Diálogo y pacto     
 
 Ya.    26/10/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

DIALOGO Y PACTO

LO màs característico y esperanzador en el discurso del presidente de la Generalidad al

tomar posesión del cargo es el juego dialéctico de los conceptos, el paralelismo

constante de término! que utiliza no para enfrentarlos, sino para enlazarlos

constructivamente.

Empieza refiriéndose a las dos realidades entrañables de España y Cataluña, y esta dualidad,

complementaria y no contradictoria, simultánea y no alternativa, se desarrolla a lo largo del

díscurso en la referencia a Cataluña como "personalidad política dentro de unidades más

amplias", al modo catalán de entender "su libertad" en relación con "la da otro» pueblos de

España" y a la relación´ entre la Generalidad restablecida y fa democracia española, que ha

hecho posible ese restablecimiento. Si el domingo el señor Tarradellas pudo iniciar sus

palabras a los catalanes con un "ya estoy aquí", fue gracias a la concurrencia de los dos

fuentes de poder que mencionó en su discurso del lunes: la voluntad popular expresada en las

urnas el 15 de junio y en la caite el 11 de septiembre y la fuente constitucional de poder que

representan el Gobierno y el Rey, a quien el presidente de la Generalidad manifestó una vez

más su agradecimiento y prometió lealtad.

EL señor Tarradellas demostró nuevamente con sus palabras y con ** sus actos que el pueblo

catalán ha encontrado en él al hombre que necesitaba para llevarle hasta aquí. Confiamos en

que lo siga siendo para !a difícil marcha que ahora se inicia y que Cataluña continúe dando a

las demás regiones españolas e! ejemplo de ese "seny" del que—con razón, según vemos—se

ufana,

Gran fortuna ha sido que al "seny" catalán haya correspondido el "seny" del Rey y de su

presidente del Gobierno. Este, que asistió a la toma de posesión del tenor Tarfadellas, destacó

el hecho de que "sin posiones, sin enfrentamientos, sin violencias, sin plantear "a priori" hechos

consumados ni acciones d« fuerzo", se haya restaurado la Generalidad. Lo que un Borbón

quitó a los catalanes, otro Borbón se lo ha devuelto. Además, el señor Suárez situó

exactamente el problema de tas autonomías, que no pueden ser victoria de un partido, sino de

un pueblo; no operación política, sino operación de Estado, y no para romper la unidad

nacional, lino para fortalecería con un sistema más libre y más racional.

Cuál sea este sistema en concreto, cuál la extensión do la autonomía, lo dirá la Constitución;

como puntualizó el señor Suárez, lo único que ni Gobierno ha prejuzgado ha sido la realidad

del hecho catalán. ¿Pero se podía dejar de reconocer este hecho, y cuanto antes, y

precisamente mediante el procedimiento que se ha seguido, sin exponerse a que el problema

se enconase? A nadie se le oculta que el paso dado ha sido decisivo y es irreversible; ¿pero se

podía no dar sin exponer al país o grave peligro? La política y Ias Constituciones mismas están

para servir a la realidad, no para violentarla.

ETL retorno de Tarradellas ha sido el fruto de lo que el presidente del Gobierno ha llamado "un

ejercicio de diálogo y de pacto", que efectivamente, puede servir de ejemplo para tantos

problemas nacionales necesitados del mismo espíritu que ha hecho posible la negociación de

la Generalidad.

 

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