Teniente general Gutiérrez Mellado, ministro de Defensa. 
 Las Fuerzas Armadas deben defenderse de los que tratan de sacarles de los cuarteles     
 
 El País.    03/11/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Teniente general Gutiérrez Mellado, ministro de Defensa

"Las Fuerzas Armadas deben defenderse de los que tratan de sacarles de los cuarteles"

La paz de España puede estar en peligro si no se cortan las actividades de ciertos grupos que tratan de

descabalar a los Ejércitos y sacarles de los cuarteles, asi como las actuaciones de la organización terrorista

ETA; y a ambas tareas han de dedicarse los mandos de las Fuerzas Armadas, en el claro entendimiento de

que todos somos responsables de que no se detenga un proceso aprobado por la inmensa mayoría de los

españoles. Este es, en sustancia, el contenido del informe remitido por el ministro de Defensa, teniente

general Gutiérrez Mellado, a los generales, jefes, oficiales y suboficiales de los Tres Ejércitos, en el que

da cuenta del trabajo realizado.

En las conclusiones de su informe, el ministro de Defensa subraya que el resultado global del balance del

año persigue el mismo fin que el señalado en el informe general de 1977: «Unas Fuerzas Armadas firmes,

sólidas, operativas, modernas, unidas, adecuadas a las posibilidades económicas nacionales, identificadas

con la voluntad libremente expresada del pueblo español, fuerte en su cohesión y disciplina.»

«Todos, absolutamente todos -continúa— somos, en mayor o menor grado, responsables de que la nave

en la que estamos embarcados navegue ágil y ligera, sin que el lastre de uno u otro signo pueda detener el

rumbo de un proceso aprobado —no lo olvidemos— por la inmensa mayoría de españoles.»

«Es un mandato de la sociedad, realizado dentro de la legalidad, que estamos obligados a acatar con

fidelidad absoluta y al que nos debemos sin reticencias ni recelos, sin reticencias paralizantes. El respeto

al mismo constituye un factor decisivo para la paz.»

Ciertos grupos quieren hundir la paz

«Si analizamos el espectro soioiúgico español —continúa el mi-«¡-litro de Defensa— podremos apreciar

como cada día es mayor el puente tendido entre todos los españoles. Puente de concordia y de deseos de

vivir en paz; de respeto civilizado y racional a nuestras opiniones y creencias ideológicas y religiosas; de

superación de tiempos en los que la confrontación violenta rompía el equilibrio de nuestras vidas y las de

nuestros hijos, llenándonos el corazón de odios y rencores.»

«Por ese puente podemos y debemos caminar todos los españoles —afirma—. Pero es bien cierto que por

ese puente no quieren, al parecer, pasar algunos. Grupos minoritarios, entre los que pretenden —no

obstante sus sucesivas derrotas en las confrontaciones electorales y estudios de opinión— representar al

pueblo español, quieren hundir el puente de la paz y de la justicia entre los españoles.»

«En el ánimo de todos están las opiniones y métodos que utilizan estos grupos marcadamente

minoritarios. Nada tendríamos que decir a las primeras, dentro del respeto a las opiniones ajenas, si no

fuera por el peligro que las mismas, y más aún los métodos, representan para la paz y tranquilidad de los

españoles y la unidad de la Patria.»

Se busca descabalar a los Ejércitos

Seguidamente, el teniente general Gutiérrez Mellado establece la necesidad de defenderse «contra los

métodos y las tácticas del confusionismo; el estilo catastrofista de cuanto sucede; la apelación insistente a

nobles sentimientos para hacer frente a traiciones inventadas y perjurios sin cuento; el recetario de

admoniciones; los símbolos y signos qué siendo patrimonio común a todos los españoles pretenden

monopolizar en exclusiva, a pretexto de aisladas vejaciones y ultrajes a los mismos. Vejaciones y ultrajes

que repudiamos todos, pero que si se analizaran con mayor rigor sociológico podríamos llegar a

conclusiones diferentes de lo que nos quieren hacer ver».

Asimismo dice que debemos defendernos (se dirige a los cuadros de mando militares) «de la excitación

constante de nuestros ánimos, presentándonos deformados los hechos, tergiversadas las intenciones,

acudiendo incluso a la maledicencia, la calumnia y la mentira, actuando siempre en la intransigencia y

hasta la violencia para imponer sus ideas y opiniones; contra estos y otros actos más en los que se busca,

insistentemente, descabalar a los Ejércitos, sacarles de sus cuarteles, romper —aunque digan otra cosa—

su cohesión y disciplina».

Contra ello hay que defenderse —dice el ministro de Defensa a los mandos de las Fuerzas Armadas-acón

el convencimiento absoluto de que nuestra actitud serena, consciente y disciplinada, subordinada a los

poderes del Estado —del cual Su Majestad el Rey, mando supremo de los Ejércitos, es símbolo de su

unidad y permanencia— está respaldada, clara y abrumadoramente, por la sociedad española».

«Y hemos de defendernos también con el ejercicio puntual y exacto de cuanto es de obligado

cumplimiento para todos los militares: las ordenanzas, regla moral que debe guiar nuestras acciones. Su

incumplimiento por parte de algunos —sobre todo en cuanto se refiere a críticas tendenciosas,

murmuraciones y falsos rumores-al que se han dejado arrastrar por la incitación constante que

permanentemente se les hace por grupos políticos muy radicalizados y sobre todo por algunos medios de

comunicación que se han ganado limpiamente, en grandes sectores de opinión, el título de libelos, supone

un grave perjuicio para la unión de los Ejércitos.»

«Al mismo tiempo produce verdadero sentimiento de pena contemplar cómo algunos de nuestros

compañeros caen en situaciones y adoptan actitudes permisivas, respecto a actos presididos por

histerismos inconcebibles para quienes hemos pasado por nuestras academias y centros de enseñanza y

formación, y sobre los que recae la grave responsabilidad de mandar a los hombres que nos entrega la

Patria.»

Absoluta prioridad al problema ETA

Posteriormente, el ministro de Defensa pasa a analizar el tema ETA, que considera absolutamente

prioritario. «ETA percibe que debe aprovechar esta ocasión, única y última, para impedir el asentamiento

de la democracia en el País Vasco. Este es, sin duda, su mayor temor y la finalidad prioritaria de su acción

armada. ETA considera este momento como el del fin de sus posibilidades y específicamente el de su

derrota militar.»

«Para alcanzar el clima actual —prosigue el análisis del teniente general Gutiérrez Mellado— ETA ha

necesitado hacer un esfuerzo terrorista radicalizado y especialmente cruento. En´caso contrario se habría

convertido en un terrorismo residual sin posibilidades reales de éxito. Pero para realizarlo ha pagado un

precio: el descenso en el apoyo popular; el creciente enfrentamiento con los grupos mayoritarios y el

abandono de alguno de sus grupos revolucionarios abertzales. Por tanto, ETA también está atrapada por

un cepo: para detener al alud democrático debe hacer un claro esfuerzo terrorista de intensidad suficiente;

pero si lo realiza sin conseguir su objetivo, profundiza su aislamiento hasta límites que pueden suponer su

total fracaso.»

«Puede afirmarse tajantemente que los mandos superiores de los Ejércitos son conscientes de esta

situación que, con absoluta diafanidad, se hace extensiva, a través de éste informe, a los miembros de los

Ejércitos, para que tomen conciencia clara del problema y tengan confianza en que la batalla —que

abarca muchas facetas— contra tan grave problema, actualmente agudizado —pero también heredado—

que viene, ininterrumpidamente, dando el Gobierno, y en la que desgraciadamente se están produciendo

tan sensibles pérdidas, ha de verse coronada por el éxito final.»

El teniente general Gutiérrez Mellado termina su informe recordando la postura adoptada por la Junta de

Jefes de Estado Mayor en ocasión de los asesinatos del general Sánchez Ramos y del teniente coronel

Pérez Rodríguez: Ningún acto terrorista desviará a las Fuerzas Armadas del cumplimiento de su deber.

 

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