Un programa económico nacional     
 
 Ya.    26/10/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

UN PROGRAMA ECONÓMICO NACIONAL

HA sido firmado en IR Presidencia del Consejo de Ministros, en la M o n c 1 o a, él acuerdo de los

partidos con el Gobierno para un plan de saneamiento y reforma económicos.

Los aspectos políticos lian sido oportunamente subrayados, en las declaraciones de distintas

personalidades; no hay país en Europa en que se haya llegado a un acuerdo y transacción entre las

distintas fuerza» parlamentarias para actuación eomñn en el plano económico. Pero eite mismo éxito

puede implicar un riesgo: que el acuerdo se logre a través de tales cesiones y contradicciones Internas,

que el resultado sea inoperante por inocuo o contradictorio.

NO parece ser éste el caso del plan económico español. En primer lugar, porque no hay diferencias

sustanciales entre el programa de saneamiento y reforma económica, obra destacada del vicepresidente y

ministro de Economía, señor Fuentes Quintana y lo pactado en la Moncloa. Ambos documentos

diagnostican de modo idéntico la crisis española y propugnan los mismos métodos curativos. Se trata

básicamente de una inflación de costes, en parte importada y en parte generada y acentuada en el propio •

país que, como tal. dificulta y empeora nuestras relaciones económicas con el exterior—nuestra balanza

de pagos—y que, en el interior, genera desempleo y alza de precios.

EN el plan originarlo del Gobierno, más por exigencias de la realidad político social española, que por

consistencia técnica de su política, se aspiraba a enderezar y casi equilibrar en un periodo de dos años la

economia española, y esa misma técnica, de paulatina aplicación en el tiempo, se recomienda y aprueba

en el documento de la Moncloa. Junto con esta coincidencia, quizás ., se acentúan con mayor énfasis en el

documento pactado las reformas económicas a largo plazo, de lo que se hacían en el plan original del

Gobierno. Pero en cuanto a la tarea urgente e inmediata: la de equilibrar la economía española en dos

años, los partidos parecen haher aceptado plenamente las tesis del Gobierno y de su principal mentor, el

vicepresidente para Asuntos Económicos.

Para equilibrar el sector público y que el Estado no genere inflación, una severa política presupuestaria,

activa, de de fuertes gastos de inversión y de apoyo a la Seguridad Social, ordenada de tal modo que el

déficit del sector público sea inferior al de este año y se financie con recursos exteriores.

PARA equilibrar el sector privado—la vida de las empresas y de los consumidores—, una política global

de rentas e ingresos. Y unas garantías en cuanto a la evolución de los •precios. La masa salarial del país

sólo ha de crecer en 1978 en un 20 por 100 sobre los ingreso» de este año, lo que supondrá un aumento

efectivo de retribuciones del 22, y en torno a este nivel ha de ajustarse e) alza de los precios. Y aquí es

donde aparece el matiz importante del pacto: si los precios exceden en ritmo y en el primer semestre de

1978 crecen más del 11 por 100, se volvería a replantear la política de incrementos salariales en julio de

ese año.

ES decir, toda la política de ventas puede quedar anulada si los precios se disparan el año próximo. Y este

compromiso está a manera de condición resolutoria, que puede Interrumpir el próximo verano la

apuración del plan, exige del Gobierno una atención redoblada y un mejoramiento de su actividad en el

montaje y aplicación de una eficaz política de precios. De todo el conjunto de bienes de uso y consumo

cuyos precios se integran en el índice general de precios al consumo es forzoso elegir un puñado de los

más significativos y lograr en ellos, sin distorsiones del sistema general de precio y de la economía de

mercado, una contención de los mismos que asegure que el nivel tolerable de abastecimiento se asegura

en todo momento a las personas de menos ingresos a precios asequibles y casi, casi similares a los

actuales.

DE la contención de los precios van a depender todas las posibilidades de operatividad y aplicación del

plan. Con la política presupuestaria y la de crédito público quizás se ajuste ese sector; con la monetaria y

de crédito privado Be dan arma* a las empresas para contener sus costes; pero ai los precios no se ajustan

a la política de rentas no podrá aplicarse y el sistema caerá por su base. Atención, por consiguiente, y

atención redoblada m los precios.

 

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