Autor: Aguirre Bellver, Joaquín. 
 El Parlamento. 
 Flores para el ejército     
 
 El Imparcial.    11/01/1978.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

AGUIRRE BELLVER

EL parlamento

FLORES PARA EL EJERCITO

EL momento más dramático de la sesión no llegó a producirse. Estuvo a punto, pero todos los hombres

del PSOE unieron sus fuerzas para que no estallara.

La verdad, no sé por qué encomendaron al ex comandante Busquets que interpelara al ministro de

Defensa; el ex comandante Busquets tiene que reunir todas sus energías para no´ apasionarse hablando del

tema militar. Sí, Busquets, el comandante que fue procesado y expulsado tras una causa emocionante, el

mismo. Y el caso es que mientras él intervenía logró expresarse serenamente. Estaba yo a su lado y pude

traducir su esfuerzo en palidez, en un leve temblor de las manos, en la voz a ráfagas entrecortada.

Lo logró. Pero luego, cuando et ministro de Defensa le respondió con su negativa rotunda a la política en

el Ejército, condensada en aquel «yo no soy de ningún partido; soy, eso sí, colaborador y amigo del

presidente Suárez, y no me va a entrar la pasión política», rematado todo ello por su «tengo demasiado

trabajo, no alcanzo a resolverlo todo», entonces Busquets pidió la palabra, sin encomendarse a Dios ni al

diablo. Sus compañeros de partido, viéndole exaltado como estaba, se volcaron en apaciguarlo. El propio

Felipe González, que estaba tras él, le puso la mano sobre el hombro y le habló; luego hizo señas a

Música, el presidente de la Comisión, también socialista, de que no hiciera caso a la petición y la dejase

pasar. Múgica obedeció, tras mirar a Busquets con una sonrisa que era una petición de que perdonase,

pero no pensaba hacer caso de su solicitud. Entonces Busquets se entregó, apretó los dientes, bajó la

mirada y se entregó. Bajo el pupitre observé que estrujaba los dedos de sus manos.

Todos de acuerdo en que la sesión de informe de Gutiérrez Mellado a la Comisión de Defensa debía

transcurrir sin tropiezo. Todos extremando sus deferencias y hasta sus piropos al Ejército. Todos, desde

Alianza a los comunistas. Y, quizá, de acuerdo todos en que los temas de fondo no iban a tocarse. Ni una

sola palabra acerca de la unidad del Ejército, acerca de los últimos incidentes, acerca de las últimas

sanciones. Mera técnica y casi me atrevería a decir que mera pirotecnia. ¿Tuvo la culpa la presencia de los

periodistas? En la Comisión hubo disparidad de opiniones: Solana, por el PSOE, proclamó que todos los

problemas deben exponerse ante los ojos del pueblo (gracias), mientras García Añoveros, de UCD, decía

que todos no (de nada). Pero puede que sí, que la verdad sea que ayer no oímos lo que deseábamos oír

precisamente porque estábamos allí los periodistas. Nos lo han escamoteado.

Dejándose llevar por este ambiente de cumplidos ver? sálleseos, Pérez Llorca, el líder centrista, se salió

pidiendo que la Comisión aprobara por unanimidad una expresión de gratitud al general Gutiérrez

Mellado, y dentro de la frase deslizó una aprobación, ya de paso, del programa de defensa del Gobierno.

Programa que, la verdad, señor Pérez Llorca, no habíamos oído. Al menos, en la sesión; si ustedes lo

conocen por otras vías, bueno va. Se opuso el presidente de la comisión alegando que no era

reglamentario; Pérez Llorca alegó que sí, que había disposiciones de última hora que lo autorizaban;

Felipe González-salió de su silencio, de ese silencio parlamentario que quizá sea una promesa a la

Macarena, para decir que una cosa así debía ser discutida antes de aprobarse; habló entonces el comunista

Sánchez Montero para llenar de flores al Ejército, al general y a nuestros gloriosos soldados; insistió

Pérez Llorca, decidido a marcar aquel gol; de nuevo se opuso Múgica, y... Fraga decidió la cuestión

diciendo que no, vaya, que no, a la iniciativa centrista. Y en medio de la frustración de Pérez Llorca, en

medio de la risa incontenible de Felipe González, que se lo pasa en grande cuando logra pararle un penalti

a UCD, la sesión se levantó.

Perdonen ustedes que no haya hablado para nada de política de defensa. No quedó claro si tenemos una

política de defensa ni siquiera si eso de la política de defensa existe. Dice el general Gutiérrez Mellado

que por una parte sí, pero por otra parte no. Ante tal estado de cosas, ya comprenderán ustedes que un

humilde servidor no podía atreverse a hablar de una política de defensa.

 

< Volver