Autor: Pitarch Bartolomé, José Luis. 
   En torno al fuero militar     
 
 Ya.    19/08/1978.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

NACIONAL

T9-VIIM978

EN TORNO AL FUERO MILITAR

I

La, orden ministerial de Defensa de 19 de noviembre ultimo supuso el final de una censura previa que ao

permitía a Tos militares hablar ni deí arte de la cetrería en un artículo de .prensa o una conferencia sin

antes obtener autorización del mando.

Con esta orden, él Ministerio ee ¡ponía en línea con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y

Políticos, firmado por España el 28 de septiembre de 1976 y que entró en vigor el 27 de Julio de 1977.

No obstante, quedaron .como espadas de Damocles unas limitaciones o exigencias de autorización previa

cuando lo expuesto se refiriese o afectara a la defensa nacional, a asuntos del servicio o a la organización

y actuación de los Ejércitos. ¿Razón de estas ´limitaciones? La "protección de la seguridad nacional" (sic),

de acuerdo con la orden,

Afortunadamente, el 24 de enero de 1978, una nueva orden ministerial ha aclarado y ampliado el

horizonte: sólo es ya precisa la autorización cuando se trate de "aspectos concretos que puedan perjudicar

la seguridad nacional", cuando "se utilicen datos conocidos sólo por razón del destino o cargo" militar. En

lo restante rige la libertad áe expresión, en el sentido de que no hrajy censura ¡previa.

Permítame el lector que baya iniciado con este largo preámbulo, y es que hablar un militar de EIs Joglars

y del Código Castrense requiere puntualizar o afinar al máximo. Pero Ja libertad (en este caso de

expresión) hay que afirmarla cada día ejerciéndote.. Por eso, el que siente la vocación o narcisismo de

escribir tiene que hacerlo, no le queda más remedio, conjuntando libertad y respeto.

II

En los pactos de la MonCloa, de octubre del 77, se convino en reformar el C ó d i go de Justicia Militar.

Si se hubiera hecho pronto, liquidando el espíritu de la ley de Jurisdicciones de 1906, no se habría dado

el grave problema del proceso de Els Joglars, o el que podría darse con el actor Sagaseta, o cualquier otro.

Ya hemos escrito que—aunque el fuero interno de uno discrepé de ver al Ejército actuando como "juez y

parte—el fuero militar en vigor (la ley positiva y válida) sigue todavía ahora exigiendo en su letra, y en

su espíritu sobre todo,- una aplicación severa y tajante de dicho fuero; él cua] recoge textualmente, en

materia de injurias al Ejército, el artículo 3 de la ley de marzo de 1906 "sobre represión de los delitos

contra la Patria y el Ejército" o ley de Jurisdicciones. Ese ¡artículo 3 está en el Código de Justicia Militar

como artículo 317, y por él se ha condenado a prisión a los actores de La Torna. Por otra parte, la actual

ley Penal Militar ofrece muy poco margen al "uso alternativo del derecho" en un sentido moderno (por su

letra y por su espíritu, repetimos);´ además, que quienes actúan como secretarios, como jueces instructores

y como jueces juzgadores en los Consejos de Guerra (con excepción del vocal ponente, uno de entre

cinco juzgadores) no han tenido formación jurídica específica. Sin poner en duda (sino lo contrario,

afirmándola) su. buena fe y honestidad.

Decir esto podría sonar como apoyo a una autoridad militar en un caso concreto y reciente. No es tal mi

¡atención; como tampoco la contraria, ya que no estoy autorizado para ninguna de ambas cosas; por otro

lado, como un militar no puede hacer crítica de una autoridad castrense sin incurrir presumiblemente en

falta, tampoco seria éticamente, posible escribir en su respaldo; lo que sí parece factible es expresar la

opinión y deducción de que la propia ley aún en vigor fuerza a aplicar el Código de forma... (aquí caben

diversos adjetivos: "severo", "estricto", etc., como lo es el fuero militar, o el que cada uno

apológicamente, encuentre apropiado).

Y no se le pidan al militar ponderaciones políticas a da hora de aplicar o cumplir leyes positivas,

imperativas, porque se abriría un peligrosísimo precedente y porque el militar no ha tenido, generalmente¡

una cualificada formación política. Conque mejor parece que no se hagan valoraciones políticas (por otra

parte, ésas parecen ser las directrices, en leyes y discursos, de los jefes superiores de las Fuerzas Armadas

que se sea meta-político).

Cámbiese, sí, el Código para cumplimiento de los acuerdos de la Moncloa y "del venerable refrán

"Zapatero, a tus zapatos"; que el fuero militar; si tiene que haberlo, debe ser para casos muy específicos

en cuanto la la transgresión y en cuanto al presunto inculpado ambos puramente militares, en forma que

hagan difícil la asimilación a conductas antijurídicas comunes del Código Penal ordinario.

III

E] actual Código Castrense —que Jos representantes de, la gran, mayoría de loe españoles convinieron en

reformar y adecuar a los tiempos presentes— no es sólo "severo" para ¡os civiles. Lo es, probablemente,

mucho más para los que visten el uniforme (sin que esto sean quejas, sino constataciones que p u e d e

hacer cualquier español que haya pasado por las Fuerzas Armadas) Por razones de extensión nos

referiremos hoy solamente, para patentizarlo, a un ejemplo arquetípico, v porcentualmente muy

mayoritario, de aplicación d e l mismo: las faltas leves (el célebre artículo 443), que pueden producir—y

producen frecuentemente—arrestos hasta de dos meses en calabozo o castillo (equivalente, .

prácticamente, a p r isión).

Las faltas leves son apreciadas con discrecionalidad sustantiva y procedimental por cualquier mando,

desde el general a] cabo. Penalmente se definen con unos tipos enteramente abiertos: basta apreciar que el

inferior ha olvidado o infringido cualquier "deber militar", ha "inferido perjuicio al buen régimen de los

Ejércitos o ha faltado al "decoro con .que las clases militares deben dar público ejemplo de moralidad.;

decencia y compostura". .

En cuanto a procedimiento, no se fija ninguno (o se fijan todos, pues los extremos se tocan), ya que las

faltas leves se corrigen "directamente" tras el "oportuno esclarecimiento" Es decir, que—si el corrector

quiere investigar sobre la existencia .de la posible falta—el procedimiento establecido es sólo éste: el

"oportuno esclarecimiento con arreglo a, las facultades" del mando corrector. Todo ello sin que se

perpetúe ia audiencia del interesado en cumplimiento del básico ´´principio de contradicción" procesal, al

ser materia (virtualmente) penal, incluida en un Código Penal y Procesal especial.

Además, la acumulación de faltas leves genera falta grave en grado máximo la cuarta, vez que un oficial o

suboficial sea arrestado con más de veinticuatro horas o la cuarta que un cabo o soldado lo sea por un

mes. Es decir, -que la cuarta falta: leve significa seis meses de castillo y pérdida de ese tiempo para el

servicio militar o para el ascenso, pudiendo ocurrir que en ninguna de las cuatro haya sido oído el

corregidor atites de cada sanción.

IV

Como resumen de este artículo —a ¡a vez que motivo del mismo—se pretende, con ánimo de respeto y

colaboración¡ subrayar ante el legislador "civil que todos jos ciudadanos aguardan y confían en la prevista

y pactada actualización del Código Castrense ley. de 17 de julio de 1945). Y que probablemente esperan

se realice esta actualización del modo más democrático (pues tal es el espíritu de los acuerdos de ía

Moncloa), dentro de un talante de escrupuloso respeto a los derechos más elementales de la persona,

corno es (siguiendo con el ejemplo tipo tratado) el de poder defendérselo descargarse en tiempo y forma

suficiente—salvo casos de urgencia sumarísima, que serían la excepción—antes de ser sancionado

penalmente.

En este sentido, el teniente coronel auditor de la Armada Amancio Landín Carrasco escribía ya en 1958

(en .un trabajo titulada "La- regulación - de las faltas leves militares y sü- posible reforma", Revista

Española de Derecho Militar" número 6) que debía reformarse el Código Castrense de mando que

"inexcusablemente, y como diligencia .previa a ia resolución, deberá llamarse al presunto culpable para

informarle de los cargos que contra él resulten y darle oportunidad de defenderse" señalando, como

defecto muy visible, que "toda vez que el texto legal no establece un procedimiento formal para

determinar la responsabilidad por faltas leves, resulta posible que se imponga una sanción sin que se haya

realizado un esclarecimiento elemental. Un individuo, por la comisión de una falta aparentemente

manifiesta, puede ser corregido sin previa audiencia con «na privación de libertad hasta sesenta días,

equivalente a una pena áe arresto mayor de fuero ordinario,- aunque sin los efectos consecuentes a tal

pena".

Sin olvidar, como escribía ei general Vigón, que el empleo d«l castigo debe ser excepcional, pues

exterioriza el fracaso de los métodos educativos, de manera que lo que su frecuencia revela es falta de

dotes del que manda (Jorge Vigón: "Estampa de capitanes Madrid, 1940.

José Luis PÍTARDO

(1) Esta "Revista" (publicación de la Sección de Derecho Militar del Instituto Francisco de Vitoria) tenía

entonces como responsables a don Eduardo de No Louis, José María Rodríguez Devesa, Antonio

Guerrero Burgos, Manuel Jiménez de Parga y Emilio Rodríguez Román.

 

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