UMD

Pero, ¿qué era la UMD? ¿Cuándo había nacido? ¿Cuáles eran sus pretensiones? La respuesta había que

comenzar a buscarla en Barcelona, un 31 de agosto de 1974, cuando doce jefes y oficiales se reunieron en

una casa de esa ciudad. Los había de varias regiones españolas. Entre los presentes, Luis Otero

Fernández, Julio Busquets, Jesús Martín Consuegra. Allí nació la Unión Militar Democrática (UMD).

En aquella reunión se redactó un ideario (véase cuadro adjunto). Todavía quedaban muchas cosas por

concretar y quizá entonces lo que unía a aquellos jefes y oficiales era tan sólo su firme convicción

democrática y las relaciones de amistad lógica de Academia y destinos comunes.

Pero la UMD, que entonces nacía, había tenido precedentes.

Corría el año 1970 y en Burgos iba a celebrarse uno de los procesos más famosos de los últimos años del

franquismo: el proceso de Burgos. Las seis condenas de muerte fueron conmutadas por Franco y ello

provocó que se promovieran escritos y recogidas de firmas, que nacieron en Valla-dolid, manipuladas por

los elementos más ultraconservadores del régimen, entre algunos oficiales del Ejército.

Aquello corrió como la pólvora e hizo pasar inadvertido un escrito de unos veinte oficiales de Barcelona

en el que se dirigían al entonces Príncipe de España y al jefe del Estado Mayor Central, Manuel Díez-

Alegría, en un tono completamente distinto al de los militares de Vallado-lid. Su correo fue un periodista:

J. Bardavío.

La primera asamblea

A partir de septiembre de 1974, los oficiales de la UMD comienzan una intensa campaña, de captación

que culmina con la asamblea que cuatro meses después celebran en un convento de Madrid, y que

congrega a 84 jefes y oficiales de toda España. Se calcula que la UMD cuenta ya con 155 miembros.

En esa asamblea la UMD reafirma su vocación absolutamente contraria a cualquier aventura golpista.

Pero, aunque se mantuvieron contactos con los oficiales del Movimiento de las Fuerzas Armadas

portugués (MFA), entonces en pleno poder en el país vecino, las dos concepciones del papel del Ejército

de ambas organizaciones no tardaron en salir a la luz.

Mientras los portugueses propugnaban un Ejército motor del cambio, los españoles consideraban que éste

era papel de las formaciones políticas y que el Ejército sólo debía garantizar la voluntad popular

canalizada a través de los partidos. La UMD crece y con este crecimiento los peligros para sus miembros,

quienes pronto se sienten vigilados. Comienza a prepararse la asamblea nacional de primavera que

también había de celebrarse en Madrid. La organización cuenta con un ejecutivo nacional y varios

regionales. El órgano máximo es colegiado y no existe ninguna cabeza visible. Se reparten textos entre

los miembros relativos a la formación, las medidas de seguridad (que no siempre son cumplidas) y las

reglas para la captación. Se han marcado un objetivo: crecer.

Pero los acontecimientos se van a precipitar. El Servicio de Información de Presidencia, invento del

almirante Carrero Blanco, había detectado a la UMD pero no parece querer atacarla. Con sus medios

llegaron a saber que se trataba de una organización autónoma detrás de la cual no había ninguna

formación política y las cosas no estaban claras como para perseguirles. Era preferible un discreto intento

de vigilancia. Otra cosa serían los Servicios de Información Bis del Ejército (SIBE), hoy desaparecidos.

Comienzan los arrestos

Entre tanto en Barcelona el comandante Busquets y el capitán José Julve son arrestados. Un oficial de

Zapadores Ferroviarios, Jesús Molina, se había iregado a pasar a sus superiores información de carácter

político de los obreros de ferrocarriles y fue arrestado. Se prepara el aniversario de.la Academia Militar y

en la reunión previa Busquets y Julve defienden al compañero arrestado por entender que un militar no

tiene que pasar información política.

. La reacción es fulminante. Seis meses de arresto para Busquets y dos para Julve, El discurso preparado

para el acto del aniversario de la Academia, que hacía referencia favorable al espíritu aperturista del

presidente Arias Navarro, es prohibido. Pero los incidentes trascienden a la prensa.

Miembros de la UMD ya habían mantenido contactos con diversas personalidades de la oposición

moderada. En todos ellos se mostró partidaria de qué la oposición se uniera. Pero partidarios de la

neutralidad política de la institución militar quisieron estar al margen de las decisiones de los partidos

políticos, a los que ofrecieron, sin embargo, una esperanza al demostrarles que en el seno de las Fuerzas

Armadas el germen de las ideas democráticas también había dado su fruto.

Pero la noticia de la existencia de la UMD había llegado también a los sectores más conservadores de la

política y la milicia. Algunos generales se reúnen. Se habla de la UMD. El SIBE informa de sus

actividades y se deciden las detenciones. La UMD va a salir a la luz pública.

 

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