Graves actos de indisciplina durante el sepelio del gobernador militar. 
 Acoso ultra en el entierro del general     
 
 Diario 16.    05/01/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 24. 

Graves actos de indisciplina durante el sepelio del gobernador militar

ACOSO «ultra» en el entierro del general

MADRID, 5 (Dló).-Los restos mortales de! gobernador militar de Madrid, general Constantino Ortín Gil,

asesinado por ETA militar el pasado miércoles, fueron inhumados ayer en el cementerio madrileño de la

Almádena, adonde llega ron a hombros de sus compañeros de armas, contrariamente a io previsto, y tras

una serie de incidentes´ y gritos protagonizados, entre otros, por algunos ofíciales y jefes militares.

A la comitiva fúnebre acompañaron varios millares de civiles, entre los que destacaban jóvenes

ultraderechistas enarbolando banderas nacionales, profiriendo gritos e insultos a miembros del Gobierno y

realizando diversas agresiones.

Ya en el interior del Cuartel General del Ejército, al término de! funeral corpore insepulto, varios

militares profirieron diversos gritos como «mueran los traidores», «dimisión, dimisión, dimisión» y

vítores al honor y al general Atares, sancionado el. pasado mes de noviembre por» insultar gravemente al

vicepresidente y ministro de la Defensa; teniente general Gutiérrez Mellado.

Gutiérrez Mellado, en el funeral

Hacia las tres y media de la tarde de ayer se inició el funeral en el patio del palacio de Buenavista, Cuartel

General del Ejército, En la presidencia civil estaban presentes, además de la viuda del general asesinado,

varios familiares y amigos de la víctima.

La presidencia militar estaba ostentada por el teniente general Gutiérrez Mellado, ministro de la Defensa;

el jefe del Alto Estado Mayor, teniente general Ignacio Alfaro Arregui, y los jefes de los Estados Mayores

de los Ejércitos de Tierra, de la Armada y del Aire.

Al acto fúnebre asistieron varios centenares de militares de los tres Ejércitos y de distinta graduación.

Entre los generales presentes se hallaban Jos ex ministros .Francisco Coloma Gallegos y Félix Alvarez-

Arenas´ Pacheco. También asistieron los generales Iniesta Cano, Cuadra Medina, Galera, etcétera. En un

lugar destacado se hallaba presente el marqués de Mondéjar, jefe de la Casa Civil del Rey.

La ceremonia -fue oficiada por el vicario general castrense y concelebrada por seis sacerdotes más.

Banderas nacionales flanqueaban el altar, y una compañía de honores con bandera, banda, música y´

escuadrón de gastadores rindió los honores de ordenanza.

Gritos e insultos

Al término de la misa, en la que no se pronunció homilía, un militar gritó «Viva él honor», frase que fue

coreada por muchos de ´tos presentes. El toque de oración, seguido del himno de Infantería, sofocaron

diversos gritos. Estos volvieron a arreciar al término de los himnos militares por diversas partes del patio

donde se había celebrado el funeral.

Mientras tanto, en el exterior del Cuartel General del Ejército, más de dos famillares de jóvenes

ultraderechistas, muchos de ellos con brazaletes con la bandera nacional, insignias y pegatinas de FN y de

Falange, y medio centenar de mujeres de militares aguardaban frente a la puerta principal la salida del

féretro.

Gritos como «Guti, masón, irás al paredón», «Guti, sal, que queremos actuar», «Suárez, traidor, cantaste

el Cara al Sol», «Ejército al Poder» y vítores a Cristo Rey se reprodu-jeron insistentemente durante la

media hora de espera.

Ardieron ikurriñas

Brazos en´ alto, himnos militares y fascistas y actitudes hostiles e insultantes hacia los representantes de

los medios de cmmunica-ción —salvo «El Alcázar» y «El Imparcial»— fue una constante en el tramo de

la calle de Alcalá entre el Banco de España y el Cuartel del Ejército.

Alguno de los exaltados ultraderechistas lanzó pellas de barro contra el grupo de periodistas. Otros de los;

concentrados sacaron una ikurriña, a la que prendieron fuego.

Disputa entre mandos

La totalidad de las fuerzas policiales destacadas a los accesos de la puerta principal del Cuartel General

del Ejército fueron incapaces de contener la avalancha de ios concentrados cuando apareció el féretro

conteniendo los restos mortales del general Ortín.

A pesar de que los militares presentes en el funeral se les ordenó que abandonaran el patio por la puerta

norte, varios centenares de jefes y oficiales desatendieron dicha medida y se ´agruparon en torno al furgón

en el que se había introducido eí féretro.

En ese momento, todavía en el interior del recinto castrense, volvieron a repetirse los gritos de protestas

dirigidos contra el Gobierno en general y contra el ministro áé. Defensa en particular. En medio del

griterío, algunos jefes pidieron que el féretro fuera sacado a hombros. Varios generales se opusieron a esa

iniciativa, por lo que se originó una disputa en la que se cruzaron gritos, empujones e insultos.

Aprovechando la confusión creada, dos suboficiales, venciendo la oposición de algunos mandos, lograron

abrir la puerta del furgón y, ayudados por varios jefes, sacaron el féretro y lo colocaron sobre sus

hombros. Algunos aplaudieron el gesto mientras otros incitaban a salir a la calle.

A la salida del féretro, cubierto con la bandera de España, los ultraderechistas que esperaban en la calle de

Alcalá blandieron diversas banderas nacionales y,"en medio de una fuerte ovación, gritaron «Ejército al

poder», «golpe de Estado», «Gobierno" asesino», y «alzamiento nacional», entre otros.

A pie hasta el cementerio

Los mismos gritos fueron coreados por algunos de los militares uniformados que acompañaban la salida

del féretro, al tiempo que un oficial hacía gestos ostensibles con la mano incitando a las masas al grito de

«a la calle» y «todos aquí».

,En esos momentos, los presentes saltando las vallas protectoras y rompiendo el cordón policial, se

aglutinaron en torno a! féretro que que portado a hombros de militares iniciaba. a pie el recorrido de

cuatro kilómetros que conducía al cementerio de la Almudena.

Múltiples agresiones

Por la calle de Alcalá, varios de los individuos sin uniforme que acompañaban a la comitiva quemaron

otras dos ikurriñas, mientras otros golpearon a un cámara de la televisión alemana y a un fotógrafo de una

agencia nacional de prensa.

En la calle del Doctor Esquerdo, un turismo fue objeto de las iras de los incontrolados manifestantes que

marchaban en torno a los restos mortales del general asesinado. El vehículo resultó con los cristales rotos

y diversas abolladuras en la chapa, mientras el conductor del mismo buscaba refugio.

También unos locales de la central sindical UGT ubicados en un lugar próximo al escenario de las

anteriores hechos resultó con los cristales rotos, al tiempo que los agresores increpaban con gritos de

«rojos, rojos».

El último himno

Por fin, hacia ¡as seis de la tarde, el féretro llegó al cementerio donde esperaban desde hacía más de una

hora varios generales y jefes, entre ellos el jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general Tomás de

Liniers y Pidal.

Tras el rezo de un responso y una vez retirada la bandera que cubría el féretro, los restos mortales del

general Ortín fueron inhumados. Cerca de unos cuatro mil asistentes entonaron el himno de la Infantería y

después algunos de los presentes cantaron diversas canciones de carácter fascista y volvieron a repetir

gritos como «Ejército al poder».

 

< Volver