Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   La dimisión de Vega     
 
 Informaciones.    18/05/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

INFORMACIONES

LA DIMISIÓN DE VEGA

Por Abel HERNÁNDEZ

LA dimisión, inmediatamente aceptada, del teniente general Vega como jefe del Estado Mayor del

Ejército, ha sido como un terremoto no sólo en las filas militares, sino también en los círculos políticos.

Las discrepancias en la «cumbre» militar, en pleno período constituyente, es, cuando menos, preocupante.

Y, a pesar de que no ha habido portazos ni se ha roto la disciplina y la exquisita discreción castrense, todo

indica «ue ha habido graves diferencias en el enfoque de la política de defensa. Se ignora cuál ha sido la

razón determinante de esta renuncia del general Vega; pero la mayor parte de los observadores han puesto

la vista inmediatamente en el País Vasco y en el desamparo de la Guardia Civil en aquella tierra.

E! reguero de víctimas en los últimos días y la impresión de que los terroristas y sus cómplices campan

por sus respetos ha llevado, el nerviosismo y la irritación a las salas de banderas.

Parece que el propio ministro´ del Interior, Martín Villa, está pasando un mal trago últimamente.

Sin embargo, todo indica que el Gobierno no quiere ceder a las presiones emocionales (la experiencia del

pasado, con las reiteradas declaraciones de estado de excepción, demuestra que no es ese el camino) y

prefiere seguir esforzándose en lograr una solución política, que ha de pasar necesariamente por e!

Consejo General Vasco.

El problema que se plantea es si la dimisión del teniente general Vega es un hecho aislado o responde a

inquietudes similares en un sector del Ejército, y de la propia Guardia Civil, que acaba de ver relevado en

su vértice al teniente general Ibáñez Freiré. Una cosa, en todo caso, parece clara:

La política del Gobierno la marca y la debe segujr marcando el Gobierno. Nadie podrá honestamente

negarle a Gutiérrez Mellado un puesto de honor en esta etapa histórica de la transición a la democracia en

España. Su tarea es sumamente difícil y delicada. Es normal que surjan fricciones. Pero el balance de su

gestión es extraordinariamente positivo. Entre estas fricciones, parece que no han estado ajenos los

problemas del escalafón. El vertiginoso ascenso de Ibáñez Freiré, con el reciente nombramiento de

capitán general de Cataluña, ha podido contribuir a alentar ciertos malestares. Ni el Ejército debe meterse

en política, ni la política debe meterse en los escalafones del´ Ejército. La susceptibilidad en este terreno

está a flor de piel.

En cualquier caso, la demostrada disciplina y patriotismo de las fuerzas armadas y su inquebrantable

lealtad al Rey impedirán que las legítimas discrepancias lleguen a mayores.

 

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