Autor: Laguna Sanquirico, Francisco. 
 Defensa y Democracia. Academia General Básica de Suboficiales. 
 Un suboficial de nuevo cuño     
 
 Diario 16.    13/01/1979.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Diario 16/13-enero-79

Defensa y democracia

IX

Academia General Básica de Suboficiales

Un suboficial de nuevo cuño

Francisco Laguna

Sanquiricio (Comandante de Infantería)

La Academia General Básica de Suboficiales es la base para la formación de los suboficiales del Ejército

de Tierra, en esta etapa en que se están forjando, las Fuerzas Armadas del futuro.

Los suboficiales han constituido un problema importante de los Ejércitos (no sólo de los españoles) desde

hace ya muchos años. El difícil papel que tienen como auxiliares del mando y como primeros mandos de

tipo profesional con que se encuentra el soldado, le exigen un difícil equilibrio entre la comprensión y la

exigencia.

A menudo no se comprende hasta qué punto desgasta esta situación y reciben, sobre todo por parte de la

tropa, unas duras críticas, que si bien no han conseguido normalmente hacer mella en su entrega, sí han

producido una falta de valoración adecuada que luego se ha ido trasladando a la sociedad.

Militar de carrera

Naturalmente que estos problemas y otros muchos que cabría señalar, no podrán tener una solución tan

simple como el cambio en el sistema formativo, Esta idea, además, pecaría de injusta con los actuales

suboficiales, ya que su nivel y- su valía -no pueden ponerse en duda. Pero el paso de los tiempos exigía

un nuevo plan de estudios y eso sí lo cubre con creces la Academia actual, aportando, asimismo,

soluciones a otros muchos problemas que tenían antes dificultades derivadas de la formación en centros

diferentes, o la falta del espíritu de Cuerpo.

En la misma línea las nuevas reales ordenanzas significan uña sustancial aportación, no tanto. por lo que

dicen en los artículos dedicados al suboficial, sino sobre todo, por el reconocimiento que hacen de que se

trata de un «militar de carrera».

Los aspirantes

Es en esté sentido en el que hay que entender el importante papel de la Academia. Por lo pronto, la

selección de aspirantes permite sentar un nivel base que es importante para el posterior desarrollo.

En estos últimos años la proporción de aspirantes por plaza ha sido de cinco aproximadamente, lo que no

necesita comentarios.

Detalle a destacar es que progresivamente es mayor el número de los procedentes de paisano que se

presentan, con lo que todas las convocatorias son «extraordinarias» en relación a la ley, porque en

aquellos momentos se pensó que iba a tener que nutrirse de quienes estaban haciendo el servicio, porque

no iba a tener tanto atractivo.

Esta selección es en la práctica la primera, porque luego existe de´ hecho la auto selección que se hacen

los alumnos á lo largo de los tres años. Es durante el primer curso, y en especial los tres primeros meses,

cuando se da el mayor porcentaje de bajas a petición propia, o a propuesta de la Academia ya que, como

es lógico, sólo cuando se conoce por dentro la vida militar se está en condiciones de afirmar la propia

vocación.

Luego, durante los dos siguientes cursos, ya son muy raras las bajas y en especial en el último, que tiene

el atractivo de estructurarse a base de prácticas y cursos de especialización

La casa grande

Aunque estos dos últimos años los realizan en las Academias de Armas y Cuerpos y en los Institutos

Politécnicos, la base la adquieren todos juntos en la Academia General Básica de Suboficiales, por lo que

en cierta forma se la puede llamar la «casa grande» de todos.

Esta Academia, cuyos frutos ya se empiezan a notar en las Unidades, pero que no se podrá valorar

debidamente hasta dentro de unos años, ha tenido que plantear el Plan de Estudios tratando de sortear dos

serios escollos, que conviene conocer para valorar a los nuevos suboficiales. El primero, es el de tener

que dar una base común´ a distintas «especialidades» posteriores, y el segundo, que debía compensar la

falta de experiencia de vida cuartelera que. tienen la mayoría de los alumnos.

Buscando solución a uno y otro, el primer curso está organizado más como un año de vida en una unidad

militar especial, que como un curso escolar. La dureza de la vida diaria, jas constantes marchas y

vivaquees, las maniobras, etc., son el centro de las actividades y encuentra ahí el alumno el mejor

aliciente a sus ilusiones. También a la Academia le cabe el mérito de haber planteado la formación moral

y la humanística, con una óptica más moderna que otros centros similares.

Mandar hambres

Todo lo dicho puede dar la impresión de que ya está «todo hecho», y no es así. Aunque la formación

conseguida sea satisfactoria, y aunque luego en las otras Academias se desarrolle y complete, es al

terminar, esto es, al incorporarse a sus destinos, cuando empieza la fase más importante de su

«formación». Esto que es común .a cualquier carrera es notable en la vida militar donde lo fundamental

está en mandar hombres y sólo cuando uno se enfrenta con la tarea, es cuando se recibe el espaldarazo.

Por eso mismo conviene señalar tres puntos de singular importancia en esta última etapa:

1. La «continuidad» de su formación. Hoy menos que nunca puede el profesional de cualquier trabajo

limitarse a lo .aprendido en el Centro que le dio el título. Es preciso asegurar la formación continuada

(como ya propugnaba el estudio de la UNESCO sobre la. enseñanza en el mundo) y ésta debe llevarse a

cabo con una serie de cursos a lo largo de la vida militar y e contacto con los compañeros Veteranos de

los que recibirá esos/conocimientos prácticos ,y reales que son insustituibles y que nb se aprenden en los

libros.

2. La canalización de sus expectativas profesionales. Es indudable que por el nivel de estudios que

tienen y por la formación recibida, es mayor que en otras épocas el número de los que cifran su meta en

ser oficial de la Escala Especial. Pero hay que tener claro también, que sólo llegarán a ello un número

determinado, y el resto no puede quedar con complejo de frustración, pues la razón de ser y su principal

misión ,es la de ser suboficiales, y en esté nivel profesional deben encontrar todos los estímulos y todas

las satisfacciones que un hombre debe recibir de su entrega al trabajo.

3. Precisamente porque no debe existir está tensión hacia «fuera» del Cuerpo de. Suboficiales, es preciso

conseguir un ambiente general de aceptación y valoración social, que; hoy no existe.

Sería pueril pensar que con estas líneas queda delimitado el problema de los suboficiales o ´planteado el

nuevo sistema de formación de la Academia General Básica. Lo único que puede haberse, conseguido es

ayudar a pensar sobre el tema, valorando." adecuadamente unos datos que en muchas ocasiones no se

tienen en cuenta, y apreciando como se merecen a unos hombres, tanto los veteranos como, los (le nuevo

cuño, qué en su labor callada y en mucho incomprendida, cerca del. solado y como mandos intermedios,

constituyen una de las columnas en las que deben apoyarse unos Ejércitos modernos y operativos.

 

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