Autor: Kovalski, Nikolay. 
 Defensa y Democracia. 
 Los bloqueos militares y España     
 
 Diario 16.    06/01/1979.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Defensa y democracia

Los bloqueos militares y España

Nikolay Kovalsky {Profesor de la Universidad de Moscú)

Si España ha de incorporarse a la OTAN o no es una cuestión que atañe en primer término al pueblo

español, quien es soberano en su decisión y nadie tiene derecho a ejercer presión sobre él. España edifica

su futuro y es ella quien ha de elaborar y llevar a la práctica su propia política exterior en el presente y

enxel porvenir.

No obstante, en una época como la nuestra en que pueblos y países se hallan en´ dependencia recíproca y

cuando cada fenómeno que se produce ren cualquier confín del globo suscita inevitable resonancia en

otras regiones ,del planeta, ,el ingreso de España en la OTAN induce a reflexiones- a ios soviéticos, sin

descontar al autor de estas líneas.

No es ésta una cuestión sencilla. Por un´ lado es obvio el derecho de España a fortalecer su eepaeidad

defensiva´, a elegir aliados para esa defensa y adoptar las medidas organizativas correspondientes.

Por otro lado...

Respecto a ,ese «otro lado», quisiera exteriorizar algunas consideraciones.

A mi juicio la tarea fundamental, planteada hoy ante los pueblos de Europa y de todo el mundo, estriba en

mantener la distensión -y. evitar que surja una nueva guerra mundial.

Liquidar bloques

A la luz de esto, el sentido común nos dicta la necesidad de no ensanchar, sino de liquidar los bloques

militares. Es notorio que hace ya largo tiempo la Unión Soviética, de común acuerdo con otros países de

la- comunidad socialista, viene manifestando su disposición á disolver la organización del Tratado de

Varsovía, simultáneamente al desmantelamiento de la organización del Pacto Noratlántico, y en calidad

de primer paso, hacia la liquidación de las organizaciones militares, comenzar por la reducción recíproca

de la actividad militar.

La parte occidental no ha podido presentar argumento alguno más x) menos convincente contra esta

propuesta, incluso, si Occidente no estuviera ahora en condiciones de aceptar esta propuesta, su designio

de marchar en dirección opuesta, es decir1, de ensanchar el marco de la OTAN, podría significar un reto a

la causa de la paz y de la distensión. ,.La incorporación de nuevos miembros a !a OTAN podría ser en

fierto modo comprensible si alguien amenazase realmente a Europa occidental. En Occidente,

determinados círculos divulgan el mito de qué el peligro parte de la U.R.S-.S. y de toda la organización

del Tratado de Varsovia. Sin embargo, sé silencia el que los soviéticos están enfrascados en obras muy

importantes de carácter interno: Su grandiosa labor socioeconómica —como quedará refrendado en los

documentos del XXV Congreso del PCUS- está orientada a las condiciones de paz.

Si la U.R.S.S. tuviera algunas intenciones agresivas respecto a Europa occidental incrementaría allí sus

Fuerzas Armadas. No obstante, pese a las afirmaciones de los generales otanianos y de, los representantes

del complejo industrial militar interesados en el incremento de los presupuestos militares y en él aumento

de los pedidos, eso no ocurre.

Desde la tribuna de la sesión especial de la Asamblea General de la ONU, el ministro de Relaciones

Exteriores de la U.R.S.S., A. Gromyko, manifestó oficialmente que a diferencia de los países de la OTAN

la U.R.S.S. hacía mucho que no aumentaba sus fuerzas armadas en Europa central y no se disponía a

aumentarlas en lo sucesivo en un solo efectivo, en un solo tanque, que esto no es utia simple declaración

propagandística, hecha con el objetivo de tergiversar la situado existente, lo reconocen hasta. en la OTAN

cuando hablan en serio y no para el público. Por ejemplo, el presidente del Comité Militar dé la OTAN,

general Gundersén escribía recientemente en el órgano .oficial del bloque noratlántico «Nato Rewiew» :

«En los últimos años no ha habido aumento dramático alguno en fas Fuerzas Armadas del Pacto de

Varsovia.»

Si España, no obstante, diera ese paso y se incorporase a la OTAN, ¿qué consecuencias traería?

Respecto a esto podríamos recordar que en * noviembre del corriente, durante el "encuentro del jefe

supremo de las fuerzas unificadas de la OTAN en Europa, general norteamericano Alexander Haig, con

un grupo de periodistas españoles se habló de que a consecuencia del ingreso de España en la OTAN se

alteraría el equilibrio militar en Europa, equilibrio que existe ahora entre los dos bloques político

militares.

La desproporción que surja en la correlación de fuerzas en Europa podría traer consigo un nuevo arranque

en la carrera armamentista, ganar la distensión y la seguridad europea y poner en peligro los acuerdos de

Helsinki.

No hay amenaza

¿Existe causa objetiva alguna para que España pueda considerar a la y. U.R.S.S su enemigo?

Tal planteamiento —lamentablemente así lo afirman algunos partidarios del atlantismo— se me antoja

mas que absurdo. Primero -que entre España y la U.R.S.S. Contóla que —al igual que contra toda la

organización del Tratado de Varsovia— está dírgída la lanza de la OTAN, -no existen cuestiones,

litigiosas, que para ser resueltas pueden requerir una postura de presión militar.

Segunda la Unión Soviética no amenaza á España ni a su pueblo, no amenaza a su independencia, no se

inmiscuye en sus asuntos internos, ni aspira a imponerle su régimen. Es más, los soviéticos siempre han

experimentado y siguen experimentando simpatía por los españoles.

En la Unión Soviética es del ánimo de todos el que exista una multifacéíica cooperación con España en

los ámbitos político, económico, cultural y otros.

Tal aspiración a la cooperación recíprocamente ventajosa obtuvo su desarrollo en los últimos años.

La opinión pública soviética es consciente de que los españoles, al igual que el pueblo soviético y otros

pueblos, quieren la paz y la prosperidad.

Se nos antoja, que la política orientada a robustecer la OTAN y su inevitable resultado —la

intensificación de la tensión en Europa—, constituye un obstáculo para los intereses de 1 pueblos, para la

materialización del espíritu de Helsinki, que presupone convertiré! continente europeo en continente de

paz y cooperación.

Esa política se diferencia radicalmente de la sostenida por los Estados socialistas. La conferencia

celebrada recientemente por el comité político consultivo de los Estados integrados en el Tratado de

Varsovia, manifestó su firme decisión que recoge el acta final aprobada en Helsinki, a desarrollar y

estimular la cooperación de todos los países europeos entre las propuestas concretas, presentadas en dicha

conferencia, aparecen las de divulgar las medidas de confianza, acordadas en la conferencia paneuropea

de Helsinki, a la cuenca mediterránea, que todos los Estados participantes en Ja conferencia paneuropea

cumplan estrictamente los compromisos dé no usar la fuerza: o la amenaza de usarla en las relaciones de

unos con otros, reforzar las garantías de seguridad a los Estados desnuclearizadps, incluida la renucía al

uso de armas nucleares contra estados que no posean armas n nucleares y no las tengan emplazadas en sus

territorios, ai igual que la renuncia a emplazar armas nucleares en Estados que hasta ahora no las tienen,

etc.

La búsqueda concreta de vías para materializar estas y otras med, encauzadas a poner en práctica los

postulados del acta final de Helsinki, y no a ensanchar el círculo de participantes ,en las dos alianzas

enfrentadas en Europa es, a nuestro modo dé ver, lo que verdaderamente sirve a los intereses de los

pueblos que necesitan paz y distensión, condiciones para una vida pacífica y normal, para el progreso

social.

 

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