En medios civiles y militares. 
 Profunda impresión por el discurso del Monarca     
 
 El País.    07/01/1979.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

En medios civiles y militares

Profunda impresión por el discurso del Monarca

El discurso pronunciado por el Rey de España, que en virtud del artículo 62 de la Constitución ejerce el

mando supremo de las Fuerzas Armadas, ha causado una profunda impresión en los medios civiles y

militares. Fuentes gubernamentales consultadas por EL PAÍS resaltaron su importancia, así como la

satisfacción que les causaba. Otras fuentes políticas han puesto igualmente de manifiesto la importancia

de las palabras del Monarca.

El acto tuvo lugar en el palacio de Oriente, adonde llegaron los Reyes sobre las once de la mañana.

Tras los honores de ordenanza, penetraron en el interior del palacio, donde aguardaban el presidente, del

Gobierno, Adolfo Suárez, el Gabinete en pleno, los presidentes de las diputaciones permanentes del

Congreso y del Senado, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo de la Grandeza de

España y el Consejo del Patrimonio Nacional. El Rey se entrevistó durante cinco minutos, privadamente,

con el presidente del Gobierno, en una sala aneja al salón del Tronó. Igualmente, permaneció durante

quince minutos departiendo con los ministros. Un miembro del Gabinete manifestó a EL PAÍS que don

Juan Carlos se mostraba relajado y afectuoso.

Tres ministros llegaron al palacio de Oriente con un ligero retraso: el vicepresidente segundo y ministro

de Economía, Fernando Abril, y los titulares de Trabajo y de . Relaciones con las Comunidades Europeas,

señores Calvo Ortega y Calvo Sotelo, respectivamente. Una vez que hubieron saludado al Rey y

presentado sus excusas, el Gabinete en pleno, presidido por Adolfo Suárez, penetró en el salón del Trono

y se situó a la derecha de don Juan Carlos.

Las representaciones de los tres Ejércitos y de las fuerzas de orden público se encontraban ya alineadas

enfrente. Integraron dicha representación comisiones del Alto Estado Mayor, presidida ésta por el titular

de la Junta de Jefes de Estado Mayor, teniente general de Aviación Ignacio Alfaro Arregui; del Ejército

de Tierra, presidida por el general jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general Tomás de Liniers y

Pidal; de la Armada, presidida por el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Luis

Arévalo Pelluz; del Ejército del Aire, presidida por el general jefe del Estado Mayor del Aire, teniente

general José Alfaro Arregui; del Consejo Supremo de Justicia Militar, presidida por el general consejero

togado Ricardo Muñoz Gascón; del Núcleo de Defensa, presidida por el subsecretario de Defensa,

vicealmirante Ángel Liberal Lucini; de la Guardia Civil, presidida por su director general, teniente

general Carlos Oliete Sánchez; de la Policía Nacional, presidida por el inspector general, general de

brigada Dionisio Bartret Aires, y de la Hermandad de Retirados, presidida por el coronel de Ingenieros

Felipe Pérez Alonso. En las comisiones figuraron también representantes de la clase de tropa, de los tres

Ejércitos, de la Policía Armada y de la Guardia Civil.

El acto se inició con las palabras del vicepresidente primero y ministro de Defensa, teniente general

Manuel Gutiérrez Mellado. Seguidamente el Rey pronunció su discurso, que finalizó con las palabras:

«Gritad conmigo: Viva España», unánimemente coreadas por los asistentes al acto. Una voz gritó: «Viva

el Rey», y fue respondida por otro «Viva» unánime.

A continuación los Reyes fueron felicitando, uno a uno, a todos los representantes de las Fuerzas

Armadas y de Orden Público. En contra de lo habitual en esta celebración, no se ofreció una copa de vino,

ya que se quiso respetar el ánimo de duela

 

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