Autor: Aguilar Olivencia, Mariano. 
   Las Fuerzas Armadas y las supremas conveniencias de la patria     
 
 Diario 16.    27/11/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

27 noviembre-78 /Diario 16

Las Fuerzas Armadas y las supremas conveniencias de la patria

M. Aguilar Olivencia (Comandante de Infantería)

A nadie se le escapa que atravesarnos momentos muy delicados, muy difíciles. Nunca otras veces, con

más razón que ahora se han realizado vehementes invocaciones al espíritu patriótico, a la concordia y a la

convivencia de todos los españoles. Tremenda será la responsabilidad de los que desoyendo estas voces,

vengan de donde vengan, fomenten la hoguera de la discordia y de los apasionamiento en lugar de ayudar

a construir el porvenir de todos los españoles.

Es hora ya de que queden relegadas a segunda plano las conveniencias partidistas, los dogmatismo

doctrínales y las insolidaridades. Estamos jugando con el porvenir de España y ninguna postura política

puede ni debe negarse a éste requerimiento del hombre de la calle. No es justo, y además resulta

peligroso, atizar viejas pasiones que remuevan las esencias de la Patria, que es tanto de unos como de

otros. La monopolización que de ella intenten realizar grupos determinados, vengan de donde vengan, no

puede resistir el más ligero estudio histérico-político.

Las instituciones más representativas han solicitado no pocas veces la cordura y buena voluntad de todos

para salir adelante con "soltura y aire", como dicen las Ordenanzas del soldado, de este importante trance

histórico.

Que se nos quite de la cabeza que ni las Fuerzas Armadas ni nadie que esté relacionado con ellas sueñan

en modo alguno con presiones ni dictaduras. A lo que sí están irrevocablemente dispuestas es a pasar por

encima de cuanto sea necesario para mantener indisoluble la unidad de la patria y el respeto a su bandera.

Prepárese el que quiera y se crea con cualidades para ello, para futuras y, sin duda alguna, próximas

confrontaciones parlamentarias, como dignos representantes de sus conciudadanos que los apoyen con sus

votos; pero dejen para bien y tranquilidad de todos, completamente apartadas a las Fuerzas Armadas de

esas contiendas, en las que nadie pueda demostrar que han tratado de intervenir directa ni indirectamente.

Ellas tienen muy clara su misión en la Constitución, que nos guste o no, es muy similar a la de otros

países de nuestra área, que las tratan con las mismas orientaciones: "Las Fuerzas Armadas, constituidas

por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e

independencia de España, defender su integridad territorial y el orden constitucional."

Es preciso conjurar la gravísima situación que amenaza la tranquila convivencia ciudadana, el ordenado

desenvolvimiento de la vida nacional y el mantenimiento de normas jurídicas y morales, sin cuya

observancia se hace imposible la marcha de toda sociedad seria y justamente organizada.

El Poder está obligado a llevar a cabo las acciones gubernamentales convenientes que devuelvan los

prestigios del Estado y que estabilicen los intereses generales en peligro. Las Fuerzas Armadas deben sólo

poner la vista y el pensamiento en las supremas conveniencias de la Patria, aun en los instantes en que

más distanciado pudiera estar su espíritu del de los directores del país. Deben permanecer fieles a la

misión que les reserva la Constitución y a sus indeclinables deberes, sin ahorrar riesgo ni fatiga alguna

para contribuir con su eficaz apoyo moral al ordenado curso del vivir de España.

Aun desatadas todas las pasiones y rotas todas las disciplinas sociales, es preciso respetar y mantener el

espíritu de los militares, que para suerte de España, se mantienen más fuertes y firmes que nunca.

D¡ciéndoles lo que en unas u otras ocasiones, han de hacer o decir, no hacemos más que infravalorar su

postura patriótica y su entereza. El elemento militar no puede ni debe, porque accedería a

responsabilidades para las que en ningún modo está preparado, obligar por el peso de la fuerza que

representa, a nada ni a nadie.

Si en las Fuerzas Armadas se quiere fijar la vista, hágase en buena hora (como dice "La Correspondencia

Militar" del 18 de marzo de 1918); "pero que sea para que todos y cada uno cumplan para con la patria

con .el orden social, con los fundamentos de la tranquilidad pública como han cumplido hasta ahora" y

cumplirán siempre nuestros elementos armados de Tierra, Mar y Aire.

cartas

¿Hasta cuándo así la grúa?

El otro día se me averió el coche en la calle Jorge Juan. Lo dejé semisubido en la acera, donde no

molestaba la circulación y me fui en un taxi a buscar a mi mecánico. Entre unas cosas y otras, tardé un

poco más de dos horas en regresar; Había dejado un hermoso cartel de «AVERIADO». De nada sirvió.

El coche se lo llevó la grúa.

No voy a relatar los problemas que tuve que resolver para retirarlo y las impertinencias que tuve que

soportar. Como estaba averiado, tuve que pagar una grúa particular para sacarlo, que me cobró 1.500

pesetas.

Yo quisiera preguntar:

1. ¿Por qué una grúa particular me cuesta menos que la de lo que debería ser un servicio público (2.000)?

2.´ ¿Qué puede hacerse cuando a uno se le avería el coche en plena calle?

3. ¿Por qué en Barcelona, ciudad que visito con frecuencia, la gente no sé queja de la grúa que sólo

se lleva los coches que molestan realmente la circulación?

4. ¿Por qué en esa ciudad el precio que hay que pagar por la grúa son quinientas pesetas y aquí dos mil?

Me parece que son muchas preguntas. Me gustaría que el señor alcalde tuviese respuestas para ellas.

María Antonia Ballesteros

Madrid.

 

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