Texto de la carta publicada por el periódico. 
 El teniente coronel Tejero y el Imparcial     
 
 El País.    21/11/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Texto de la carta publicada por el periódico

El teniente coronel Tejero y "El Imparcial"

El teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero fue sancionado por sus superiores tras publicar el

pasado 31 de agosto una carta abierta dirigida al Rey, en primera página de El Imparcial, en la que decía

lo siguiente:

«Soy un soldado criado en el culto de la disciplina y el honor, en el cuitó a la Patria, a su bandera y en el

recuerdo de´los que murieron en el cumplimiento de su deber. Ya, cuando el martirologio de los caídos

frente al terrorismo va alcanzando cotas impresionantes, quiero escribir este artículo como glosa a esos

muertos y como petición de pronto y radical remedio, al -Capitán General de los soldados de España.

Porque han sido otra vez cuatro más, cuatro hombres de bien, cuatro soldados de la Ley y el Orden, los

que han mordido el polvo, segadas sus vidas por balas asesinas, en el cumplimiento de su deber, sólo por

el delito de pertenecer a esa raza de hombres rectos y disciplinados que hay hoy y habrá siempre para

descanso de los ciudadanos de nuestra Patria. . Ellos Creían, defendían y han muerto por una España

unida. Han permanecido por ello largos años en regiones españolas donde ruge el separatismo, poniendo

en riesgo sus vidas para que España fuese, una sola nación llena de regiones; sin embargo, en ese

proyecto constitucional se habla de una nación de nacionalidades. ¡Qué palabra más peligrosa!

Estos hombres, cuando salían de sus cuarteles o dé sus comisarías, siempre dirigían una postrera mirada a

la bandera que presidía sus vidas, única representante de nuestras glorias y sacrificios y futura mortaja

para nuestros mártires. Sin embargo, en el proyecto de Constitución hay demasiadas banderas haciendo

sombra a la Única, alguna de ellas creada expresamente por y para el separatismo.

No. En este proyecto de Constitución no van incluidos algunos de los valores por los que creemos vale la

pena arriesgar nuestras vidas. En él no están nuestros muertos. Los asesinos se equivocaron.

Entonces, ¿por qué mueren?

Nosotros, sus hermanos, sus compañeros, los que hemos pasado lo que ellos, salvo la muerte, sabemos el

porqué. Los matan porque esos hombres recios, beneméritos, que diariamente pisan, han pisado y pisarán

fuerte y dignamente nuestra geografía, son España, Porque su paso firme huele a España. Su presencia

sabe a España y sus enemigos que siempre son los de la Patria, y sus dirigentes, los anti España,

quisieran convertir la soberbia matrona que es nuestra Patria en una meretriz de última fila. Pero no saben

que los cuatro huecos que quedaron vacíos ayer hoy ya están ocupados por hombres iguales a los

muertos.

Y aquí viene la súplica: "¡Majestad, que no mueran solos, que no se lleven al morir el amargor tremendo

del desamparo y del desinterés, que no mueran con la convicción de que sus vidas ofrendadas en honor dé

unos principios que hoy casi no se usan van a constituir un palote más en la larga lista de los que les

precedieron!

¡Señor: humildes y oscuros eran estos héroes, e igualmente serán los venideros, pero son vuestros

soldados y necesitan protección. Necesitan algo que les dé razón de esta sinrazón. Por ello he dejado mi

silencio en esta súplica. Pues si no fuera así, quizá nunca llegara a V. M., aunque sé que esta excusa no

me valdrá de nada!

Necesitamos, señor, una buena y ágil ley antiterrorismo, con facilidades para los actuantes y castigo

rápido y ejemplar para los asesinos. Campañas en los medios de difusión condenatorias del terrorismo y

sus fines, enalteciendo a nuestras fuerzas, que buena inyección de moral recibirían con ello. Se necesita

acabar con los apologistas de esta farsa sangrienta, aunque sean parlamentarios y se sienten entre los

padres de la Patria. Quizá, de esta forma, habría menos mujeres enlutadas y menos hijos sollozantes.

También se podría ir hacia la democracia con paso más firme y seguro, democracia de todos y para todos,

en la que no haya más desplazados que los separatistas y asesinos; en la que los derechos humanos vayan

acompañados de sus respectivos deberes y que los derechos de cien asesinos no puedan poner en peligro

los de treinta y cinco millones de españoles. No hay más que un camino: ¡acabar con ellos! Con ellos no

estamos seguros, hay mucho miedo justificado en nuestro pueblo. Hoy puede ser uno cualquiera a quien

asesinen, pero no está excluido de las listas ni aun Su Majestad. Todo depende de la víctima que se les

Señale. Hay que acabar con ellos, pero con directrices marcadas por los poderes de la nación, de la que

somos hijos y .queremos ser tratados como tales.

¡Señor: como soldado que soy, a V. M. va dirigida esta súplica, que -ya le habrán presentado seguras

mente mis generales; pero no es malo tampoco que se conózcala de un soldado de a pie que vive, ha

vivido y vivirá siempre en comunión con nuestros hombres, con nuestros muertos y con los ideales por

los que fueron inmolados!

¡Señor: ellos, sé, sabían por qué morían, nosotros quizá también sepamos por qué hemos callado. Pero a

mí, mi Dios, mi Patria, mi Bandera y mi honor me han obligado a hablar. No tengo otros compromisos y

a ellos me remito!»

Antonio´ Tejero Molina (Teniente coronel de la Guardia Civil)

 

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