Autor: Cierva y Hoces, Ricardo de la. 
   Quién y cómo desató lo bien atado     
 
 Ya.    26/10/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

QUIEN Y COMO DESATO LO BIEN ATADO

Un hecho es evidente: que lo que se había dicho atado y bien atado no lo estaba tanto, puesto que en gran

parte ha sido desatado. ¿Cómo y por quién? El historiador y periodista Ricardo de la Cierva trata en este

artículo de responder a esos interrogantes, que pueden explicar no sólo el presente, sino también el futuro,

al que será difícil «ponerle puertas».

CUANDO se termina de leer el asombroso libro de Laureano López Rodó "La larga marcha hacia la

Monarquía", surgen dos consideraciones entre mil. Primera, que el equipo Carrero—del que don

Laureano es portavoz y albacea— consiguió su objetivo: instaurar la Corona en don Juan Carlos.

Segunda, que el objetivo les salió exactamente al revés: la Monarquía del Movimiento que ellos

pretendían liquidó ai Movimiento; la Monarquía como salida se les convirtió en Monarquía de entrada; y

lo bien atado fue minuciosamente desatado nudo a nudo, sin producir, eso sí, ni una rotura n! un deagarro

en el cordel que, convenientemente restaurado por loa técnicos—en este caso loa historiadores—, está la

casi listo para su respetuosa exhibición en el museo. El propio palacio de El Pardo, sede antaflo del

máximo poder, es ahora, precisamente, ese museo.

EL cómo se ha desatado el atadijo imponente será objeto de venideros análisis; historiadores brillantes

con rentabilidad de oposición—también atada y bien desatada—como los señores Tuñón de Lara y

Jackson, sorprendidos poco menos que en paños menores ante la Inmensa tarea, dictaminan que no se

puede hacer la historia del franquismo; cuando deberían decir, más humildemente, que ellos no se sienten

capacea de hacerla, cosa bien distinta. Pero adelantemos, por vía de síntesis rápida, el cómo del

desatado": proceso que sobre el papel se presentaba como insuperable, porque sus protagonistas eran el

sucesor personal a institucional; el testamentario politico; el artifice qua trató de Imprimir una coherencia

formal a lo incoherente, y «ñ último jerarca de! partido fascistoide convertido en simple emanación del

poder momificado, pero único. Lo primero qu« hicieron tres dé estos cuatro personajes fue deshacerse,

tras apurar, eso sí, la comprensión, del testamentario y, en la misma carambola, del precursor demócrata

dentro del régimen y renovador personalista, mientras montaban una operación de ingeniería política que

será pasto de tratadistas como durantes siglos.

¿COMO lo han hecho? Pri mero, cómo lo han podido hacer. La respuesta es clara. Porque han tenido el

acierto histórico y la .sensibilidad política suficiente para situarse en vanguardia del pueblo español que

quería precisamente esto; y en esa vanguardia — sobre la cresta de la primera ola renovadora — han

conseguido apartar los obstáculos inevitables, desatar, en posición incomodí si m a, todos esos nudos

arteramente preparados desde el primero, que lleva fecha de 1947, nada menos. Para este cometido han

contado con el apoyo, mucho más que pasivo, da las dos instituciones medulares, la Iglesia y las fuerzas

armadas, que sólo impusieron una doble condición tácita: que la reforma fuese decidida y no simple

pretexto, la primera; que la reforma se mantuviese en los estrictos limites de la legalidad, las segundas.

Los reformadores lo han hecho así. Y han ahogado en sentido común a la dialéctica artificial

reformaruptura montada .por~ la_ falta de imaginación de la izquierda capitalina, empeñada durante

preciosos meses an montar un 25 de abril cuando el pueblo español pedía simplemente futuro.

QUIEN ha delatado lo bien ¿^¿ atado? Por lo pronto estas tres personas surgidas del mismo corazón de la

historia y de la, por llamarla asi, dialéctica del franquismo; el tirón dialéctico que pudo salvarse de la

inercia. Pero ¿ han sido ellos solos ? Círculos próximos al señor Suárez con

Ricardo DE LA CIERVA

(Continúa en pág. sigte.)

QUIfN Y COMO DESATO 10 BIEN AJADO

(Viene de la pág. anterior)

ceden una extraordinaria importancia a un informe que le encargó el Príncipe cinco meses antes de la

muerte de Franco, en que el señor Suárez trató un plan político para la transición, incluida la legalización

del PCE. Pero todo hace pensar que además de los dos Citados—señores Fernández Miranda y Suárez—

pueden haber resultado decisivos otros asesores. Un asesor histórico, don Juan de Borbón; un asesor

político colectivo, compuesto por varios estadistas occidentales con los que el Rey ha estado en

comunicación frecuente, más privada que pública; por ejemplo, los señores Giscard, Kissinger y el Rey

Balduino de Bélgica.

SOBRE don Juan de Borbón y su influencia se han apuntado las dos hipótesis; que él ha sido el inspirador

fundamental y que no ha pintado absolutamente nada. En favor de la primera se dan los nombres de Luis

Maria Ansón (querido Amigo que jamás ha debido publicar su última carta en una revista semanal) y los

presidentes del Senado y del Congreso, hombres de don Juan. Personalmente creo que la influencia de

don Juan ha sido dinástica y no política; que sus consejos, seguramente menos decisivos de lo que

sugieren algunos, no han sido ni metafóricamente constituyentes; y que para situar su noble figura en la

Historia habrá que utilizar técnicas de Sófocles más que de Tucídides. Me inclino cada vez más a

ponderar el decidido protagonismo motor de la Corona; a subrayar, ya que hablamos de Sófocles,

profundas influencias helénicas (a veces muy beneficiosas) en todo el trance; y a discernir un claro poder

orientador para nuestra transición al alto círculo de asesores atlánticos. Pienso que don Adolfo Suárez,

cuyos méritos son también históricos, ocupó su alto puesto no tanto por su capacidad de asesorar sino por

su presunta capacidad de ser asesorado. No voy a divulgar aquí la Interpretación que entonces ofrecía a

quien quisiera oírle algún actual ministro del señor Suárez sobre las verdaderas razones del ascenso del

señor Suárez, primero porque eso era una calumnia; y segundo, porque esto no es el "France-Dimanche",

por decirlo púdicamente. Y por supuesto que ese pequeño "atado y bien atado" respecto del señor Suárez

se ha desliado también, y me ategro, más de lo previsto.

EN resolución, que lo bien ** atado parece ya casi del todo desatado; la moraleja histórica, en espera de

mayores precisiones, podría ser ésta: poner puertas al futuro es empresa todavía más ardua que

imponérsela al campo. Quizá porque la degeneración de un poder personal, cuando deja pasar la ocasión

de una gran renuncia histórica, se agota y se pudre en su propio egoísmo.

Ricardo DE LA CIERVA

 

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