Autor: Aguilar Olivencia, Mariano. 
 Defensa y Democracia. Ese gran desconocido en España(I). 
 El periodismo militar     
 
 Diario 16.    06/01/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

Diario 16/6-enero-79

defensa y democracia

Ese gran desconocido en España (I)

El periodismo militar

Mariano Aguilar Olivenza (Comandante de Infantería)

El periodismo en las Fuerzas Armadas, o la afición a escribir en la prensa de los generales, jefes, oficiales

y suboficiales de los Ejércitos, no es ni mucho menos una moda ni siquiera una cuestión puramente

circunstancial o coyuntival. El periodismo militar y la publicación de periódicos castrenses data nada

menos que de 1605, en que el Ejército español publicó su primer periódico en los Países Bajos, siendo la

hija de Felipe II gobernadora de aquellas tierras. El «Nieuwe Tydinghe», escrito en flamenco antiguo,

figura así por derecho propio en cabeza de las publicaciones periódicas de todo el mundo, pues antes que

él no hay otro que reúna las condiciones de lo que se entiende por diario o periódico.

Si bien tiene su origen como hemos visto en los albores del siglo XVII, no podemos decir que adquiera

verdadera carta de naturaleza hasta la guerra de la Independencia, cuyos acontecimientos potenciaron el

ejercicio del periodismo que irrumpió en la vida nacional, al mismo tiempo como necesidad y

consecuencia natural de aquella difícil circunstancia a pesar del bajo nivel cultural de un país como

España, que contaba con un 94 por 100 de analfabetos.

A pesar de todo, el periódico tenía un público, se leía en voz alta y sus noticias se transmitían, aunque las

tiradas fueran cortas y su vida breve. Concretamente, las publicaciones militares duraron, con algunas

excepciones, lo que la guerra que las había provocado y su difusión se hacía entre un nutrido plantel de

jefes y oficiales que en esa época ascendía a la estimable cantidad de 7.222. Muchas de esas

publicaciones se editaban en imprentas, montadas sobre mulos que seguían a las tropas.

En todo el siglo XVII sólo cinco periódicos castrenses, o que trataran específicamente tales temas,

salieron a la calle.

Otros cinco, durante el siglo XVIII. Sin embargo, desde 1808 a 1814, se publicaron treinta y uno, de los

que por lo menos media docena tuvieron el carácter de diarios, entre los que destaca el «Diario Militar»

de 1812 que, separándose del vicio general de los de su clase, ni se inmiscuía en política ni criticaba o

zahería la conducta de los generales de nuestro Ejército; antes, por el contrario, narraba con pluma castiza

los hechos abundantes de nuestras glorias militares,

Hasta 1832, en que inició su publicación el «Diario de la Marina», defensor de los intereses militares y

morales, salieron once periódicos, entre los que es de destacar la «Miscelánea Militar Mejicana» de 1820,

interesante documento de nuestras tropas de América.

Prensa carlista y relanzamiento del periodismo militar

Inmediatamente después en marzo de 1834 sale a la palestra de la prensa militar la «Vaceta del Real de

Oñate», primero de una interesante serie de periódicos carlistas que llegarán a cubrir entre todos, el resto

del siglo XIX: «La Cabra Facciosa», «Boletín del Ejército Real», «El Batalla-dor Legitimista», «El

Correo Carlista», son algunos de sus títulos.

Son años .difíciles los de la guerra civil, cuando en 1835 sale «El Guardia Nacional», decano de los

periódicos dedicados a la polémica Milicia Nacional, primero realista y luego constitucional, que

dispondrá de un «Boletín Oficial», en enero de 1839, auspiciado por el progresista Espartero.

Terminada la guerra, asistimos a una inusitada potenciación de la prensa político-militar. Las décadas de

los cuarenta y cincuenta nos ofrecen títulos como «El Grito del Ejército»; «El Correo Militar» y «La

España Militar» que sin ser órgano de partido pretendió siempre la perfección del sistema militar aplicado

a los pueblos libres, manteniendo como único ídolo a la disciplina; «El Fanal», dedicado a la Marina; los

polémicos «Archivo del Ejército», «El Archivo de los Militares», «El Archivo de la Milicia Española» y

«El Boletín del Ejército», publicados uno tras otro cuando iban siendo prohibidos por el Gobierno; «El

Espectador Militar», y los «Memoriales» de Artillería, Ingenieros e Infantería, dignos representantes de

estas Armas hasta 1936. Desde 1840a 1860 salieron nada menos que setenta y cinco periódicos, entre

ellos, el primero de los dedicados a la Guardia Civil:«Ordenes circulares de interés general para la G.C.»,

al que seguirían la «Guía del Guardia Civil». El primero de los dedicados a Sanidad: «Boletín Oficial de

Sanidad Militar». El primogénito de los intendentes: «Boletín de Administración Militar». También el

«Guía del Carabinero» y el primero de Caballería:. «Reales decre-tos y órdenes del arma de Caballería».

De la guerra con Marruecos a la Gloriosa

Desde 1860 (Guerra con Marruecos).a 1868 (levantamiento de Prim, «La Gloriosa»), España asiste a una

evolución de carácter político. La campaña de África es prueba nacional y «El Eco de Tetuán», su más

importante vocero militar, publicado en Tetuán por Pedro Antonio de Alarcón y tirado en una imprenta

volante llegada desde Alge-cirás y manejada por soldados.

Siete publicaciones alcanzan la categoría de diarios: «El Correo Militar» 1860; «El Amigo del Soldado» y

«El Eco del Ejército y de la Armada» en 1862; «La Opinión Administrativa del Ejército» en 1863; «La

Gaceta del Ejército y de la Armada» en 1864; «La Marina Española» en 1867 y finalmente «El Puente de

Aleolea» en 1868.

También se publicó durante estos años el primer periódico militar clandestino, que lleva el nombre de «El

Monigote»,.dirigido por el oficial Serafín Cano, al que se formó causa y pasó a prisiones militares.

Periódico interesante fue «La Asamblea del Ejercitó y la Armada», publicación dedicada a la ciencia, arte

e historia militar; la interesante y técnica «Revista de Sanidad Militar Española y Extranjera» y el primer

periódico dedicado exclusivamente a las clases de tropa y marinería, con el nombre de «El Soldado

Español». Otro también clandestino, el «Boletín del Ejército», editado en 1866 durante la expedición de

Prim a Méjico, resultó ser una auténtica perversión del periodismo militar al que siguió uno de su misma

clase con el nombre de «Boletín de la Revolución» que cesó tras el pronunciamiento de 1868.

Finalmente, son dignos de tener en cuenta «El puente de Alcolea», diario liberal de la tarde dedicado al

Ejército español y «La Propaganda», órgano de la Milicia Nacional y defensor de los derechos del pueblo.

En total fueron cuarenta y siete los periódicos militares en este periodo.

De la Gloriosa a la Restauración

Desde 1868 al comienzo de la Restauración en 1875, • hubo un caos de prensa militar representada por

cincuenta y dos periódicos, muchos de ellos polémicos, otros tendenciosos y los más científicos y

literarios. Por primera vez hay una parte de la prensa militar que se dedica a estudiar una guerra foránea,

la de 1870: «El Boletín de la Guerra entre Francia y Prusia» se titula un semanario; «El Volante de

Campaña», diario noticioso de la guerra franco-prusiana y «El Rhin», también diario, que trataba de

esclarecer hechos y de señalar la importancia y trascendencia de los acontecimientos bélicos.

Importante es «El Ejército y la Armada.», diario de noticias y defensa de los intereses del Ejército y

Armada, verdaderamente independiente y sin color político. Interesante resulta ser «El Criterio Liberal

del Ejercitó», semanario defensor de los intereses de los ejércitos de Tierra y Mar y de las instituciones

creadas por ía Revolución de 1868 que trata de temas políticos y lucha, contra la ambición dentro de las

Fuerzas Armadas, abogando por la más estricta disciplina.

La proclamación republicana de 1873 activa la prensa carlista que edita durante ese año: «El Cuartel

Real», «Boletín dé íá Guerra», «El E s t a n d a r t e C at ó 1 i c o Monárquico» y uno de tendencia

alfónsina, suspendido en el primer número, titulado «La Voz del Ejército».

Poco después sale «El Boletín del Círculo de Maquinistas de la Armada», 1874, primera de su ciase y

premiada posteriormente con medalla de oro en la exposición regional de Cádiz, el año 1887. «El Correo

Militar» es-un diario de la tardé defensor del Ejército y de la integridad nacional que busca la identidad

perdida por España y sus Fuerzas Armadas, Son años difíciles y la guerra carlista resulta tremenda. «Le

Partisan» se edita en Francia por los partidos absolutistas, al que siguen el «Boletín Extraordinario del

muy Noble y muy Ilustre Señorío de Vizcaya», «El Correo Carlista» y «El Volante de la Guerra», órgano

oficial del ejército real de Valencia y otros.

«El Cañón Krupp» es progubernamental y hace una guerra implacable y sin cuartel a los carlistas,

combatiendo el quietismo y la indiferencia de los que llama «Moltkes de Café» y anima a los soldados

que combaten en el frente a «arrancar de raíz esa maldita planta que envenena nuestro ambiente —dice—-

y coloca a España al nivel de las naciones africanas».

De la restauración al desastre colonial

El primer periódico que ve la luz inmediatamente después de restaurada la Monarquía y hasta el desastre

de las Colonias es «La Gaceta de Sanidad Militar», periódico científico y oficial del Cuerpo de Sanidad

del Ejército español que sostiene y propaga los adelantos de las ciencias médicas.

«Crónica de Guerra y Marina» es el primer diario de los ocho que se publican en este periodo que acabará

por sumir a las Fuerzas Armadas en el ostracismo tras la campaña americana Paz y Tregua es también

primero de una serie que se va a dedicar al Somatén armado.

En 1877 comienza su publicación «La Correspondencia Militar», periódico de, la tarde que llegó a tener

cinco ediciones diarias y veinte mil ejemplares de tirada, viviendo eincuen-ta y dos años.

«El Boletín de Justicia Militar», «La Voz de las Clases Pasivas», «El Eco Militar», »E1 Correo

Militar»,»Círculo Militar», »E1 Ejército Español», «Estudios Militares», «La Marina», «El Heraldo

Militar», «La Campaña de Cuba».

«El Heraldo del Ejército», etc. Son algunos de los .ciento veintitrés periódicos y revistas "publicados en

este dilatado periodo en que la prensa militar llega a adquirir verdadera carta de naturaleza. Los hay

puramente literarios, técnicos, de divulgación,, políticos, legislativos, pero lo que sí se demuestra en todos

es una noble inquietud de progreso castrense, amor al pueblo español, deseo de elevar el nivel cultural de

jefes, oficiales y tropa, por encima de todo, un acendrado patriotismo.

El desastre colonial a la Dictadura 1900-1923

Ciento tres periódicos y revistas inician su publicación en este periodo lleno de problemas para unas

Fuerzas Armadas objeto de los ataques del resto de la sociedad. Acosadas, se encierran en sí mismas,

pasan a ser conservadoras, y en casos hasta reaccionarias.

Con el siglo, salen el «Diario Oficial del Ministerio de Marina», el «Boletín Jurídico Administrativo de

Guerra y Marina» y «Los Alijares», una publicación dedicada a la Academia de Infantería de Toledo.

Los Cuerpos de Farma cia y Veterinaria, por fin independizados de la Sani--dad Militar, editan «Revista

de Farmacia Militar», «Boletín de Farmacia Militar» y «Revista de Veterinaria Militar». El Arma de

Infantería, especialmente sensibilizada tras el desastre americano, lleva a cabo verdaderos esfuerzos de

resurgimiento, deseos de modernización y alcances técnicos. Durante estos años publica «El Año de la

Infantería», «Revista de Infantería» y «El Arma de Infantería». También las fuerzas de orden público

sienten la necesidad de ´comunicarse: «Revista de la Guardia Civil», «La Benemérita», «El Eco de lai

Guardia Civil», «La Voz de Instituto», «Voces Beneméritas» y otras seis más.

Hay publicaciones específicas del Ejército como «La Voz del Ejército», «El Mundo Militar», «El

Anciano del Soldado»... Otras dedicadas exclusivamente a la Marina: «Diario de la Marina», «La Vida

Marítima», «Hoja Náutica»... y también Jas hay que comparten ambas inquietudes como «Anales del

Ejército y de la Armada», «Ejército y Marina», «Ejército y Armada», etc.

La campaña de Marruecos también es tratada en toda la prensa militar de la época, pero muy

especialmente en «La Voz del Soldado», «El Eco de Lau-ciens», «El Bocoya», «El Serrallo», «El Eco de

Chefchavens», otras cuatro publicaciones más y la extraordinaria «Revista de Tropas Coloniales».

 

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