Autor: Tejero, Rafael. 
   Ley constitutiva del Ejército     
 
 Diario 16.    12/06/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

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Ley constitutiva del Ejército

Rafael Tejero Casajius (Capitán de Infantería)

La Constitución, una vez promulgada, definirá las misiones específicas de las Fuerzas Armadas. El texto

aprobado por unanimidad en la Comisión Constitucional dice:

Artículo 8, 1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del

Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad

territorial y el ordenamiento constitucional. 2. Una ley Orgánica regulará las bases de la organización

militar dentro de los principios de la presente Constitución."

Por tanto, el mismo texto prevé el posterior desarrollo de una ley Orgánica (o Constitutiva) de las FAS,

fenómeno que aparece como nuevo para muchos, cuando en realidad es práctica habitual de nuestro

ordenamiento jurídico.

Así, las leyes constitutivas del Ejército y de la Armada de 1889 y la ampliación de 1890 eran

consecuencia de la Constitución de 1876, promulgada bajo el reinado de Alfonso XII.

La ley constitutiva de 1820

Existió un proyecto de ley Constitutiva del Ejército que no llegó a promulgarse en razón de la quiebra del

periodo constitucional por Fernando VII. El absolutismo fernandino impidió que viese la luz una de las

leyes Constitutivas más liberales de Europa. Y para los que se muestran temerosas de los actuales intentos

de reforma dentro de la institución militar, no está de más recordar que este proyecto data del año 1820.

Es decir, hace más de siglo y medio, y en base a la Constitución española de 1812.

En la ponencia que redactó el proyecto de ley intervinieron el general Quiroga, el diputado Flórez

Estrado, el conde de Espeleta, el brigadier Palárea, entre otros. Su nombre completo era ley Constitutiva

del Ejército y de Milicias.

Existen ciertos artículos y declaraciones de principios que no está de más referenciar, pues a pesar del

paso de más de siglo y medio, hoy pueden convertirse en objetivos a conseguir a través de la necesaria

reforma militar ante la que nos encontramos.

Alta traición

Así dice la ley que "el orden interior es necesariamente el orden constitucional; de otro modo el objeto de

las fuerzas armadas no sería proteger, sino oprimir".

Otro aspecto interesante a recoger es el que hace referencia al delito de alta traición. "Es delito de alta

traición el abuso de la fuerza armada cuando se emplea en los casos siguientes:

1. Para ofender a la persona sagrada del Rey.

2. Para impedir la libre elección de diputados a Cortes.

3. Para impedir la reunión de las Cortes.

4. Para quitar o coartar la libertad de los diputados en sus deliberaciones.

5. Para disolver las Cortes o la diputación permanente de las mismas."

Defensa de todos

También se contempla en dicho proyecto el concepto global y patriótico de la defensa nacional. "La

defensa de la Patria —dice el texto— no puede confiarse a manos extranjeras y mercenarias, sino

únicamente a los españoles." De esta forma el legislador establecía las bases para un ejército nacional y el

servicio militar obligatorio.

En relación con la justicia militar, el proyecto de 1820 era tajante al disponer en el artículo CXVII del

capítulo VII: "Queda abolido el fuero militar en las causas civiles."

Y respecto a la libertad individual del militar sirva de ejemplo y no nos cansamos de repetir que la fecha

del proyecto es de 1820, el artículo CXXVII, que dice: "El militar podrá contraer matrimonio y usar de

todos los demás derechos civiles sin más restricciones ni licencias que los demás españoles".

Cuando escuchamos en ocasiones que las Fuerzas Armadas españolas deben recuperar su memoria

histórica, resulta reconfortante para los que vestimos el uniforme y creemos en la identidad de nuestros

ejércitos como pueblo uniformado, ver que en el pasado la institución militar española fue motor de

libertad y sólo quebró esta tradición cuando identificó erróneamente intereses de grupo, y partido o clase

con intereses nacionales.

 

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