Autor: Miralles Álvarez, Jaime. 
 Defensa y Democracia. El europeísmo no pasa por la OTAN. 
 Comunidad Europea de Defensa     
 
 Diario 16.    13/01/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Diario 16/13-enero-79

Defensa y democracia

El europeísmo no pasa por la OTAN

Comunidad Europea de Defensa

Jaime Miralles Alvarez (Vicepresidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo)

La Monarquía democrática que estrenamos los españoles hace real y viable la aspiración de que España

tenga una proyección cierta, concreta y efectiva en el contexto de los pueblos de Occidente

En esa línea, la primera meta se centra en conseguir nuestra integración en las Comunidades Europeas

con toda la celeridad con que lo demandan la propia entidad histórica de España y su continuación natural

en la historia futura.

Pero es muy frecuente entre los españoles identificar más ó menos nuestra vocación y nuestro destino de

europeos con nuestra incorporación a la NATO, y esa identificación es un error. Nuestro europeísmo y la

adhesión dé. España a la Europa en construcción no llevan aparejada necesariamente nuestra adscripción

a la NATO. Que nos convenga o no es otra cuestión desde luego discutible.

La NATO es una alianza militar defensiva nacida por iniciativa de los Estados Unidos de América. Cabría

también decir que, con el Pacto de Varsovia, en el que se agrupan militarmente los países de la Europa del

Este, es expresión típica y acabada de un planteamiento militar bipolarizado de la política internacional.

Es algo así como el vocabulario más adecuado al diálogo entre los dos colosos. Y parece claro que la

política de las alianzas militares o estratégicas no es lo que más ha de propiciar la paz del mundo.

Europa unida

En 1952, la Europa de los «seis» estableció el Tratado de la Comunidad Europea de Defensa cuya

naturaleza y finalidad importa mucho puntualizar.

El sentimiento y el propósito unificador de Europa no tiene un solo adarme de agresividad.

Las Comunidades Europeas, lejos de originarse en propósitos belicosos de ningún signo, tienden en

primer término a. superar las pasadas contiendas internacionales que, por lo que se refiere al viejo

continente, somos muchos los que consideramos que fueron verdaderas guerras civiles, pues al fin y al

cabo no otra cosa pueden ser las hichas entre los" distintos pueblos de Europa.

Cuando los diferentes países integrados en la Europa de los «seis» comenzaron a poner en común sus

intereses de todo orden, con el propósito de culminar un día la unificación política dé Europa, es claro

que, lejos de inspirarse en ningún propósito belicista, respondieron a la aspiración de conseguir la

creación de una nueva entidad internacional, la Europa unida, como factor positivo máximo de la

concordia y de la paz.

En ese espíritu, y siempre para vigorizar el nexo vinculado de los países integrados en la naciente Europa,

se estableció el Tratado de la Comunidad Europea de Defensa, qué fue inicialmente suscrito por los

representantes de los «seis» (entonces integrados en la Comunidad del Carbón y del Acero).

Francia dijo no

Pero la unificación de Europa es una tarea no fácil, que lógicamente impone algunos sacrificios y

aportaciones en aras de los intereses generales y superiores de esa nueva entidad internacional. Italia,

Bélgica, Holanda, Alemania y Luxemburgo ratificaron el Tratado de la Comunidad Europea de Defensa.

Fue el Parlamento francés el que no lo hizo. ¿Por qué?

La vocación europeísta indudable del pueblo francés tiene algunas connotaciones que no es posible

ignorar. Respecto a la proyectada Comunidad Europea de Defensa, fue sin duda el recelo de un rearme

alemán el que llevó a los franceses a evitar de momento la posibilidad de un ejército europeo unificado.

La «grandeur» no siempre denota grandeza.

Ese recelo de unos europeos que no hizo posible entonces la Comunidad Europea de Defensa no tuvo

inconveniente en admitir después que los pueblos integrados en las Comunidades Europeas se

adscribiesen individualmente a la NATO.

Muy recién temen te, Georges Berthoin, actual presidente del Movimiento Europeo Internacional, en

declaraciones hechas a un periodista español, afirmó que la Comunidad Europea de Defensa es un deseo

cierto y presente del ; europeísmo.

En cualquier. caso es indudable que un deseo sincero de unificación europea comporta necesariamente

que los pueblos integrados y que ponen en común sus intereses de todo orden para fundirse un día en una

unidad política internacional, cuenten: también con un dispositivo militar unificado, que será el ejército

europeo, no como alianza más o menos transitoria frente a unos supuestos riesgos determinados, sirio

como instrumento natural para la defensa permanente de la futura Europa unificada.

 

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