Autor: Arévalo Pelluz, Luis. 
 Día de las Fuerzas Armadas. España rinde homenaje a sus tres ejércitos. 
 Política naval española     
 
 Diario 16.    26/05/1979.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La preparación física e intelectual de los mandos pasa por los duros años de la Academia General Militar

Política naval española

Almirante Luis Arévalo Pelluz (Jefe del Estado Mayor de ¡a Armada)

Resalta difícil definir de algún modo lo que pueda ser política, y concretamente política adjetivada de

naval y española. En opinión de Ortega y Gasset, quizá la primera obligación de la ciencia sea dotar a los

vocablos de significaciones exactas en las que todos tengamos que convenir. Por eso, y para cumplir con

esa obligación en asunto de tanta monta, -él mismo escribió: «Si fuese forzoso quedarse en la definición

de política con un solo atributo yo no vacilaría en preferir éste: política es tener una idea clara de lo que se

debe hacer desde el Estado de una nación.»

Si se acepta como válida tal explicación, entonces política naval española será una idea clara de to que se

debe hacer en España mediante el empleo en paz y en guerra de la fuerza naval. Será tener una idea clara

de para qué sirven las fuerza* navales, como componentes de las fuerzas armadas. Será tener «na idea

clara de cuáles son los objetivos estratégicos marítimos, derivados de los objetivos estratégicos generales,

y qué tuerzas navales son necesarias para alcanzar tales objetivos en paz y en guerra en el momento y en

las circunstancias de nuestra época.

Estas ideas claras intenta tenerlas la Armada como resultado de una intensa labor comenzada en el año

1962 por iniciativa del almirante Nieto, y continuada tenazmente durante diecisiete años por los

almirantes que le sucedieron en la conducción de la Armada. Ideas que han sido aceptadas y sancionadas

como acertadas por el actual Mando Supremo Militar.

La política naval española se apoya en la idea directriz según la cuál es necesario respaldar la política

internacional propia mediante una fuerza militar capaz de hacer sentir su influencia, esencialmente sobre

el centro de gravedad de la estrategia nacional. Este centro de gravedad de la estrategia de España en la

época actual es el estrecho de Gibraltar, punto en el cual convergen y se cruzan las líneas de máxima

tensión político-estratégicas internacionales, punto en el cual no caben vacíos de poder. Y si hoy esc

poder está representado por el Peñón de Gíbraltar, base naval británica ai servicio de ía NATO, un día

futuro pudiera y debiera estar representado por el Peñón de Gibraltar, base naval española al servicio de

de defensa de Occidente.

Pero una base naval carece de valor si no existen las fuerzas navales necesarias para operar desde ella.

Por ello la política naval de España, como parte integrante de la política militar, ha establecido sus

necesidades de fuerza naval capaces de hacer sentir su influencia y su poder relativo sobre el estrecho de

Gibraltar y sus accesos, accesos que pueden considerarse, en sentido amplio, centrados sobre dos

triángulos: El triángulo Atlántico (Cádiz-Canarias-Azores) y el triángulo mediterráneo (Alborán-golfo de

Rosas-estrecho de Sicilia).

Las bases navales de Canarias y Baleares, complementando a las de Cádiz-Rota y Cartagena, son los

puntos de apoyo de un despliegue naval capaz de ejercer un control eficaz sobre esa amplia zona marítima

esencial para los intereses españoles y para los intereses occidentales.

La fuerza naval necesaria para ejercer el control sobre esos dos triángulos y sobre el eje que los une —el

estrecho de Gibralíar—, se ha evaluado en dos Grupos de Combate formado cada sano de ellos por un

portaaviones ligero con sus escpStas, una Fuerza Anfibia de entidad proporcional a los objetivos

estratégicos establecidos, ana Fuerza Submarina, y ana Fuerza de Protección Directa del Tráfico

Marítimo. El tráfico marítimo es vital para la existencia nacional, pues por el mar llega y por él mar sale

el -90 por 100 de nuestro comercio internacional y el 100 por 100 del petróleo de importación.

Nade de esto forma parte de ideas antiguas felizmente superadas, nada de esto es un lujo de potencias

fuertes imperialistas. Es simplemente una perentoria necesidad de la defensa, pues en el concierto

internacional no hay amigos ni enemigos; existen únicamente intereses nacionales con frecuencia

contrapuestos, y si una nación no está dispuesta a. defender sus propios intereses siempre habrá algún

amigo o algún enemigo dispuesto a recogerlos en beneficio propio.

En resumen, la política naval de España se centra en ía protección de los vitales intereses que nuestra

Patria tiene en el mar que la rodea por los cuatro costados. Si la mar nos es adversa, España moriría de

asfixia si nos es propicia nos traerá prosperidad. En nuestras manos y en nuestra voluntad está la elección.

 

< Volver