Autor: Piris Laespada, Alberto. 
 Defensa y Democracia. 
 El papel de las Fuerzas Armadas en la Constitución de 1978     
 
 Diario 16.    06/01/1979.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Diario 16/6-enero-79

Defensa y democracia

El papel de las Fuerzas Armadas en la Constitución de 1978

Alberto Piris

La espada Comandante de Artillería, DEM)

Si se desea analizar lo que la Constitución de 1978 dispone en relación con la institución militar, es

conveniente empezar considerando el artículo 97, relativo- al Gobierno:

«El Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del

Estado. Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerda con la Constitución y las

leyes».

¿Por qué éste artículo y no otros más específicamente relacionados con las Fuerzas Armadas?.

Porque éstas son el, objeto y a la .vez el protagonista de la llamada política militar, la cual, por su parte,

no es sino un componente más, si bien esencial, dtí la política de defensa cuya dirección - corresponde al

presidente del Gobierno, ya que la política de defensa es parte integrante de la política general.

Así pues, es aconsejable empezar estas consideraciones situando la institución militar en el cuadro general

de las instituciones del Estado y viendo que su área específica- de actividad corresponde a una parte

limitada y concreta, aunque extremadamente importante, de la defensa nacional: la que concierne a la

política militar.

Responsabilidades

Es el Gobierno,, por tanto, quien naturalmente lleva el timón que imponerlos , rumbos a la institución

militar y, ´según el proyecto de ley remitido a las Cortes, para regular las funciones • de los .órganos

superiores del Estado en relación con la defensa nacional, es el ministro de Defensa el responsable de la

ejecución de la política militar desarrollada por el Gobierno.

Este es, en consecuencia, el encaáenamieJitO que relaciona la institución militar con Sos órganos que

ejercen la función- ejecutiva del Estado, Sin embargo, Conviene considerarla aparente peculiaridad .de

que. las misiones de las FAS vienen ya asignadas específicamente por la Constitución en su artículo 8 y

que el hecho de incluirlas en el título preliminar de la misma parece indicar que constituyen el marco

dentro del que ha de moverse ; necesariamente la política militar que en cada momento adopte eí

Gobierno.

Veamos, pues, el apartado 1. del citado artículo 8: «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de

Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de

España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

La primera misión consiste,- por tanto, en garantizar la soberanía de España, soberanía que, según el

artículo 1 de la Constitución, reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. He aquí

entroncados desde la. más honda raíz de nuestra ley suprema las Fuerzas Armadas y el pueblo.

Soberanía

En consecuencia, el cumplimiento de su primera misión constitucional obliga a las FAS a defender el

ejercicio de -esa soberanía del pueblo, con todo lo que esto implica: entre otras cosas, que cualquier

enemigo externo o interno, que pretenda arrebatar al pueblo español e¡ uso de la soberanía que ahora

empieza de nuevo a ejercitar, habrá de encontrar en las Fuerzas Armadas españolas el más tenaz e

irreductible defensor de la misma.

También tienen las FAS la misión de garantizar la independencia de España.

Aunque esto se entiende sin dificultad, hemos de hacer aqui la salvedad de que será preciso interpretar la

independencia de España al modo tradicional, es decir, impidiendo que e´l territorio nacional sea «hollado

por el pie del invasor». Porque desgraciadamente la independencia de un país es hoy más que eso:

Consiste además en tener capacidad y libertad de acción para la elección de los .objetivos nacionales y

para desarrollar las relaciones internacionales; en no sufrir un colonialismo económico que lo supedite en

grado excesivo a algún país extranjero... Y en este aspecto poco pueden hacer nuestras. Fuerzas Armadas,

que incluso para tener al día sus equipos bélicos han de depender del extranjero en numerosos y

fundamentales suministros.

Unidad

En tercer lugar, la Constitución asigna a las FAS la defensa de la integridad territorial de España.

Esta es una misión. Claramente definida, pues clara ha de ser la definición de lo que en cada momento es

territorio español, ya, que esto no se resuelve en el plano de los conceptos sino eff el de las realidades

geográficas. Sin embargo, no conviene perder la perspectiva histórica de lo que es o puede ser el territorio

español.

Los últimos años de colonialismo español en África nos han enseñado crudamente que sólo es territorio

verdaderamente español aquél en el que habitan españoles que desean seguir siéndolo. Lo demás, no nos

engañemos, no son sino colonias y como tales deben considerarse. Es, pues, a los españoles y pueblos de

España a los que en todo momento corresponde definir, con Su postura de solidaridad nacional, cuáles

son los límites del territorio español; y es a sus FAS alas que corresponde la defensa de los territorios

incluidos en tales límites.

Ordenamiento constitucional

Por último, es también misión constitucional- de las FAS la defensa del ordenamiento constitucional. Para

empeñarse eri tal defensa, aquéllas habrán de enfrentarse previsiblemente más a enemigos internos que a

enemigos externos.. En este caso, el problema consiste en primer lugar en definir y valorar la amenaza y

reducirla después utilizando medios adecuados y proporcionados. ¿Quién amenaza el orden

constitucional? ¿Cómo debe combatírsele?. La inclusión de esta misión en el título preliminar de te

Constitución puede ser origen de dificultades si el camino de nuestra patria hacia la democracia se ve

obstaculizado por difíciles pruebas.

En efecto: el pueblo español ha demostrado tener sensibilidad ante los problemas que afectan a la

.independencia, soberanía o integridad territorial de España y en estos íres casos no es probable que

puedan surgir discrepancias entre el Gobierno y las FAS, y en todo caso serían resueltas a la luz deja

evidente voluntad popular. Pero no puede decirse lo mismo de la defensa del orden constitucional,

problema que incide menos directamente en las vivencias del pueblo, al- menos hasta que éste no haya

alcanzado un nivel superior de educación política.

Entonces, podría plantearse a las FAS la duda de si estarían O no cumpliendo la misión que la .propia

Constitución íes asigna directamente, antes y por encima de su natural subordinación al poder ejecutivo.

Si bien no es éste un problema previsible en un futuro próximo y aunque existen otros mecanismos

constitucionales que pueden corregir tales desajustes, bueno es .preverlos cuando se trata .de asuntó tan

grave.

Brazo armado .

Se ha expuesto en todo lo anterior lo que constituye la articulación básica de tas Fuerzas Armadas en el

seno de la sociedad de la .España democrática. No es difícil deducir que íá Constitución confiere a las

FAS más e! carácter de brazo armado de ía nación española que el de, columna vertebral de un difuso

concepto de patria. , Se viene diciendo que la Constitución de 1978 no satisface enteramente a casi nadie

y que no entusiasma a nadie; y que, precisamente por eso, es aceptada por la . mayoría.

Lo que sí puede afirmarse es que las Fuerzas Armadas tienen en ella definido su papel con bastante

claridad, codo a codo con todo el pueblo español que tiene cabida en la Constitución, que son todos los

españoles que están decididos a orga-ni2ar su convivencia en «libertad, justicia, igualdad y pluralismo

político».

 

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