El ejército, en el día de hoy     
 
 Ya.    05/01/1978.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL EJERCITO, EN EL DÍA DE HOY

LA celebración de la Pascua Militar es ocasión propicia para subrayar de nuevo la conducta

ejemplar que nuestros Ejércitos están manteniendo en el proceso de cambio político y

constitucional que España atraviesa. El Ejército está sabiendo ser leal, V este mérito se

acrecienta al considerar ´que muchos de sus miembros se formaron en un momento de la vida

española radicalmente diferente. Nuestra alabanza reiterada á semejante actitud serena radica

en una postura constantemente mantenida: por bien de! propio Ejército y del país, la institución

armada debe ser estrictamente profesional y apolítica. La misión del Ejército es la defensa del

orden institucional y de los grandes valores, sin los cuales no se concibe la Patria ni es posible

una sociedad civilizada. Por eso mismo el Ejército es una institución nacional por encima de las

contingencias de la política.

En esa misma definición están claros los límites más allá de los cuales el Ejército no debe

intervenir, al tiempo que se robustece el respeto y el efecto nacional por la institución y se

vigoriza la percepción de -aquellos momentos extraordinarios en que su intervención está

plenamente justificada.

ESTE enfoque del problema ya no es, por estas fechas, mera teoría. En los meses de

transición política que hemos recorrido ya se han promulgado normas que regulan la actividad

política de los militares, en su función de tales y con independencia de las opiniones personales

que tengan; se han remitido a la jurisdicción ordinaria asuntos, como el terrorismo, hasta hace

poco .confiados a la militar; se ha. distinguido entre la línea de mando puramente militar y la

línea político-administrativa, en orden a una dirección unificada de los Ejércitos; se ha creado

un Ministerio de Defensa, que debe ser una pieza clave en la profesionalizarían del Ejército, y

se ha abordado la reforma de las fuerzas de orden, público, distinguiéndolas´ netamente del

Ejército, que no tiene por qué inmiscuirse en temas como et citado, tan inevitablemente: teñido

dé la política del día.

COBRE esa base es necesario completar la operación dotando al Ejército de cada vez más

adecuados medios materiales y técnicos para el ejercicio de su superior misión; practicar la

indispensable prudencia en et período transitorio de profesionalización de los funcionarios

militares y compensarles económicamente con un nivel de dignidad que se corresponda con la

de su función y con las exigencias de los difíciles tiempos que vivimos.

No desconocemos que faltan todavía muchos problemas por resolver ni que ha habido

conductas individuales en dirección divergente de-la aquí subrayada. Pero el conjunto, la gran

mayoría del Ejército, está facilitando al máximo la transición pacífica y civilizada hacia un

régimen de .libre convivencia nacional. Y, aunque parezca paradójico, precisamente al hablar

de un Ejército despolitizado, es necesario terminar con un comentario político: apelar al poder

civil para que eterna con plenitud y con visión de Está» sus responsabilidades, porque la

historia nos demuestra que el Ejército interviene en la política cuando en le) esfera civil se

procfijce un vacío de poder o una dejación de autoridad responsable. La Pascua Militar es buen

momento para desear a todo el país sus cada lirio sepa estar con, dignidad en su propio puesto

para que España pueda alcanzar momentos de más plena1 normalidad en el marco del nuevo

esquema político.

 

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