Autor: C. V., Olga (Diario de Avisos). 
 La dimisión del jefe del Estado Mayor será tratada hoy por el Consejo Superior del Ejército. 
 Vega Rodríguez juzgaba excesivo el protagonismo del Ministerio de Defensa     
 
   18/05/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

La dimisión del jefe del Estado Mayor será tratada hoy por el Consejo Superior del Ejército

Vega Rodríguez juzgaba excesivo

El protagonismo del Ministerio de Defensa

Una abierta discrepancia entre los planteamientos de política militar por parte del ministro de Defensa,

teniente general Manuel Gutiérrez Mellado, y del jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general

José Vega Rodríguez, parece el motivo fundamental para que este último haya presentado ayer la

dimisión de su cargo. Esta discrepancia se concreta en el convencimiento personal del dimisionario de

que la política del Ministerio de Defensa es excesivamente absorbente y no permite la imprescindible

autonomía de determinadas instituciones.

El tema de fondo puede rastrearse en el decreto de Presidencia del Gobierno de 27 de marzo último,

publicado en el Boletín Oficial del Estado el 29 de abril, por el que se desarrolla el decreto-ley de

creación de la Junta de Jefes de Estado Mayor.

Esta Junta, integrada por los jefes de Estado Mayor de los tres Ejércitos, dependía políticamente del

presidente del Gobierno y gozaba de autonomía a la hora de instrumentar las directrices de política militar

que recibiese. Pero el decreto citado vino a matizar esta situación, al establecer que «las funciones de

relación y dependencia que respecto a la Junta de Jefes de Estado Mayor confiere al presidente del

Gobierno el real decreto-ley citado —se refiere al de creación de la Junta de Jefes— y demás normas

legales vigentes, se ejercitarán por delegación por el ministro de Defensa, salvo las que el presidente del

Gobierno expresamente se reserve».

El mismo decreto estableció que «la Junta de Jefes de Estado Mayor, con sus organismos auxiliares de

mando y trabajo se adscribirá, a efectos administrativos, al Ministerio de Defensa», y una disposición

final atribuía al propio ministro de Defensa la facultad de desarrollar el decreto.

Con ello se entendió en círculos del Alto Estado Mayor y de Ja Junta de Jefes de Estado Mayor que el

ministro de Defensa condicionaba excesivamente las funciones de la Junta y de los jefes de Estado Mayor

que asumen la cabeza de la cadena de mando militar en cada uno de los tres Ejércitos.

La interpretación a este decreto —desde esas posiciones— era que quedaba muy desdibujada la distinción

que quiso hacerse entre el mando político-administrativo —encarnado por el ministro— y el mando

militar de la Junta y que, de hecho, se posibilitaban injerencias.

Este dato de fondo hay que conectarlo con una serie de decisiones concretas —nombramientos

fundamentalmente— en los que todo parece indicar que las posiciones del ministro y del jefe del Estado

Mayor del Ejército no fueron coincidentes. Pero varias fuentes consultadas han coincidido en no dar a

estos datos concretos valor de categoría, sino anecdótico, dentro del tema más profundo de una excesiva

sumisión a la línea del Ministerio, según el criterio del dimitido.

Discrepancias de fondo

La creación del Ministerio de Defensa —sugería un alto oficial del Ejército— supone una remodelación

de todo el organismo militar; a partir de ahí se puede entender que «o la compenetración es total, o las

discrepancias pueden ser grandes».

En cualquier caso, se descarta con firmeza, en los ambientes consultados, que la dimisión pueda estar

relacionada directamente con el eventual ingreso de España en la OTAN, con la situación del País Vasco,

o con un pospuesto viaje a Estados Unidos del teniente general Vega Rodríguez, por indicación del

teniente general Gutiérrez Mellado, aunque este último hecho pueda ser un indicio más de las

discrepancias que se venían manteniendo entre ambas personalidades y que, desde luego, no son

inmediatamente recientes.

El teniente general Vega no presentó su dimisión de manera rigurosamente formal y escrita, sino a Jo

largo de una extensa conversación con el ministro de Defensa el martes por la mañana. Se sabe que hacia

el medio día regreso a su despacho e invitó a tomar una copa a sus más inmediatos colaboradores. Fuentes

solventes han señalado que el teniente general Vega se mostraba contento e incluso eufórico.

Para reforzar la tesis anterior hay que anotar que el jefe del Estado Mayor Conjunto de la Junta de Jefes

de Estado Mayor, general de división Eduardo de Acha, pidió recientemente su pase a la reserva. Esta

actitud se interpreta igualmente como muestra de disconformidad con los planteamientos del Ministerio

de Defensa, excesivamente centralizado-res, siempre según esta línea de interpretación.

Uno de los datos que se ha manejado como causa final de la dimisión ha sido el del nombramiento del

teniente general Ibañez Freiré como capitán general de Cataluña. Parece cierto que el nombramiento no

tuvo el pleno asentimiento del teniente general Vega —no por razones personales, sino por la especial

situación en el escalafón del teniente general Ibáñez Freiré—, pero se puede afirmar que hay unanimidad

en las fuentes más responsables a la hora de eliminar las cuestiones estrictamente de nombramientos

como causa profunda de la decisión, sin descartar que «ha podido ser la gota que colma el vaso en un

ambiente que se veía raro desde hace tiempo». , En cuanto a las reacciones que en el seno del Ejército

haya producido la noticia, se detectó una significativa coincidencia al asegurar que se supo «con

indiferencia». «Sería excesivo decir que la oficialidad se ha alegrado, pero también lo seria asegurar que

se siente».

Un gran soldado

Hay unanimidad al destacar la figura militar del teniente general Vega y su condición de «gran soldado»,

pero, junto a ello, se subraya que su actuación en los últimos meses había supuesto un cierto deterioro de

imagen. Sectores situados muy hacia la derecha e incluso otros más templados no vieron con buenos ojos

algunas actitudes del cesado. Su referencia a los generales Modesto y Líster, del Ejército republicano, en

la celebración de la Pascua Militar de enero pasado fue especialmente mal recibida por muchos de sus

compañeros de armas, y en los últimos meses «alguien ha aprovechado el polvo levantado —aseguraron

ayer a EL PAÍS— para crear una contrafigura del teniente general Vega, que no resultaba muy agradable

a los militares». «Ha sido un caso típico de desgaste», y no cabe duda —añadieron las mismas fuentes—

«que la institución militar es la única que permanece y que el ambiente, voluntario o involuntario, que

uno se cree dentro de la institución puede forzar acontecimientos».

Otras de las afirmaciones que se hacían ayer tarde con mayor rotundidad es que el sustituto del teniente

general Vega no sería el teniente general Ibáñez Freiré, que el martes tomó posesión de la Capitanía

General de Cataluña. Hoy se reúne el Consejo Superior del Ejército y, con toda probabilidad, tratará el

tema.

Biografía

Como «un gran soldado, hombre profundamente militar y de extraordinaria austeridad», fue definida ayer

la figura del teniente general José Vega Rodríguez, por fuentes consultadas por EL PAÍS, conocedoras de

su trayectoria personal.

Nació en Ceuta en diciembre de 1913, por lo que pasaría a la situación B, en diciembre de 1979. Hijo del

teniente coronel Antonio Vega, detenido tras el levantamiento de Sanjurjo en 1932, la familia quedó en

situación económica precaria, por lo que José Vega decidió ingresar en la Guardia Civil.

Prestando servicio en el cuerpo ingresó en la Academia general. Tomó parte activa en la guerra civil y

formó parte de la División Azul, con el empleo de capitán. Obtuvo un avance en la escala por méritos de

guerra en 1948. General de Brigada en 1966 y de División en 1970. Teniente general en 1973. Ha sido,

entre otros cargos, director de la Escuela Superior del Ejército, capitán general de la VII Región,

presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, director general de la Guardia Civil y capitán general

de la I Región (Madrid), hasta ser nombrado jefe del Estado Mayor del Ejército.

 

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