Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Atentado al ejército  :   
 Hoy se celebra el funeral por el general y el jefe del Ejército, asesinados ayer en Madrid. 
 ABC.    22/07/1978.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

MADRID, SÁBADO 22 DE JULIO DE 1978 - NUM. 22.553

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ATENTADO AL EJERCITO

Hoy se celebra el funeral por el general y el jefe del Ejército, asesinados ayer en Madrid

ROTUNDA UNANIMIDAD PARLAMENTARIA EN LA CONDENA AL TERRORISMO

Un genera/ y un /e/e del Ejército de Tierra, fueron asesinados ayer por la mañana en Madrid. Don Juan

Manuel Sánchez Ramos-Izquierdo, general de brigada de Artillería, y su ayudante, el teniente coronel don

José Antonio Pérez Rodríguez, recibieron once Impactos de bala cuando en el asiento trasero del coche

oficial esperaban a qu» su chófer terminara de destapar el banderín del automóvil. Los asesinos, una

¡oven y dos hombres, aún sin identificar, hablan robado un taxi que aparcaron a la altura de la calle

Bristol (parque de las Avenidas), domicilio particular del general Sánchez Ramos-Izquierdo. Cometido el

atentado, huyeron, perseguidos por un sargento de la Policía Armada, que alcanzó con sus disparos a uno

da los terroristas, presumiblemente la mujer. Más tarde tomaron, a punta de pistola, otro coche, que

abandonaron en la zona de Alcobendas. Apenas conocida la noticia en el Pleno del Congreso, los distintos

portavoces parlamentarios condenaron enérgicamente el crimen.

MADRID. (De nuestro redactor en las Cortes, Pedro J. Ramírez.) «Cada vez que tenemos que franquear

una nueva etapa en el proceso hacia la democracia, el terrorismo hace acto de presencia. Pretenden

aterrorizar a la población, provocar a las Fuerzas del Orden Público y liquidar el proceso político. Pero no

lo conseguirán.» El presidente Suárez pronunció estas palabras en tono solemne y enérgico, ayer al filo de

las doce del mediodía, cerrando con su intervención el turno de opiniones parlamentarias suscitado por el

asesinato del general de brigada don Juan Manuel Sánchez Ramos-Izquierdo y del teniente coronel,

ayudante suyo, don Juan Pérez Rodríguez.

Apenas llegó la noticia del atentado al Palacio de las Cortes tuvo lugar un» reunión de la Junta de

Portavoces en la que se acordó proseguir los trabajos constitucionales con la máxima celeridad y dar

previamente la oportunidad a cada grupo de exponer durante cinco minutos su postura ante la grave

situación creada. Fernando Alvarez de Miranda inició la sesión comentando que el mejor testimonio que

podía ofrecer la Cámara en un momento tan difícil era el de terminar la Constitución. Casi todo el

Gobierno ocupaba ya en esos momentos el banco azul, con la ausencia ostensible del presidente Suárez.

El primer orador en subir al estrado fue Tierno Galván en representación del Grupo Mixto, quien con su

habitual estilo profesional y melifluo manifestó que ni el país ni la Cámara podía permitirse el lujo de

caer ni en la debilidad ni en el miedo. Pidió «una respuesta nacional en nombre de los que han muerto».

Parecida línea argumental tuvieron las siguientes intervenciones. José Ángel Cuerda (P. N. V.) dijo que su

partido condenaba «sin reservas, sin matices de ninguna clase» el terrorismo y calificó los hechos de

«vilmente absurdos». Miquel Roca (Minoría Catalana) protagonizó una incitación a la esperanza,

afirmando que «la democracia e* posible y la haremos posible por muchos años, pese a quien pese».

Eduardo Martín (Socialistas de Cataluña) vinculó lo ocurrido con sucesos tan diversos como los

acontecimientos de la semana pasad» en el País Vasco o el mitin de la ultrade-recha europea en la plaza

de toros de las Ventas y afirmó que «estamos ante un problema de Estado».

DEMOCRACIA Y ESPAÑA

Llegó entonces el turno de Fraga. El M der de Alianza Popular comenzó hablando de la «profunda

degradación del Orden Público», señalando entre otras causas la amnistía concedida a los terroristas.

Comentó luego—dirigiendo significativas miradas al escaño de Suárez aún vacío— que «el Gobierno tal

vez debería estar representado a su máximo nivel».

Más adelante se refirió con gran con» tundencia a quienes «arman, defienden, toleran y entrenan a los

terroristas, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras». Fraga tuvo palabras de elogio para la* Fuerzas

Armadas y las Fuerzas de Orden Público, añadiendo que «ofrecemos al Rey nuestro apoyo

incondicional».

El secretario general de Alianza Popular terminó su intervención apoyando la idea de concluir el debate

sobre la Constitución, pero advirtiendo que el texto resul-tante debe conectar con las ilusiones de los

ciudadanos. «A ningún pueblo se le puede obligar a escoger entre la democracia y España misma, porque

por encima de todo está España, que es lo único importante.»

Habló luego Carrillo. Sus primeras palabras fueron elogiosas hacia las Fuerzas Armadas: «El Ejército ha

derramado su sangre por la Constitución, por la democracia y por la libertad. El Ejército y el Congreso de

los Diputados se sienten más hermanados que nunca.» Estaba pronunciando tales frases cuando entraron

en el hemiciclo el presidente Suárez y el vicepresidente Gutiérrez Mellado, quien por primera vez acudía

vestido de uniforme a un Pleno del Congreso.

 

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