En la periferia de Madrid. 
 Numerosos controles de las fuerzas de orden público     
 
 ABC.    05/01/1979.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

EN LA PERIFERIA DE MADRID

NUMEROSOS CONTROLES DE LAS FUERZAS DE ORDEN PUBLICO

Pese a las numerosas informaciones contradictorias que se sucedieron ayer sobre la supuesta detención de

los asesinos del gobernador militar de Madrid, las fuentes policiales no descartan la posibilidad de que se

encuentren todavía en un piso franco en Madrid.

Se piensa gue podrían estar escondidos a la espera de que remitan las medidas de seguridad existentes,

controles y batidas que se han llevado a cabo durante toda la noche del miércoles y la mañana de ayer y

en los que participan alrededor de cuatro mu hombres de las Fuerzas de la Guardia Civil y Policía

Nacional y funcionarios de Cuerpo Superior de Policía.

Otra de las posibilidades que se apunta es el que se trate de miembros «legales de E. T. A. ubicados en

Madrid, y que e: estos momentos se encuentren realizando la vida con absoluta normalidad.

INVESTIGACIÓN.—Al parecer, las investigaciones todavía no han dado pista concretas sobre la

identidad de los autores Fundamentalmente trabajan en esta labe la Brigada Regional de Investigación y I

Brigada Operativa. A este respecto se h señalado que es muy prematuro para qu haya resultados, sobre

todo teniendo e cuenta los medios e infraestructura oo que cuenta E. T. A.

Por el momento no se ha encontrado t vehículo utilizado en su huida por los autores del asesinato y se

está a la espera de dictamen del Gabinete de balística sobr los casquillos del tipo 9 milímetros,

Parabellum, encontrados en el lugar del atentado.

Las vías supuestamente más vigilada* han sido las correspondientes al norte de España. Los controles

establecidos en la carretera Madrid-Zaragoza-Barcelona originaron largas colas de vehículos, que

llegaban hasta las mismas salidas de la capital, en la avenida de América y en el enlace cor el cinturón de

circunvalación M-30. lo QUÍ hizo que numerosas personas llegaran cor varia horas de retraso a sus

respectiva trabajos y otras perdieran sus vuelos.

Igualmente ocurría con la carretera nacional Madrid-Burgos, en donde los vehícu los comenzaron a

amontonarse a un par de kilómetros de la salida norte de la ciudad El control policial estaba establecido

en Alcobendas y Ja cola de automóviles comenzó a formarse unos siete kilómetros antes. Er recorrer ese

trayecto se tardaba alrededor de cincuenta minutos, circulando los vehículos en fila de dos.

VIGILANCIA.—A pesar del atasco, muy pocos conductores tomaron las vías de salida existentes antes

de llegar a Alcobendas. Varios coches sin ocupantes se encontraban aparcados fuera de la calzada y,

asimismo, podían observarse otros abandonados, a consecuencia de recientes accidentes.

Al llegar al control policial los vehículos circulaban lentamente, de uno en uno, ante varios números de la

Guardia Civil armados con metralletas, pero quef generalmente, ni los paraban ni solicitaban la

Identificación de sus ocupantes.

El tráfico automovilístico se hacía a continuación totalmente fluido en dirección a Burgos, y a medio

centenar de kilómetros de Madrid no se observaba ningún otro control policial. La circulación hacia la

capital española era muy escasa y a media mañana un convoy militar formado por unos 30 camiones,

aparentemente vacíos, se dirigía en dirección a Madrid.

En el cruce de la carretera comarcal (Je San Agustín de Guadalix con la de Colmenar Viejo una pareja de

la Guardia Civil, armados con metralletas y junto a un Land Rover, vigilaba la entrada a la primera

población. No ocurría lo mismo en Colmenar Viejo, donde, hacia la una de la tarde, no se observaba

ningún control en ninguna de las varias salidas y entradas de esta localidad.

 

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