Autor: Sinova, Justino. 
 Especial Fuerzas Armadas/y II. 
 Defensa y democracia     
 
 Diario 16.    13/01/1979.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Especial Fuerzas Armadas /y II

Defensa y democracia

Entre las dos entregas del suplemento especial dedicado a las Fuerzas Armadas de DIARÍO16, el Rey

Juan Carlos se dirigió a sus compañeros de armas y a todos los españoles para ir más allá del lenguaje

oficial y calificar los actos de indisciplina como de espectáculo bochornoso.

La intervención del Rey con motivo .de la Pascua Militar se ha calificado como una segunda sanción

constitucional especialmente dirigida a las Fuerzas Armadas y una llamada de atención para los espíritus

nostálgicos que, como ya decía ayer en su editorial DI6, no se resignan a haber perdido la guerra

incruenta de las urnas.

Desde estas páginas, .que quieren ser homenaje a las Fuerzas Armadas y cauce de unión, entre los

componentes de las mismas y el pueblo español, D16 ofrece las colaboraciones de expertos, civiles y

militares, en temas relacionados con la defensa, la milicia y la historia militar.

Ejército y Tiroteo La prensa independiente y las Fuerzas Armadas tienen un denominador común:

El estar al servicio de todos los españoles y no de una opción política concreta. La nueva andadura

española debe acabar con los equívocos que la falta de conocimiento mutuo hayan podido crear en los

últimos años. los premios de los Ejércitos a periodistas preocupados por el tema militar y los contactos

habidos en los Cuarteles .Generales y visitas a lo largo del año, han sido pasos importantes para que se

estrechen, en armonía, las buenas relaciones. En la fotografía, un momento de la entrega de los

galardones del Ejército del Aire, cuyo primer premió recayó en D16.

G. Catalán

Queridos amigos militares

Justino Sinova

Es notable el cambio que el papel del Ejército en la sociedad española ha experimentado en poco tiempo.

Está muy claro. Durante el régimen cancelado, el Ejército era protagonista y animador de la vida política

y social; los militares estaban presentes en casi todos los organismos públicos; eran procuradores,

consejeros del Movimiento, bien que en número escaso; sentar un militar a la mesa de un consejo de

administración era garantía de progreso empresarial; para medrar en la vida social y política nada mejor

había que presentarse con el apoyo o, la protección, o hacerlo creer así, de algunas jerarquías. En realidad,

el prestigio de la carrera de las armas era utilizado abusivamente, era manipulado en beneficio ác una

opción política concreta.

Ahora eí Ejército debe estar al margen de la vida política —no coií apoliticismos, sí con partidismos,

coma matizan fes expertos en el tema— «orno garantía de la libertad, de la paz y de la justicia.

Las Fuerzas armadas, según el artículo octavo de la Constitución que nos rige» debe «garantizar la

soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

Pero desde fuera de la disputa política, como garante de que la vida-va a seguir sin sobresaltos, sin

estridencias, con respeto a la voluntad popular. Antes, el sentimiento que predominaba respecto al

Ejército era el temor; era el recelo de los que se sienten gobernados sin más remedio, sin otra opción.

Ahora empieza a ser observado de otro modo; está brotando el agradecimiemto de la sociedad, el punto

final del proceso lo expresó acertadamente el Rey en su discurso de la Pascua Militar: «Si vosotros sabéis

comprender, también los demás deben comprenderos.»

O sea: hemos salido ganando y la lógica nos dicta la necesidad de que sean enterradas todas las

nostalgias. Un profesor tan poco sospechoso de extremismos, Maurice Duverger, escribe que el hecho de

que el Ejército se erija en organización política independiente, dejando de obedecer al Gobierno, no

significa sino una desorganización profunda del poder político. Y dice también: Si el Ejército se

constituye en grupo de presión, amenaza con destruir el Estado. Algunas actitudes irresponsables que han

llegado al conocimiento de la opinión pública han preocupado seriamente, aunque se tiene la impresión

de que todas ellas no estaban coordi-nadas ni tenían por fortuna las mismas intenciones. También por

fortuna esas actitudes están recibiendo el correctivo previsto por el propio Ejército. Y es bueno que sepáis

que la sociedad cobra aliento cada vez que escucha cómo se asegura que no es posible un golpe militar.

Esa sociedad es la que ahora está satisfecha del apoyo, que ha sido neutralidad, que han prestado las

Fuerzas Armadas ai proceso democrático y a la Constitución, que es su remate, a pesar de la burda

provocación terrorista que quiere llegar al corazón del Ejército y que ha logrado algunos casos de

indisciplina, tan duramente censurados por el Rey en su última intervención.

La prudencia preconstitucional, que recomendaba el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado, ha sido

una de las claves del proceso. Y sí, mientras se observaba esa actitud, se ha iniciado un acercamiento

entre el pueblo y el Ejército, una comprensión entre Fuerzas Armadas y los partidos y las instituciones

democráticas y los medios de comunicación, ahora al Ejército y al pueblo les corresponde defender y

engrandecer la Constitución. Para empezar, nada mejor que difundirla y explicarla. El Ejército, que

también es una escuela, debe familiarizar a sus miembros con el sentimiento y el ejercicio de la libertad,

la igualdad y la solidaridad,

Felicitaciones, pues, por esa actitud colectiva (y aquí no somos nada dados al halago), magistralmente

moderada por el general Gutiérrez Mellado, que ha contribuido al nacimiento de la democracia española.

En el extrajere piensan que esto es un milagro y así lo han dicho frecuentemente los periódicos. Nosotros,

apegados al suceso del momento, tenemos acaso una visión menos globalizadora. Un dato, en cualquier

caso, está muy claro: el régimen anterior provocaba enconos, atar ques y pasiones; ahora generamos

admiraciones y enhorabuenas. Nuestro deber es instalar definitivamente el milagro, hacerlo real y

cotidiano. Cada uno desde su lugar.

 

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