Las Fuerzas Armadas, ante el momento actual. 
 Preocupadas, pero confiadas; tensas, pero disciplinadas     
 
 Ya.    07/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 30. 

Las Fuerzas Armadas, anta el momento actual

Preocupadas, pero confiadas; tensas, pero disciplinadas

Al pueblo español no se le amedrenta: con la coacción, la amenaza y el terror, dijo ayer, ante el Rey, el

vicepresidente para Asuntos de la Defensa, teniente general Gutiérrez Mellado • Los españoles deben

rechazar la violencia hasta conseguir que esos grupúsculos se sientan totalmente aislados. Sabemos que

tratan de evitar lo que ya es irreversible • Tarde o temprano se encontrarán con la ley • Las Fuerzas

Armadas están dispuestas a seguir cumpliendo con su deber • Confiamos en el amparo, comprensión y

afecto del pueblo español • España es una y los españoles no vamos a tolerar que la rompan

En la mañana de ayer tuvo lugar en el Palacio Real el acto solemne de felicitación del Rey de España a las

Fuerzas Armadas, representadas desde sus mas altos mandos hasta la tropa profesional, con motivo de la

Pascua Militar. Sus Majestades • don Juan Carlos y doña Sofía llegaron en automóvil, procedentes de su

residencia en el palacio d« la Zarzuela, a la plaza de la Armería, en donde un batallón del Regimiento de

la Guardia Real y el Escuadrón de Lanceros de dicho Regimiento rin-" dieron los honores de ordenanza,

Los Reyes de España se dirigieron inmediatamente después a pie al zaguán del Príncipe y subieron a la

Cámara Oficial del palacio, en la cual fueron cumplimentados por el Gobierno representaciones del

Senado y Congreso.

Hacia las doce de la mañana, loa reyes abandonaron Ja Cámara Oficial y se trasladaran al Salón del

Trono, al que accedieron a los acordes de la Marcha Real,. mientras se escuchaban desde el exterior las

salvas de cañón... En el salón esperaban formadas las comisiones militares -de la Vicepresidencia para

Asuntos de la Defensa, del Consejo Supremo -de Justicia Militar, del Alto Estado Mayor, d´e los Ejércitos

de Tierra, Mar y Aire, •de La .Guardia Civil y la Policía Armada y de la Hermandad d´e Retirados de los

Tres Ejércitos. También se encontraban el presidente del -Gobierno, el presidente de las Cortes y todos

loa ministros. Seguidamente, el general Gutiérrez Mellado pronunció un discurso.

LA DISCIPLINA ES LA FUERZA DEL EJERCITO

El vicepresidente primero del Gobierno comenzó diciendo:

"Hace un año que, dentro de la línea tradicional que marcaba uno de vuestros augustos antecesores, el rey

Carlos III, felicitasteis . efusivamente a todas las Fuerzas Armadas de España, a la vez que mostrasteis

vuestro orgullo por ostentar el mando supremo de las mismas.

Pero también nos hicisteis una serie de consideraciones que es preciso recordar, pues su cumplimiento

más exacto y su correcto conocimiento han cíe ayudarnos, siempre a todos a seguir sin .el" más mínimo

titubeo, la línea d´e servicio a España de conformidad con los deseos tantas veces expresados por Vuestra

Majestad.

Nos hablasteis de la disciplina, "difícil de conservan: en ocasiones", pero que es cuando alcanza su más

sublime valor, como el fundamento más firme en el que «e tienen que apoyar las Fuerzas Armadas. Sin

ella—de-díais—no es ´posible la acción, del ínando, y en este sentido—añadíais—no debemos

concedernos flaquezas a nosotros mismos ni permitirlas en nuestros subordinados.

Es conocido por todos que "la. disciplina es la fuerza principal d´e los Ejércitos. Es el alma y "vida de los

mismos". Es también la fuerza esencial que asegura la existencia de una sociedad madura capaz de orear

un orden libre y subordinarse a él. Pero no se entiende la disciplinar como Simple conformismo pasivo´y

temeroso ante la sanción o el reproche. Es preciso por ello que nuestras voluntades tiendan a conformar

su juicio con el juicio del que manda. Sólo así podremos evitar la crítica destructiva que deprime la

moría] e introduce entre nosotros la incertidumbre y el desacuerdo.

Nos hablasteis también "de lo especialmente duro que resulta, en ocasiones, el ejercicio de la lealtad",

complemento insustituible del espíritu de disciplina que debe ayudarnos a todos.

Mantener contacto continuo con Id realidad social

Lealtad que hemos de sustentar manteniendo un ´honrado y arraigado sentimiento de fe en la ,misión de

cada uno, a través de esa labor maravillosa que •consiste en formar soldados y servir a ´España.

Evidentemente, todo ello dentro del contexto -de la realidad social del momento tan singular que vive hoy

no sólo nuestra Patria, sino el mundo encero.

Realidad social que no implica destruir, renegar o hacer tabla rasa de todo lo pasado, antes bien

conservar, y mejorar todo lo bueno ya logrado, pero al mismo tiempo aceptando que es necesario renovar

conceptos, modernizar técnicas y métodos y tomar nuevas iniciativas y medidas para dair respuestas

adecuadas a los problemas actuales.

La realidad social, como la vida misma, es algo variable que exige una permanente actualización y, por

tanto, la pérdida de contacto con aquélla nos adormecería en la rutina y nos- convertiría en seres

inadaptados.

Entendida así la lealtad resultará más sencillo acomodar .consciente y disciplinadamente nuestras

opiniones y puntos de vista a otros superiores, en aras de ese bien general;- de esa empresa común que

todos perseguimos: servir a nuestra patria.

También nos hablasteis de la necesidad de nuestra unión, de la coordinación de nuestros esfuerzos para

ser fuertes, pues vivimos eh un mundo—nos decíais—ciertamente difícil y hemos de estar prevenidos

contra la tentación y el engaño/ .

Unión cuyo apoyo más firme y sólido se "basa en el compañerismo cualidad militar esencial en la vida y

desarrollo de nuestras Ejércitos.

Pues bien, señor, sobre estos tres pilares: disciplina, lealtad y compañerismo, y en un contexto de

honestidad y eficacia, como os ofrecimos el pasado año, las Fuerzas Armadas han tratado de basar su

esfuerzo de participación consciente en el empeño tantas veces manifestado por Vuestra Majestad, de´ qué

nuestra sociedad sea cada vez más justa,, alegre y libre; de que la unidad cíe la. Patria—respetando la

variedad de sus regiones—constituya la esencia del ser nacional y de que España pueda prosperar en el

orden y en la paz.

Y así se .han resuelto a lo largo del año 1977 importantes problemas de nuestras fuerzas armadas,

expuestos entonces ante vuestra presencia y cuya enumeración, recogida en el informe general 1/77 que

presenté a vuestra Majestad y que es conocido por los Ejércitos, resultaría proHjo repetir.

Y así también como pretendemos seguir encarándonos con la resolución de los muchos y complejos

problemas todavía pendientes.

Pretendemos, señor, que nuestros Ejércitos, constituyan un todo con la sociedad y sean defensores de su

voluntad soberana, que, por el contrario, no sean monopolio de nadie, para que todos los españoles se

sientan identificados con ellos.

Unos Ejércitos que rechacen firmemente cualquier llamada que pretenda cambiar las trascendentales

misiones que recaen sobre ellos como consecuencia de !a total confianza que les otorga la nación.

Unos Ejércitos que traten afanosamente de lograr el más aíto grado posible de instrucción y la máxima

capacidad operativa en todas sus unidades para luchar, si es preciso, contra cualquier enemigo exterior y

sean permanentes centinelas de la paz interior.

Señor, las fuerzas armadas de España, a las órdenes del Gobierno de la nación, por encima de opciones

temporales y siempre bajo el mando de vos, nuestro comandante supremo, siguen atenta y

apasionadamente el desarrollo dé esta nueva etapa histórica, difícil, pero esperanza dora, que está

viviendo nuestra patria. Y la siguen preocupados, pero confiados; tensos, pero disciplinados; conscientes

y serenos, a pesar de los sacrificios, a veces cruentos, que han de soportar y que también recaen sobre el

resto de la sociedad.

El pueblo español está demostrando su grandeza, su decisión de vivir y progresar en la paz, por muchas

que sean las dificultades a vencer, y a pesar de que unas minorías´fanatizadas intenten evitarlo, incluso

llegando al empleo de la violencia.

Pero, señor, bien sabéis que al pueblo español no se le amedrenta con ila coacción, la amenaza y el terror.

Violencia, eso sí, que debe ser rechazada por todos los españoles de bien, de manera, pública, solemne,

rotunda y definitiva, hasta conseguir que esos grupúsculos sie sientan totalmente aislados, condenados y,

en definitiva, expulsados ´del seno de la sociedad, en la que no quieren integrarse,

Señor, España es una, y los españoles no vamos a tolerar que la rompan.

No nos someterán a las dictaduras de las bombas

Por mucho que amenacen y porque unos pocos utilicen el terrorismo, drogados por falsos profetas que

agitan presuntos ideales que la inmensa mayoría de la nación acaba de rechazar rotundamente, rio van a

conseguir qiie muchos millones de españoles se sometan a la dictadura de las bombas y las metralletas.

El pueblo y .sus fuerzas armadas saben lo que aquéllos buscan cada vez que eligen sus .víctimas, unas

veces indiscrimi nadas; otras; personalidades de la vida pública y privada, o con una trágica frecuencia,

componentes de las fuerzas del orden. Siempre en definitiva, vierten sangre del pueblo, sangre de España.

Sabemos que tratan de evitar lo que ya es_ irreversible y que los españoles han sancionado de forma

definitiva .cotí su voto; es decir, que la nación camine en paz bajo la magistratura de la Corona y en un

orden, democrático hacia la prosperidad y el progreso.

Quieren para sus fines crear una psicosis de miedo, una histeria colectiva de angustia e incertidumbre, que

salten los nervio? de. .los1 que defienden al Estado; en definitiva, que se produzca una crisis nacional que

interrumpida el actual proceso de evolución.

Pero por mucho daño que aún pretendan hacer, rio vamos a caer en su trampa y tarde o temprano

obtendrán el fruto amargo y trágico que están cultivando con sus hechos, encontrarse con la Je´y, serena,

pero justamente aplicada, y conseguir la indignada y unánime repulsa de toda la nación.

Es preciso, pase lo que pase, mantener la frente fría y una inquebrantable voluntad de vencer.

Las fuerzas armadas están dispuestas, con la misma ´fidelidad de siempre´ y por el camino del honor, a

seguir cumpliendo ´.con su deber, que nos exige, si es preciso, el precio de nuestras vidas, confiando

siempre en el amparó, comprensión y afecto del pueblo español y de sus legítimos representantes y

organismos de Gobierno y -del Estado, en una simbiosis nioral y humana cada vez más estrecha, más

verdadera, hasta llegar a conseguir una fusión completa entre todos que constituya indestructiblemente lo

que expresa una simple palabra, que _vale por todas: España.

Señor, hace un año-y aquí mismo os dijimos -con nuestro mayor respeto e invocando nuestra condición

de soldados que estábamos orgullosos de vos, de vuestra dedicación. y sacrificio, de vuestro que hacer, de

cómo .realizabais vuestro nobilísimo pero tremendo oficio de Rey.

Pues bien, señor, nos atrevemos a considerarnos intérpretes por un momento del sentir del pueblo

español, del que formamos parte y no casta separada,- y deciros ahora que aquella admiración va

acompañada de una inmensa confianza en vuestra persona y del verdadero amor de todos los españoles,

que han .comprendido que la. Corona es la unión´, el guía y el ´más seguro velador de la España actual y

del futuro.

Con nuestro más -cálido y respetuoso .homenaje para Su Majestad la Reina y .para sus Altezas Reales el

Príncipe de Asturias y las infantas, invocamos la bendición de Dios para toda vuestra familia y os

decimos, como españoles y como soldados: a vuestras órdenes, señor."

 

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