Autor: Laguna Sanquirico, Francisco. 
   La reforma de las Ordenanzas Militares     
 
 El País.    24/06/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

TRIBUNA LIBRE

La reforma de las Ordenanzas Militares

FRANCISCO LAGUNA SANQUIRICO Comandante de Infantería

A pesar de que el tema ha sido ya comentado en estos últimos meses, ahora que ya se conoce la decisión

del Consejo de Ministros, tras aprobar el proyecto de ordenanzas y enviarlo a las Cortes, no está de más

volver a tratarlo, ya que, en general, el mundo militar es un desconocido para el resto de la sociedad y no

es raro escuchar preguntas sobre si esta reforma de las Ordenanzas va a variar el sistema del servicio

militar, si tiene algo que ver con la reorganización de unidades, o si va a inñuir en el sueldo de los

profesionales.

Para tratar de centrar la influencia que dentro de la legislación militar, las Ordenanzas tienen en las

Fuerzas Armadas es necesario deslindar áreas, aunque en la realidad se encuentren éstas mutuamente

implicadas. Existe un área que se podría llamar «política», donde se deben incluir desde la ley de

Responsabilidades de la Defensa o la ley Orgánica de las Fuerzas Armadas, hasta lo que en definitiva

vayan aprobando los organismos político-legislativos sobre el servicio militar, objetores de conciencia,

participación de la mujer en los Ejércitos, presupuestos y, en consecuencia, gastos para la defensa,

sueldos, etcétera, así como otros temas cuya decisión corresponde íntegramente a los niveles de la

política, aunque lógicamente se apoyen en estudios y anteproyectos realizados por organismos militares.

Una segunda área similar a la anterior en cuanto al nivel de decisión, pero que conviene distinguir, es la

«jurídica». Todo lo que se relaciona con el Código de Justicia Militar, sus mecanismos y la amplitud de

su aplicación, también se decide a nivel de Cortes, y en estos momentos es particularmente interesante

citarlo por la repercusión que tiene el tema, con los últimos procesos que tanto han sido aireados en la

prensa. También aquí el profesional militar aporta su experiencia y su opinión, sobre todo a través de los

órganos jurídicos que tienen las FFAA, pero, como en todo lo anterior, serán Congreso y Senado los que

tomen la decisión.

La tercera podríamos llamarla «técnico-funcional», en donde se incluirían todas aquellas disposiciones

que afectan a la organización de las unidades, distribución del contingente de soldados o marineros,

compras de determinado material, formas de realizar los planes de instrucción y adiestramiento, sistemas

de selección para destinos y ascensos, etcétera.

Al incluir temas tan diversos en una sola área puede haber una cierta confusión, ya que se trata de asuntos

realmente muy distantes entre sí, pero que tienen de común que con el debido refrendo del Gobierno se

solucionan, en general, a nivel de las propias FFAA, y también que se mueven en el ámbito del

funcionamiento técnico de las unidades.

En alguna ocasión habrá decisiones como la del ingreso de España en la OTAN, que será totalmente

politica, pero que su incidencia más directa afectará a este área funcional, ya que obligará a un despliegue

y a una organización de las unidades en parte distintos de los actuales, pero como ya se decía al principio

ninguno de los temas tratados son compartimientos estancos y este esquema sólo tiene la intención de

aclarar en lo posible algunos de los interrogantes que muchos se hacen.

Por fin, el cuarto apartado o área, es la «moral». Se mueve a caballo entre lo orgánico y lo jurídico, pero

se trata de los principios que impulsan tanto al militar como a la institución, y en este sentido se salen del

resto de las disposiciones y, de alguna manera, se puede decir que son más «altas», no por la repercusión

inmediata que tengan, o el grado de la disposición legal que las promulgue, sino por referirse

directamente a lo espiritual.

Es aquí donde aparecen las Ordenanzas Militares que tendrán, como ya se ha publicado, una primera

parte que es común a los tres Ejércitos y que se refiere más bien a los principios que deben guiar la

conducta del militar, así como el marco de sus deberes y derechos, y otra segunda donde se detallará más

en concreto este espíritu, por lo que tendrá alguna parte común y otras específicas.

Volviendo a las preguntas iniciales: ¿van a inñuir las nuevas Reales Ordenanzas en el soldado?

¿Cambiarán las unidades? En definitiva, ¿cómo van a repercutir en la vida de la nación? Por lo pronto, es

preciso afirmar que, tratándose de un código moral, la influencia auténtica sólo existirá cuando haya

calado la nueva filosofía en los cuadros de mando, en la sociedad en general y en el soldado en particular.

No quiere esto decir que no se vaya a notar desde el primer momento, ya que lógicamente al publicarse

un texto donde se recoge mucho de lo que actualmente ya se vive, y abrirse nuevas perspectivas a lo gue

en muchos casos ya se apuntaba pero sin el refrendo de una ley, se debe producir una reacción positiva.

Esta reacción lógicamente prenderá la mecha de comentarios y trabajos que profundizarán y renovarán.

Pero para evitar desengaños perjudiciales conviene repetir que muchos de los temas que están en la calle,

no dependen de las Ordenanzas, sino de otras leyes que corresponden a las Cortes o de esta «segunda

parte» de la reforma, que se ha iniciado y que no terminará hasta diciembre.

Con todo, si se consigue con la promulgación del texto, actualmente en fase de aprobación, dar un

impulso a las inquietudes del mundo militar, renovando temas de formación moral y provocando que

vuelvan a tratarse en libros, estudios y coloquios, y a la par, que la nación conozca más la problemática e

ideales de sus FFAA y de este modo se estrechen los vínculos entre ambos, podemos afirmar que, en este

orden de cosas vivimos hoy un momento histórico.

 

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