Teniente general del Ejército del Aire, tiene sesenta años. 
 Alfaro Arregui, nuevo jefe del Alto Estado Mayor     
 
 Diario 16.    12/09/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Teniente general del Ejército del Aire, tiene sesenta años

Álfaro Arregui, nuevo jefe del Alto Estado Mayor

MADRID, 12 (D16).

El teniente general del Ejército del Aire Ignacio Alfa-ro Arregui, de sesenta años, ha sido nombrado jefe

del Alto Estado Mayor y presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor.

El nonibramiento, adelantado el viernes por D16, aparece en el «Boletín Oficial del Estado» de hoy.

Ignacio Álfaro Arregui era, hasta hoy, el jefe del Estado Mayor del Aire, máximo cargo de ese Ejército en

la cadena de mando militar, y sustituye al teniente general Felipe Ga-larza Sánchez, que pasó el día 9 de

septiembre a la B, por cumplir doce años en el generalato.

Con el nombramiento de Álfaro Arregui se rompe una vieja regla no escrita por la que el cargo de jefe del

Alto Estado Mayor era rotativo entre tenientes generales y almirantes de los tres Ejércitos. La posible

renuncia del almirante Arévalo, jefe del Estado Mayor de la Armada, y el hecho de que el teniente general

Tomás de Li-niers, jefe del Estado Mayor del Ejército, pertenezca al mismo Ejército que el titular del

Ministerio de Defensa, han sido, al parecer, ´factores que han determinado al mando para la elección de

Álfaro Arregui.

Aviador

El teniente general Ignacio Álfaro Arregui nació en Burgos en 1918. Ingresó como teniente alumno en la

Academia de Aviación de León, siendo promovido a teniente profesi o n a 1 en 1941.

Ha sido profesor de la Academia de Aviación de León, de la Escuela de Cooperación Aeroterrestre y de la

Escuela Superior del Ejército, director del Grupo de Escuelas de Matacán, profesor principal de la

Escuela de Estados Mayores Conjuntos del Cese-den, jefe del Servicio de Armamento del Ejército del

Aire y jefe de la Sección de Operaciones del Estado Mayor del Aire.

Fue también director de enseñanza del Estado Mayor del Aire y jefe de la Dirección de Logística y luego

segundo jefe del Estado Mayor del Aire.

Es diplomado de Estado Mayor, de Guerra Naval, de Estados Mayores Conjuntos y especialista en

Cooperación Aeroterrestre.

Integración con el pueblo

En su última intervención pública, el 1 de junio pasado, con motivo de la conmemoración del Día de las

Fuerzas Armadas, el teniente general Alfaro, entonces jefe del Estado Mayor del Aire, afirmó lo si

guiente:

«La serena actitud mantenida por las Fuerzas Armadas en los distintos mo-meritos que viene atravesando

España durante estos últimos años ha puesto sobradamente de manifiesto su inquebrantable fidelidad a la

Corona, representada en la figura de Su Majestad el Rey; su firme decisión de cumplir la misión que la

Constitución le encomiende y su propósito de no convertirse en sector aislado dentro de la nación ni

representar designios de grupos concretos.)!

Por otra parte, el 1 de enero de este año, el teniente general Alfaro escribía en D16:

«De norte a sur, nuestra Patria constituye un puente entre el continente europeo y el africano, y de este a

oeste, una barrera que separa el Atlántico del Mediterráneo y que domina su única puerta natural. Esta

situación excepcional viene potenciada por el valor geoestratégico de sus archipiélagos: el balear, porque

es una plataforma fundamental para dominar el Mediterráneo occidental, y el canario, porque flanquea el

continente africano v las rutas marítimas de América del Sur y Central.

La importancia geopolítica y militar que tal situación confiere a España nos compromete en el orden

político; económico y bélico. Nada de lo que ocurra en su entorno geográfico nos es ajeno y las

decisiones político - estratégicas que adopten los países vecinos estarán condicionadas, lógicamente, por

nuestra presencia en el área.

Poder de disuasión

Esta privilegiada y compróme t e d o r a situación greográfica, agravada con nuestra debilidad, nos

convierte en apetecible presa para amigos y enemigos. Si por el contrario, conscientes del valor de esta

situación, logramos alcanzar la fuerza precisa, sere-´mos dueños de nuestro propio destino y España p o

dr-á ocupar el puesto que le corresponde en el concierto mundial. Desgraciadamente, sólo hay un medio

de hacerse respetar: poseer la fuerza necesaria para desalentar cualquier posible ´amenaza, es decir, contar

con poder de disuasión adecuado.»

 

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