Teniente general Alfaro, jefe del Alto Estado Mayor. 
 No tengo ningún motivo para desconfiar de los legítimos representantes del pueblo     
 
 El País.    13/09/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

EL PAÍS, miércoles 13 de septiembre de 1978

POLÍTICA

El teniente general Alfaro, hasta ahora jefe del Estado Mayor del Aire, ha quedado situado en el vértice

de la pirámide militar con su nombramiento como jefe del Alto Estado Mayor y presidente de la Junta de

Jefes de Estado Mayor.

Su puesto encarna la máxima responsabilidad operativa, al situarse en la cúspide de la cadena de mando

de los tres Ejércitos. Ayer mismo, el teniente general Alfaro concedió las siguientes declaraciones a

Camilo Valdecantos Teniente general Alfaro, jefe del Alto Estado Mayor

"No tengo ningún motivo para desconfiar de los legítimos representantes del pueblo´

EL PAÍS. La presidencia de la Junta de Jefes de Estado Mayor y la Jefatura del Alto Estado Mayor le

configuran como el vértice de la cadena de mando militar.

¿Qué aspectos revisten mayor importancia en ese puesto y cuál es su función en la nueva estructura con

un único Ministerio de Defensa?

Teniente general Alfaro. El presidente dé la Junta de Jefes de Estado Mayor que, como dice el preámbulo

del real decreto ley 11/77, de 8 de febrero, por el que se institucionaliza, «es el órgano superior de mando

militar conjunto que bajo el mando supremo de SM el Rey garantiza la integración de los tres Ejércitos en

la consecución del objetivo común».

P. Desde ese puesto clave, ¿se atreve a pronosticar reformas próximas importantes en la estructura de

nuestras Fuerzas Armadas, o más bien adaptaciones lentas a las nuevas necesidades de la defensa?

R. La reforma más trascendente que podría concebirse es la que ya se inició con la fusión de los antiguos

ministerios militares en un Ministerio de Defensa único, con todos los cambios de estructura y

adaptaciones que ello lleva consigo. Hasta completar este proceso no parece aconsejable proyectar nuevas

reformas.

P. ¿Cree que los problemas de personal —exceso de mandos en determinados niveles, excesiva edad en

otros— son un problema real de las Fuerzas Armadas españolas y que habrá que adecuarlo para una

mayor racionalidad y efectividad de las mismas?

R. El problema de personal es importantísimo no sólo en el Ejército sino en toda estructura. De nada vale

una organización aunque estuviese dotada de excelentes medios materiales si no se presta la debida

atención a la política de personal. Y en ese sentido la política del Ministerio de Defensa.

P. ¿Confía usted en los propósitos de los partidos políticos con mayor representación democrática que han

asegurado apoyo incondicional a las necesidades materiales de los Ejércitos?

R. No tengo ningún motivo para desconfiar de tales propósitos, que han sido formulados libremente por

los legítimos representantes del pueblo español.

P. Con toda probabilidad su mandato al frente de la Junta de Jefes de Estado Mayor coincidirá con el

referéndum constitucional. ¿Cree usted que, con independencia del acatamiento global y por disciplina de

la institución militar, algunas de las previsiones constitucionales pueden crear malestar e incluso

reacciones conflictivas entre jefes y oficiales?

R. Cada uno de los miembros de las Fuerzas Armadas, en su calidad de ciudadano español, ejercerá

libremente su derecho al voto sin que ello presuponga discrepancia alguna por parte de la institución

militar como ente colectivo.

P. Su designación para este cargo, ¿podrá resolver, definitivamente dada su condición de teniente general

del Aire, la situación de inferioridad presupuestaria en que se encuentra la aviación militar de nuestro

país, cuando nadie duda de la prioridad que debe concederse a la fuerza aérea en el momento presente?

R. La Junta de Jefes de Estado Mayor, como órgano colegiado, estudiará el Plan Estratégico Conjunto

que ha de aprobar el Gobierno, dentro del cual estará definido el objetivo de fuerza conjunto que en

función de los objetivos estratégicos del Plan, asignará a cada Ejército los recursos necesarios para

alcanzarlo.

 

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