Autor: González, Antonio. 
 En medios políticos y militares vascos. 
 El asesinato del comandante Herrera, interpretado como una provocación a las Fuerzas Armadas     
 
 El País.    03/01/1979.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

En medios políticos y militares VASCOS

E1 asesinato del comandante Herrera, interpretado como una provocación a las Fuerzas Armadas

ANTONIO GONZÁLEZ, San Sebastián

Tres balas de una ráfaga de metralleta disparada a corta distancia acabaron ayer, a las ocho y medía de la

mañana, con la vida del comandante del Ejército de Tierra, José María Herrera Hernández, cuando se

disponía a acomodarse en el automóvil oficial que le esperaba a la puerta de su domicilio en San

Sebastián. Pocas horas después del mortal atentado llegaba a la capital donostiarra el capitán general de la

VI Región Militar, teniente general Sanjurjo, que asistirá hoy a las once y media de la mañana al funeral

que se oficiará en la parroquia del Buen Pastor de la capital guipuzcoana. La familia de la víctima ha

rogado que ningún grupo político capitalice los actos fúnebres y que los asistentes al funeral expresen su

dolor en silencio, sin ningún tipo de manifestación externa que tenga implicaciones ideológicas.

Fuentes oficiales —civiles y militares—, consultadas por EL PAÍS, aseguran que el comandante Herrera

no tenía otra misión en el Ejército que la de ayudante del gobernador militar. En el momento de redactar

esta información comenzaban a llegar a las redacciones de los periódicos vascos comunicados de condena

por este nuevo acto de violencia.

A la hora mencionada, el comandante José María Herrera salió de su domicilio, en el número 22 de la

avenida de Madrid, y en el momento en que se disponía a sentarse en el asiento trasero del turismo oficial,

que venía a recogerle todas las mañanas, fue ametrallado por una de las tres personas que integraban el

comando armado. Una bala en la cara, oirá en el cuello y una tercera en el costado causaron heridas

mortales al militar, que perdió la vida prácticamente en el acto. Más tarde fueron encontrados en el lugar

del suceso nueve casquillos de bala de calibre nueve milímetros, parabellum, marca FN. La cristalera de

la tienda de comestibles Fonseca, situada junto al domicilio del militar, presentaba tres impactos de bala,

ninguna de las cuales alcanzó a las pocas personas que se encontraban en el interior. En medio de un gran

charco de sangre fue recogido eL cuerpo del comandante Herrera y trasladado a la residencia sanitaria

Nuestra.Señora de Aránzazu, desde donde más tarde fue conducido a las dependencias del Gobierno

Militar, lugar en el que fue instalada la capilla ardiente a las cuatro de la tarde,

Un capitán y un soldado, ilesos

Al parecer, los agresores sólo abrieron fuego de metralleta contra el comandante y respetaron la vida del

soldado que conducía el turismo y de un capitán que, como todas las mañanas, se desplazaba en el coche

en busca del señor Herrera. El grupo armado, una vez cumplido su objetivo, se dio a la fuga en un

automóvil que habían situado en las proximidades y en el que esperaba al volante una cuarta persona.

Como es habitual en la técnica utilizada en los atentados en el País Vasco, los agresores habían robado

horas antes, a punta de pistola, el coche utilizado para la acción armada. A las seis y media de la mañana,

el propietario del Simca 1200 de color rojo, matrícula SS-9964-G, fue sorprendido en las proximidades

del campo de fútbol de Atocha por cuatro jóvenes que con las amenazas de sus armas le obligaron a

dirigirse al barrio de Ayete, donde le abandonaron, no sin antes amordazarle y atarle a las rejas de una

ventana.

Después de cometido el atentado, una voz anónima comunicaba a la redacción de Radio Popular de San

Sebastián, el lugar donde se encontraba inmovilizado el propietario del vehículo. Desplazado un equipo

de la emisora comprobó que en el paraje indicado no había nadie en las circunstancias que había

explicado el anónimo informador, Los asaltantes ignoraban que momentos antes un transeúnte había

liberado al afectado quien, en un estado de gran nerviosismo, fue a presentar la correspondiente denuncia

en la comisaría de policía.

El gobernador civil de la provincia y autoridades militares consultadas en el Gobierno Militar aseguraron

que el comandante Jesús María Herrera Hernández no tenía ninguna «misión especial en el País Vasco» y

que sus funciones se limitaban al cargo que ostentaba en la actualidad como ayudante del gobernador

militar.

Golpe al Ejército

Ambas fuentes interpretan este nuevo acto de violencia como un intento «de golpear directamente al

Ejército en la persona de una víctima fácil de sorprender, con un golpe espectacular, que prácticamente,

con toda la seguridad, no iba contra la persona con nombres y apellidos que ha perdido la vida, sino

contra el Ejército como institución». Este análisis hecho sobre la última acción terrorista en Guipúzcoa se

une a las manifestaciones de la familia de la víctima, uno de cuyos hijos aseguró al gobernador civil que

su padre no estaba vinculado a ninguna ideología ni partido y que nunca había ejercido actividad política

alguna.

En otros círculos se espera con curiosidad !a reivindicación de este atentado y los argumentos que se

emplearán en el comunicado por parte de los agresores para justificar su acción. Ésta curiosidad se centra

en saber si el atentado era contra la persona, por las razones que fueran, o contra lo que esta persona

representaba como integrante del Ejército español en su calidad de militar profesional.

Una acción a la desesperada

El gobernador civil, señor Oyarzábal, manifestó a EL PAÍS que este nuevo golpe no le había sorprendido

demasiado. «El número importante de detenciones practicadas en los últimos meses y eí traslado de un

número importante de presos a la cárcel de Soria —dijo el señor Oyarzábal— nos hacían pensar en una

acción espectacular.» Más adelante, el delegado del Gobierno en Guipúzcoa opinó que a pesar «del éxito

policial obtenido recientemente, sería una ingenuidad pensar que se está acabando con la organización

armada vasca, aunque también es cierto que considero que están actuando a la desesperada, como lo

muestra este nuevo atentado».

 

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