La capilla ardiente, solo para militares. 
 El Rey acudió por la tarde al cuartel general     
 
 ABC.    22/07/1978.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. SÁBADO, 22 DE JULIO DE 1978. PAG.7

LA CAPÍLLA ARDIENTE, SOLO PARA MILITARES

EL REY ACUDIÓ POR LA TARDE AL CUARTEL GENERAL DEL EJERCITO

«O se han equivocado de persona o querían simplemente atentar contra un general del Ejército. Si no,

naríce inexplicable la muerte del general Sánchez Ramos, que estalla ya en la situación "B", no había

tenido cargos de contenido político y actualmente ocupaba un destino técnico dentro de las Fuerzas

Armadas», comentaba un coronel poco tiempo después de conocerse la noticia de la muerte del general de

brigada don Juan Sánchez Ramos y del teniente coronel, su ayudante, don José Antonio Pérez Rodríguez.

En círculos militares se podía apreciar en un principio una sensación de desconcierto, que fue

convirtiéndose en serena indignación. El ministro de Defensa, teniente general Gutiérrez Mellado, se

reunió con el presidente del Gobierno nada más conocer la noticia; la entrevista se prolongó hasta pasado

el mediodía.

Se veía venir —comentaba otro oficial—, pero por esperado no puede ser justificable.»

EN EL GÓMEZ ULLA

Sobre las diez y media de .la mañana llegaron a! hospital Gómez Ulla los cadáveres de los dos militares

asesinados para que les fuese practicada la Autopsia.

Desde el primer momento se tuvo la impresión de que en el propio hospital quedaría instalada la capilla

ardiente, según deseo de las dos familias, que no querían demasiado protocolo, pero prevaleció el criterio

militar de rendir los regí amentarlos honores a los compañeros asesinados, y sobre las seis de la tarde los

cadáveres fueron trasladados al Cuartel General del Ejército, donde previamente se había instalado la

capilla ardiente.

Los periodistas que habíamos sido acreditados por Capitanía General para permanecer en el hospital

vimos cómo esas acreditaciones fueron anilladas por el Estado Mayor, no permitiéndosenos la entrada en

la capilla ardiente del Cuartel Genera!. La razón fue que se trataba de hacer un acto exclusivamente

multar, per lo que se prohibiría la entrada a cualquier persona que no acudiese dé uniforme. Preguntado el

coronel jefe de Prensa del Cuartel General si con esto se excluía e los nvl-ntetros no militares y a los

parlamentarios, se nos volvió a repetir qiie solo po-drian entrar militares de uniforme.

ESTADO MAYOR

Posteriormente supimos que el Estado Mayor del Ejército había asumido la responsabilidad de organizar

todos los actos fúnebres. El teniente general Liniers estuvo reunido por espacio de dos horas con sus

colaboradores próximos. Se sabe que en esta reunión, además, se pulsaron ´Impresiones y se recogieron

opiniones de estamentos militares cercanos. Naturalmente, el contenido de las conversaciones je mantiene

en la más rigurosa reserva, hasta el punto de que las oficinas de Prensa del Cuartel General del Ejército y

del Ministerio de Defensa carecen de datos,

VISITAS

Desde las doce de la mañana aproximadamente, y hasta las seis de la Urde, hora del traslado, se

produjeron, en éí hospital militar Gómez Ulla visitas de atoa mando* de las Fuerzas Armadas.

Sobre la una llegó el vicepresidente primero del Gobierno, teniente general Gutiérrez Mellado, con Resto

de profunda preocupación y la cabeza baja, vermane-cldn con la familia por espacio de cinco minutos y a

la salida fue saladado por un ereneral de brigada, con el que conversó muy brevemente. Quizá, el general

Gutie-rrez Mellado recordase aquella» Palabras suyas: «No me haría la menor gracia, «lame, pero sé que

uno de los riesgos d« mi entrega al servicio de España es que un día me den un tiro por la calle.

Varios generales y almirante se sucedieron en las visitas, siendo la última, poco antes del traslado, la del

jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general Liniers. Un ministro del Gobierno fue invitado a

marcharse.

A las ocho y cuarto de la tarde llegó a la capilla ardiente el Rey Don Juan Carlos, que abandonaría el

Cuartel General tres cuartos de hora después por la puerta principal. AI parecer, su acompañante era el

jefe del cuarto militar. El Rey vestía uniforme de capitán general del Ejército de Tierra.

En, torno a la entrada principal de! Cuartel General del Ejército se comenzaron a concentrar varias

docenas de personas, algunas de las cuales llevaba camisa azul. Aisladamente se escucharon gritos d«

«Suárez. traidor», y se dieron vivas a las Fuerzas Armadas.

Hoy, a las nueve y media de la mañana, se celebrará una misa «corpore insepulto».

No se conocen detalles aún de cómo ni dónde se celebrará el entierro, aunque se tiene la impresión que,

por deseo de la familia, será lo más íntimo posible. M. A. N.

 

< Volver