Tomar al jefe del Gobierno como rehén y forzar la formación de un nuevo Gabinete, objetivos de los conspiradores. 
 Operación Galaxia: golpe de mano frustrado contra el presidente Suárez     
 
 El País.    19/11/1978.  Página: 1, 12. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

Tomar al jefe del Gobierno como rehén y forzar la formación de un nuevo Gabinete, objetivos de los

conspiradores.

"Operación Galaxia": golpe de mano frustrado contra el presidente Suárez

La noche del 16 al 17 de noviembre de este año ba sido, probablemente, 1a mas dramática de cuantas tirio

el Gobierno Suárez. Más dramática aún que aquella en que sus miembros temieron que los GRAPO

arrojaran en cualquier cuneta el cadáver de Antonio Marta de Oriol, o que la de los asesi-natos de los

abogado* laboristas de Atocha. En b noche del 16 al 17 de noviembre lo que se dibujaba era naa

intentona de golpe militar, de alcance y origen no totalmente conocidos. El Rey tenia previsto partir para

México en visita oficial a la mañana siguiente, y los informes que en la mañana del 16 habla recibido el

presidente Suárez, provenientes de los servicio* de información de los tres Ejércitos, eran más que

preocupantes. Se preparaba un golpe de mano bajo el código üe «Operación Galaxia» destinado a detener,

en ausencia del Monarca, al presidente del Gobierno,- después de tomar el palacio de la Moncloa.

A prenderle como reten y forzar la formación de un Gabinete de salvación nacional opuesto al proceso

democratizador.

A partir de ahí. los autores esperaban o,ue algunas unidades del Ejército y especialmente de las fuerzas de

orden público, sensibilizados como están sus miembros después de la criminal oleada de asesinatos

llevada a cabo por ETA en las últimas semana, se sumaran a la iniciativa. El plan fue calificado de

descabellado por algunos, pero no lo parecía tanto. El día 17 debían de estar fuera de Madrid no sólo el

Rey, sino también el ministro de Defensa, los jefe* de Estado Mayor de lo» tres Ejército» y los jefes de

lai brigadas paracaidista, motorizada y acorazada, que asistían a un curso para ascenso a tenientes

generales en Ceuta y las Canarias. Los servicio» de información del Ejército averiguaron que

recientemente numerosas reuniones hablan tenido lugar entre jefes y oficiales de diversas armas en la

cafetería madrileña Galaxia, de la que se habla lomado el nombre para la operación.

Mandos de las brigadas de intervención inmediata —acorazada, motorizada y paracaidista—, asi como de

las fuerzas de orden público, hablan sido contactados, fundamentalmente por un teniente coronel de la

Guardia Civil y un capitán de 1a Policía Armada, para informarles del plan e invitarles a sumarse a él.

Aunque todavía no se ha podido comprobar, existe la razonada sospecha de que alguien más estaba detrás

de dichos oficiales y que, de otro modo, ellos no se habrían puesto a realizar los contactos. La mayoría de

los militares abordado» se apresuraron a poner el hecho en conocimiento de sus superiores. El coronel

Quintero, antiguo jefe superior de Policía de Madrid, con enorme prestigio entre la policía y el Ejército y

antiguo integrante del equipo de confianza del asesinado almirante Carrero Blanco, fue una de las

personas que recibió la visita de los conspiradores. Quintero, como tantos otros comunicó sin dudar lo

sucedido a su inmediato superior. Pero, en muchos casos, o la aquiescencia pasiva de algunos superiores o

la creencia de que lodo aquello era una simple locura sin más consecuencias, llevó a algunos mandos del

Ejército a callar sobre lo que se estaba fraguando. Sólo el jefe de un regimiento motorizado decidió

comunicarlo directamente al Gobierno, y a partir de ahí se intensificaron las investigaciones, que fueron

encargadas de manera oficial por el presidente del ejecutivo, al teniente general Gómez de Salazar,

antiguo jefe de las tropas españolas en el Sahara en ocasión de la marcha rerde.

En 1a noche del 16 a! 17. el Rey, el presidente Suárez y el general Gutiérrez Mellado mantuvieron una

larga reunión. La decisión tomada fue la de no aplazar el viaje del Rey. En lo que entonces se conocía del

complot, no parecía que la propia figura de! Monarca pensara ser atacada directamente por los

conspiradores, pero un supuesto probable era que se tratara de suspender la visita de Estado a tres países

de América Latina con objeto de propagare hasta publicar la noticia —en esc caso cierta— de que el Rey

no viajaba a México por temor a un golpe militar. Es evidente que sólo un hecho asi haría aumentar

sobremanera la tensión nacional e internacional, y pondría en entredicho el futuro del régimen. Hay que

tener en cuenta que el país vive fechas de especial significación, en medio de una oleada de terrorismo,

inmerso en la campaña del referéndum constitucional y en vísperas del tercer aniversario de la muerte del

general Franco. La extrema derecha trata de capitalizar esta situación en un esfuerzo desesperado por

evitar la normalización política.

Una vez que se decidió seguir con los planes del viaje real, el presidente se reunió en la Moncloa con

cerca de una docena de generales y mandos militares. La investigación sobre el complot estaba en

marcha, pero se ignoraba hasta donde podían haber llegado los conspiradores. Era preciso garantizar la

defensa del palacio de la Moncloa, caso de que alguien intentara tomarlo, y se contaba para ello con una

compañía de la reserva general de la Policía armada.

El Rey salió para México con la seguridad de que el complot estaba abortado

El teniente general Gómez de Salazar llevó a cabo las investigaciones

Se dio orden de extremar las medidas de seguridad en la sede presidencial, y se especificó la necesidad de

identificar también a las personas de uniforme, y de cualquier graduación, que entraran en él palacio.

A los generales que asistían en Ceuta y Canarias a los cursos para su ascenso se les solicitó regresar

inmediatamente a Madrid.

El general Gómez de Salazar estaba siendo auxiliado por un auditor en las tareas de la investigación.

Ante la negativa de alguno de los implicados a reconocer los hechos tuvieron que ser careados con

compañeros de armas a los que habían intentado sumar a la conspiración. A la postre se decidió abrir

procedimiento judicial por vía militar, pero se ignora todavía de qué delito serán acusados los militares

implicados, aunque se supone que se les incriminará por sedición e incitación a la rebelión.

Mientras la investigación avanzaba, el presidente permanecía reunido en su despacho oficial de la

Moncloa a la espera de noticias. A medianoche alguien indicó que si el complot estaba en marcha y, toda

vez que ya habían sido descubiertos algunos de sus autores, cabría la posibilidad de que trataran de

acelerarlo y dar el golpe incluso antes de la marcha del Rey. El diario El Imparcial está siendo observado

por las autoridades y la clase política con especial atención desde hace tiempo. Para los profesionales del

periodismo y los intelectuales, El Imparcial está dedicado a la desestábilización y descrédito del régimen

democrático y la Monarquía parlamentaria. En un tono confuso y vocinglero está manteniendo una feroz

campaña anticonstitucional y utilizando todos los recursos imaginables en la intoxicación periodística.

E! Imparcial se distribuye profusamente entre los cuartos de banderas de los cuarteles. ´No es ,un;

periódico caro, pues mantiene una pequeña nómina, imprime pocas páginas y sus gastos de información

soa mínimos, toda vez que la base del diario son artículos, comentarios y cartas de los lectores. Pero, en

cualquier caso; -es. Harto dudoso que sea autosuficiente económicamente. Sus fuentes de financiación

son, en realidad, desconocidas y el único hombre que aparece visiblemente detrás es Domingo López, del

Banco de Valladolid.

Leyendo El Imparcial resulta imposible enterarse de lo que pasa, tanto dentro como fuera de España, pero

sus primeras páginas y sus editoriales vienen siendo .una incitación decimonónica y atrabiliaria al

golpismo generalizado. Entre la profesión se comenta que el director del diario es autor de una tesis, que

varias veces ha expuesto en público, según la cual los períodos constituyentes en España acaban

fatalmente en guerras civiles.

El Imparcial de que el periódico trata de demostrarla irreprochabilidad cientifica. de semejante

argumentación también en lo que se refiere a este período constituyente. Pero, al margen estas

especulaciones, para algunos servicios de información El Imparcial resultaba algo más concreto, al menos

en teoría: una pieza más dé un tinglado que no se conoce. Un escritor mallorquín y resabiado, Juan Pía,

columnista habitual del diario, acostumbra a hacer acrósticos con . las primeras letras de cada párrafo de

sus artículos. Lelo, Luna, Celo y Ala han sido ías claves de los últi- .-mos días. Esto, que evidentemente

es un juego, hay quien lo toma por una consigna. Celo correspondía a la fecha señalada para el golpe.

En la noche del 16 al 17 alguien pensó que podía ser casi un santo y seña, y cinco coches de la policía

se.presentaron en la sede del -periódico con la orden tajante de impedir que saliera un sólo ejemplar. Hay

que tener en cuenta que una conspiración militar de alcance entonces desconocido estaba en -marcha y

que la medida de las autoridades venía justificada por la defensa de la legalidad frente a una agresión de

perfiles aún difusos. Un par de horas más tarde éstos habían sido delimitados: no era «una tormenta en un

vaso de agua» como algunos se empeñaban en señalar, pero tampoco un golpe de Estado; La orden de

secuestro de El Imparcial fue levantada y cundió una explicación ridícula, en el sentido de qué se

pretendía reforzar la seguridad de los periódicos y alguien había mal interpretado las instrucciones en lo

que a Él Imparcial se refería.

El peligro parecía conjurado. Ya se sabían los nombres de los principales encartados, o, al menos, los más

activos en la conspiración, y estaba comprobado el poco eco que sus propuestas habían tenido en la

oficialidad. La Guardia Civil y la Policía. Armada habían sido acuarteladas y patrullas policiales recorrían

Madrid avisando de cualquier movimiento injustificado de tropas. De madrugada se informó que una

columna motorizada se encontraba en el puente de los Franceses, cerca dé la Moncloa, y otros vehículos

militares en la zona norte de la capital. -Hubo momentos de extraordinaria confusión, porque- en un

principió nadie explicaba aquella presencia atípica de´ una columna militar en Madrid y se supuso que,

efectivamente, podía estar relacionada con el complot. Minutos más tarde pudo comprobarse que eran

fuerzas del regimiento Inmemorial n.° 1, que se retiraban después de unas maniobras ordinarias y

previstas hacia tiempo.

Pasadas las cuatro de la madrugada los ánimos se relajaron. El presidente Suárez penrianeció, no

obstante, en su despacho toda la noche. Por la mañana despidió al Rey en Barajas y conversó

ostensiblemente con él en un aparte»en el propio aeropuerto. Don Juan Carlos salió para México con las

noticias de que el complot estaba abortado y de que tenía menos importancia de la que en principio sé

pudo temer. La prensa del día no publicaba nada al respecto, pero una fotografía en EL PAÍS del general

Prieto/dialogando con Carrillo había contribuido también al tranquilizamiento. Prieto —destituido hace

un año como jefe de la VI Zona de la Guardia Civil (León)— es señalado por muchos como una persona

vecina a El Imparcial, ,y verle allí, frente a frente y en actitud civilizada, "con el secretario del PCE era

más que reconfortante.

El vicepresidente del Gobierno y ministró de Defensa marchó a Cartagena, donde debía acudir a uri acto

militar en medio de su gira-por diversas guarniciones y acuartelamientos para dialogar sobre la

Constitución y la situación política. En su reunión en el Arsenal tuvo . lugar el incidente con el general

Atares, que ya había asistido a una reunión similar en San Javier y había guardado silencio; es más, había

pedido personalmente permiso al propio Gutiérrez Mellado para asistir a la reunión del 17.

¿Fue su actitud una coincidencia fortuita o tenía que ver aquello con los sucesos de la noche pasada?

Todas las fuentes dignas de crédito aseguran que son hechos completamente separados. En cualquier caso

respondía a un estado de´ ánimo latente en determinados círculos del mando militar. Gutiérrez.

Mellado regresó a Madrid antes de lo previsto. Si no fuera por lo sucedido en Cartagena, la tardé del

viernes habría sido más tranquila. Pero en los cuarteles comenzaron a. cundir los rumores sobre ios

hechos del 16, a los qué se sumaron los que contaban de la reunión del Arsenal. A primeras horas de la

noche el Gobierno decidió dar lina explicación más que somera, a través de la Secretaría de Estado de

Información, y todavía se tardó algún tiempo más en. comprobar que la situación era del todo normal.

En la medianoche del viernes al sábado los ánimos se habían relajado y todo volvía finalmente a la

tranquilidad,. Suárez permaneció, no obstante, en su despacho hasta altas horas de la: madrugada.

 

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