Pascua militar: El rey: con las Fuerzas Armadas     
 
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PASCUA MILITAR: El Rey: con las Fuerzas Armadas

Ayer se celebró en el Palacio Real el. apto solemne cíe felicitación de S. M. el Rey a las Fuerzas Armadas

representadas desde sus vías altos mandos hasta la tropa profesional— con motivo de la Pascua Militar;

A las diez y media de la mañana Sus Majestades Don Juan Carlos y Doña Sofía llegaron en automóvil,

procedentes de su residencia del palacio de la Zarzuela, a la plaza dé la Armería, en donde un batallón del

Regimiento de la Guardia Real y el escuadrón de lanceros de dicho regimiento, rindieron los honores de

ordenanza.

Seguidamente sus Majestades sé dirigieron a pie al zaguán del Príncipe y subisroh a la .cámara oficial del

palacio, en la cual fueron cumplimentados, sucesivamente, por el Gobierno, presidido pot don Adolfo

Suárez, González; Consejo del Reino, presidido por don Antonio Herná n d e z Gil, y representaciones del

Senado y del Congr e so, presididas, respectivamente, por don Antonio Font án Pérez y don, Fernando

Alvarez de. Miranda, y al frente de las cuales figuraba, asimismo, don Antonio Hernández Gil como

presidente de las Cortes. Sus Majestades recibieron las felicitaciones de dichos altos organismos del

Estado y departieron, cordialmente con sus miembros.

A las doce de la mañana los Reyes de España abandonaron la cámara oficial y se trasladaron al salón del

trono al qué accedieron a´ los acordes de ia- marcha real mientras se escuchaban desde el exterior las

salvas al cañón. En el salón, ´esperaban formadas las comisiones militares de la vicepresidencia para

Asuntos de la Defensa, del Consejo Supremo de Justicia Militar, del Alto Estado Mayor de los. Ejércitos

de Tierra, Mar y Aire; ie la Guardia Civil y Policía Armada y de la, Hermandad de Retirados´ de los tres

Ejércitos. También ,se ?encontraban presentéis el presidente del Gobierno y los. miembros del Gabinete.

En el salón del tronó comenzaron los actos .con la lectura de las reales órdenes de concesión dé

condecoraciones militares, que fueron impuestas por Su Majestad Don Juan Carlos I. Seguidamente el

vicepresidente primero del Gobierno para Asuntos de a Defensa, general don Manuel Gutiérrez Mellado,

pronunció unas palabras, tras las cuales Su Majestad´ ét ´Rey felicitó a las Fuerzas Arma d a s en la Pascua

Militar.

Finalizada la alocuc ion real; las comisiones militares iniciaron el desfile de salutación .ante Sus

Majestades, concentrándose en el salón dé Columnas. Concluido el desfile Don Juan Carlos y Doña Sofía

se dirigieron. también- al salón le Columnas, acompañados por´ el Gobierno –y ´.miembros de la Casa,

del Rey, en" donde fue servida ,una copa de vino español. Sus Majestades saludaron, a t&* ios los.

presentes y conversaron con ellos; en un. ambienté -. de gran cordial dad.

En las respectivas Capitanías Genérales de la nación se celebraron ayer actos similares.

A continuación d a m os. cuenta de Io.s discursos íntegros de Su Majestad el Rey y de! teniente ´.general

Gutiérrez Mellado

• PALABRAS DEL REY

«Queridos compañeros: Cuando el rey Carlos III. con motivo de la reconquista de Mahón, instituyó la

fiesta de la Pascua Militar, pretendía mostrar expresamente aí Ejército- su especial consideración, su

agradecimiento y su aprecio.

Al continuar la tradición entonces iniciada y después mantenida a través de los siglas, es para mí un

honor, . en este día de. Beyes del año que comienza, reitera, ros aquellos sentimientos y hacer llegar mi

felicitación a cuantos componéis los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, y a las fuerzas de orden público.

Quisiera deciros también cuan lejos está de mi ánimo considerar .este acto como una ceremonia

puramente formularía. . Porque, muy al contrario, en este ambiente familiar que me es tan grato,, pero con

la importancia que la ocasión merece, desearía ser capaz, de´ expresaros con exactitud la sinceridad, el

calor, y Ja emoción que inspiran mis pensamientos´ y mis palabras. Reiteradamente he afirmado con qué

fuerza me siento unido a los Ejércitos! en cuyas academias se forjó mi Juventud y donde, a la vez qu?

otras , singulares lecciones, aprendí; los elevados conceptos del deber, de la Patria y del honor.

Pero es que, además, ahora, cuando han, transcurrido dos intensos años desde que me correspondió

ostentar la máxima´ responsabilidad de los destinos :áe España y he asistido con una perspectiva elevada,

al desarrollo, ; siempre difícil,, dé la transformación "política dé nuestro país: cuando he podido conocer´

los sentimientos que animan y las inquietudes qué preocupar en ¡estos momentos cruciales a los

componentes ,de nuestras Fuerzas Armadas;, cuando terigo constancia de´ vuestra disciplina,´ dp vuestra

calma y de vuestra presencia de ánimo, comprendo, que está -más justificada que nunca mi felicitación

cordial coma jefe supremo de los Ejércitos, y que más que nunca también merecéis, con mi

agradecimiento/ el agradecimiento profundo de ese pueblo español • del que procedéis y al que servís.

Yo os pido á todos que perseveréis en ésa conducta y que sigáis,- como hasta el presente, haciendo, gala

de comprensión de serenidad y de confianza.

Comprensión, para, daros cuenta real de las circunstancias que vivimos y dé la necesidad de adaptarse a

los cambies producidos por el transcurso de] tiempo, por los impulsos de las nuevas generaciones, por el

anhelo de reconciliar al fin a todos los españoles en un empeño común. del que nadie se sienta marginado.

De: la misma manera que el armamento y el material militar se pérfeccip)aaB y transforman; igual ´que el

arte de la guerra tiene qué sufrir´ innovaciones profundas, porque el inmovilismo sería absurdo y suicida,

también en muchos otros aspectos, y desde luego en el político, hay", que seguir la marcha de la Historia

para, ,demostrar al mundo y demostrarnos á nosotros ´mismos qué somos capaces de vivir en laj paz, en

la democracia y en la libertad. Pero hay que hacerlo con el dominio necesario para condicionar, dirigir y

controlar debidamente: los acontecimientos, a fin de .que no. sean sólo ellos los que nos dominen y

arrastren ; de tal forma que nos conduzcan a excesos o a exageraciones tan perjudiciales como el

estancamiento o e;l retroceso

Comprensión para saber cuándo debe1 sacrificarse la voluntad dé cada .uno: en beneficio -de la voluntad

general, y cuándo, por .e! contrario, hay que llegar al más grande de los sacrificios en defensa, de lo- que

flara la Patria es. permanente e irrenunciable

Comprensión -para´ que los ¡cambios tengan lugar con orden y equilibrio, sin tfuedarsa. aferrados al

tiempo pretérito, ni ir más alia de lo que la prudencia exige; sin dejarse vencer por: esos impulsos

pendulares y radicales tan : propios de nuestro carácter, ni encontrar disculpas para interrumpir trabajo y

el es fuerzo de todos ios días.

Serenidad, para asistir a! proceso´ que .estamos viviendo, sin excitación, sin nerviosismos o

precipitaciones, sin temores infundados, perfectamente, seguros de nosotros mismos..

Serenidad, para que la evolución imprescindible no desemboque en el olvido absoluto de un pasado en él;

que ha de basarse la experiencia, ;ni conduzca a, una total subversión del orden de los valores o ¿ una

alteración de las realidades históricas que no pueden borrarse.. ´ .

A los militares se les exige mucho y se les limitan sus actividades en el aspecto .político, porque lo

elevado de su :misión, la dureza d«´sus deberes y la confianza que la nación ha: puesto en ellos, así loi

aconsejan. Pero, en justa correspondencia, es preciso exigir también a los demás eí respeto obligado para

lo .que es tan respetable; e) respeto, por parte de todos, para las leyes y las disposiciones que regulan las

actividades de los Ejércitos y los derechos de sus miembros.

Si los militares deben abstenerse de intervenir en tós problemas políticos! de todos los días y de.

manifestar sus personales opciones de - aquel carácter, también hay que evitar que, desde fuera de las

Fuerzas Armadas, se trate de politizarlas, implicándolas en; la política que -a cada ctial conviene o

utilizándolas para apoyar en uno- u otro sentido sus intereses. .Y mucho más aún, es indispensable eludir

el error de politizarnos nosotros mismos, desde" dentro, precisamente por la obsesión exagerada de evitar

a ultranza la propia politización.

los ejércitos tienen en la virtud de la disciplina el más importante´ fundamento de su prestigio, de su

unidad y de su permanencia; velemos p,nr mantenerla en todo momento ´con espíritu de justicia y

sintiendo el dolor que la sanción. debe producir, tanto al- que fa sufre cómo al que Ja impone.

Sancionemos, pues, cuando sea -un-. isoeta.sablet con -esa serenidad qué: venís demostrando y a !a que

os exhorto; con reflexión- y mesura, pensando que, en la sanidad indisoluble de las Fuerzas Armadas, el

castigó ha de. sentirse como si« lo aplicáramos en nuestra propia carne.

Porque la disciplina ,cuyo mérito se ha graduado en ,una definición memorable,— ha de apoyarse, más

que en el castigo, ,en la -convicción del que- obedece y en el prestigio y la razón .del que manda,, .de la

misma manera que en todos los aspectos la autoridad y él prden han de constituir un clima, un ambiente y

una actitud.

FE EN EL MANDO

Y os pido también cpnáaiiz.a. lina confianza que tiene qué véstar entretejida con la;fe en el mando; con la

seguridad de que´ quien io ejerce en cada escalón superior tiene más conocimientos, más información y

más fundamentos para decidir o proceder en la forma. que lo hace.

Confianza vigilante, que impida tanto las reacciones improvisadas -como la despreocupada impasibilidad.

Con comprensión,; con serenidad y. con confianza, las Fuerzas Armadas españolas y las de orden publicó

estáis dando una nueva lección de patriotismo a través del delicado período que nos ha correspondido

vivir.

Yo estoy seguro de que con vosotros, estrechamente unidos, templada la pasión de la juventud con la

reflexión y la experiencia de los hombres" maduros; con vosotros como parte integrante e inseparable de

nuestro pueblo, coronaremos la empresa en que estamos comprometidos;

Una empresa- qué, por no ser fácil, tiene ése/ valor excepcional que sienjfpre ha servido de acicate a los

españoles. Una empresa que demanda la colaboración y la buena voluntad de todos y el tacto necesario

para saber dilucidar con acierto lo que ha de mudar necesariamente, y lo que necesariamente debe

conservarse, a pesiar del tiempo que pase y de los sistemas que se establezcan.

En lo que va a suceder con .las reales ordenanzas de Carlos III, creador de la Pascua Militar que hoy

celebramos pudiera contenerse simbólicamente el resumen de cuanto he pre-; tendido deciros y el reflejo.

en el ámbito militar, del actual momento de nuestra Patria.

Como sabéis, recientemente se ha cónstituidc una comisión para estudiar la adaptación de aquellas

ordenanzas a los tiempos actuales. Pero esa révisíóh, sin duda necesaria, no podrá nunca afectar a su

espíritu, que ha dé permanecer inmutable, cómo una regla moral de nuestra conducta, cómo una lección

constante de virtudes" militares.

No olvidemos ese precepto breve y contundente de las. mismas .ordenanzas, que reza así: "El que tenga

orden absoluta de defender Una posición a toda costa íó hará."

Imaginaros, cuando la posición es España, con qué espíritu, con qué _decisión y con qué entusiasmo

hemos de entregarnos los españoles, .jjus Fuerzas Armadas y vuestro Rey al frente de todos, a defender

para nuestra Patria un fu, turo de concordia, de paz y de progreso.

Otra vez os deseo muchas felicidades para vosotros y vuestras familias, dentro dé esta gran familia que.»

es la milicia, con mi especial, consideración , nii aeffádecimiento y mi aprecio.» ´

COMPRENSIÓN, para que los cambios tengan tugar con orden sin quedarse aferrados al tiempo pretérito

SERENIDAD para asistir al proceso que estamos viviendo sin nerviosismo s, excitación o

precipitaciones

CONFIANZA, ;en el mando, que tiene más conocimientos., más información y más fundamentos para

decidir en la forma que lo hace.

"EL INMOVILISMO SERIA SUICIDA"

 

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