Gutiérrez Mellado, al Rey. 
 No vamos a caer en la trampa     
 
 Pueblo.    07/01/1978.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 30. 

7 de enero de 1978 P U E B L O

GUTIÉRREZ MELLADO, AL REY

«Los terroristas quieren para sus fines crear una psicosis de miedo, que salten los nervios de quienes

defienden el Estado, que sé produzca una crisis nacional que interrumpa el actual proceso de evolución»

«España es una, y los españoles no vamos a tolerar qué la rompan»

«Pretendemos que nuestros Ejércitos no sean patrimonio de nadie, para que todos los españoles se sientan

identificados con ellos»

«Las. Fuerzas Armadas siguen esta nueva etapa histórica preocupados, pero confiados, tensos, pero

disciplinados»

CON motivo de la celebración de la Pascua Militar festejada ayer en el palacio Real, y antes de hacer uso

de lo palabra el Rey Don Juan Carlos el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado pronunció el

siguiente discurso:

"Señor: Hace un año que, dentro de la linea tradicional que marcara uno de vuestros augustos antecesores,

él rey Carlos m, felicitasteis efusivamente a todas las Fuerzas Armadas de España a la vez que mostrasteis

vuestro orgullo por ostentar el mando supremo de las mismas.

Pero también nos hicisteis una serie de consideraciones que es preciso recordar, pues su cumplimiento

más exacto y su correcto conocimiento han de ayudarnos siempre a todos a seguir sin el más mínimo

titubeo la´ linea de servicio a España de conformidad con los deseos tantas veces expresados por Vuestra

Majestad.

Nos hablasteis de la disciplina, «difícil de conservar «n ocasiones», pero; que es entonces cuando alcanza

su más sublime valor, como el fundamento más firme en el que se Henea que apoyar las Fuerzas

Armadas. , Sin ella —decíais—, no es posible la acción del mando, y en este sentido —añadíais— no

debemos concedernos flaquezas á nosotros mismos ni permitirlas en nuestros subordinados.

LA DISCIPLINA NO ES CONFORMISMO PASIVO

Es conocido por todos que «la disciplina es la fuerza principal de los Ejércitos. Es el alma y la vida de los

mismos». Es también la fuerza esencial que asegura la existencia de una sociedad madura capaz de crear

un orden libre y de subordinarse a éL

Pero no se entienda la disciplina como simple confor-mismo pasivo y temeroso ante la sanción o el repro

che l.o que la engrandece y le d» su verdadero sentido es su condición activa y entusiasta ante las órdenes

recibidas, buscando conscientemente en la reflexión y responsabilidad el mejor modo de ejecutarlas y en

el carácter la energía suficiente para salvar los escollos ´y dificultades que supone a veces la ejecución de

las mismas.

Es preciso por ello que nuestras voluntades tiendan a conformar su juicio con el juicio del que manda.

Sólo asi podremos evitar la crítica destructiva que deprime la moral e introduce entre nosotros la

incertídumbre y el desacuerdo. Se creará asi una auténtica sensación colectiva de participación pensando

que cuanto hacemos no es indiferente al bien general de la empresa común, que en nuestro caso tanta

trascendencia tiene para el conjunto de la colectividad nacional y de su -convivencia civilizada y pacífica.

Nos hablasteis también «de lo especialmente duro que resulta, en ocasiones, el ejercicio de la lealtad;

complemento insustituible del espíritu de disciplina que debe animarnos a todos».

Lealtad que hemos de sustentar manteniendo un Honrado y arraigado sentimiento de fe en la misión de

cada uñó, a través de esa. labor maravillosa que consiste en formar soldados y servir a España.

Evidentemente, todo ello dentro del contexto de la realidad social del momento tan singular que vive hoy

no sólo nuestra Patria, sino el mundo entero. . Realidad social que no implica destruir, renegar O hacer

tabla rasa de todo lo pasado, antes bien conservar y mejorar todo lo bueno ya logrado, pero, al ´mismo

tiempo, aceptando que´ es necesario, renovar conceptos, modernizar técnicas y métodos, y tomar nuevas

inicia- . tiras y medidas para dar respuestas adecuadas a los problemas actuales.

La realidad social, como la vida misma, es algo variable que exige una permanente actualización, y, por

tanto, la pérdida de contacto con aquélla nos adormecería en la rutina y nos convertería en seres

inadaptados.

Entendida así la lealtad resultará más sencillo acomodar, consciente y disciplinadamente, nuestras

opiniones y puntos de vista a oíros superiores, en aras de ese bien general, de esa empresa común que

todos perseguimos: servir a nuestra Patria.

NECESIDAD DE UNION

También nos hablasteis de la necesidad de nuestra unión, de la coordinación de nuestros esfuerzos para

ser fuertes, pues vivimos en un mundo —nos decíais-r- ciertamente difícil y, hemos de estar prevenidos

contra la tentación y el engaño.

Unión cuyo apoyo más firme y sólido se basa en el compañerismo, cualidad militar esencial en la vida y

desarrollo de nuestros Ejércitos y cuyo ejercicio supone fundamentalmente respetar la dignidad personal

de -los demás, rechazar la crítica destructiva, descartar la envidia, alegrarse de los éxitos ajenos Gomo si

fueran propios, desear el acierte de los que nos mandan y entristecernos con las desgracias y fallos de los

demás. .

Pues bien, señor, sobre éstos tres pilares .disciplina, lealtad y compañerismo, y en un contexto de

honestidad y eficacia, como os ofrecimos el pasado año, las Fuerzas Armadas han tratado de basar su

esfuerzo de participación consciente en el empleo tantas veces manifestado por Vuestra Majestad: de que

nuestra sociedad´ sea cada vez más justa, alegre y Ubre; de que la unidad de la Patria —respetando la

variedad de sus regiones— Constituya la esencia del ser nacional y, de que España pueda prosperar- en el

orden y en la paz. ´-

Y así se han resuelto, a lo largo del año 1977, importantes problemas de nuestras Fuerzas Armadas

expuestos .entonces ante > vuestra presencia, y .cuya enumeración recogida en el informe ger neral 1/77,

que presenté a Vuestra Majestad, y que es conocido por los Ejércitos, resultaría-prolijo repetir. . Y así

también, como pretendemos seguir encarándonos con .la resolución de los muchos y complejos

problemas todavía pendientes.

EL EJERCITO, UN TODO CON LA SOCIEDAD

Pretendemos, señor, que nuestros ejércitos constituyan Un todo con la sociedad y sean defensores de su

voluntad soberana. Que por el contrario, no sean monopolio de nadie, para que todos los españoles se

sientan identificados con ellos.

Unos Ejércitos que rechacen firmemente cualquier llamada «nae pretenda cambiar las .trascendentales

misiones que recaen sobre ellos como consecuencia de la total confianza que les otorga la nación.

Unos Ejércitos que traten afanosamente de lograr el más alto grado posible de instrucción y Ja máxima

capacidad operativa en todas sus unidades, para, luchar, si es preciso, contra cualquier enemigo exterior, y

sean permanentes centinelas de la paz interior.

Señor, las Fuerzas Armadas de España, a las órdenes del Gobierno de la nación, por encima de opciones

temporales, y siempre bajo el mando de vos, nuestro comandante supremo, siguen atenta y

apasionadamente el desarrollo de esta nueva etapa histórica, difícil pero esperanzadora, que está viviendo,

nuestra Patria. Y la siguen preocupados pero confiados, tensos, pero disciplinados; conscientes y serenos,

a pesar de los sacrificios, a veces cruentos, que han de soportar, y que también recaen sobre el resto de la

sociedad.

GRANDEZA DEL PUEBLO ESPAÑOL

El pueblo español está demostrando su grandeza, su decisión de vivir, y progresar en la paz, por mucnas

que sean las dificultades a vencer, y a pesar de que unas minorías fanatizadas intenten evitarlo incluso

llegando al empleo de la violencia. ,

Pero, señor, bien sabéis que al pueblo español no se te amedranta con la coacción, la amenaza y el terror.

Violencia, eso sí, que debe ser rechazada por todos los españoles de bien, de manera pública, solemne,

rotunda y definitiva hasta conseguir que esos grupúsculos se sientan totalmente aislados, condenados y en

definitiva expulsados del seno de la sociedad, en la que no quieren integrarse. . Señor, España es una, y

los españoles no vamos a tolerar que la rompan.

«NO A LA DICTADURA DE LAS BOMBAS

Por mucho que amenacen, y porque unos pocos utilicen él terrorismo drogados por falsos profetas que

agitan presuntos ideales que la inmensa mayoría de la nación acaba de rechazar rotundamente, no van a

conseguir que muchos millones de españoles se sometan a la dictadura de las bombas y las -metralletas.

El pueblo y sus Fuerzas Armadas saben lo que aquéllos buscan cada vez que eligen sus víctimas, unas

vetes indiscriminadas; .otras, personalidades de la vida pública y privada, o con trágica frecuencia,

componentes da las Fuerzas del Orden; siempre, en definitiva, vierten sangre del pueblo, sangre de

España.

Sabemos que tratan de evitar lo que ya es irreversible, y que los españoles han sancionado de forma

definitiva con su voto; es decir, que la nación camine en paz bajo la magistratura de la Corona y en un

orden democrático hacia la prosperidad y el progreso.

Quieren para sus fines crear un psicosis de miedo, una histeria colectiva de angustia e incertidumbre; que

salten los nervios de los que defienden al Estado. En definitiva, que se produzca una crisis nacional .que

interrumpa el actual proceso de evolución.

Pero por mucho daño que´ aún pretendan hacer, no vamos a caer en su trampa, y tarde o temprano

obtendrán el fruto amargo y trágico qjae están cultivando con sus hechos: encontrarse´ con la ley, serena

pero ´justamente aplicada, y conseguir la indignada y unánime repulsa de toda la nación..

Es preciso, pase lo qué pasé, mantener la menté fría y una inquebrantable voluntad de vencer.

« LAS FUERZAS ARMADAS, CUMPLIRÁN CON SU DEBER

Las Fuerzas Armadas están dispuestas, con la misma fidelidad de siempre y por el camino del honor, a

seguir cumpliendo con su deber, que nos exige, si es preciso, el precio de nuestras vidas, confiando

siempre en el amparo´, comprensión y afecto del pueblo español y de sus legítimos representantes y

Organismos de Gobierno y del Estado, en una simbiosis moral y humana cada vez más estrecha, más

verdadera, hasta llegar a conseguir una fusión completa entre todos, que constituya, i n destructiblemente,

lo que expresa una simple palabra que vale por todas: España.

Señor: hace un año y aquí mismo os dijimos, con nuestro mayor respeto e invocando nuestra condición de

soldados, que estábamos orgullosos de vos, de vuestra dedicación y sacrificio, de vuestro que hacer, de

cómo realizabais vuestro nobilísimo pero tremendo oficio de Rey.

Pues bien, señor, nos atrevemos a considerarnos intérpretes por un momento del sentir del pueblo

español, del que formamos parte y no casta separada, y deciros ahora que aquella admiración va

acompañada de .una inmensa confianza en vuestra persona, y del verdadero amor de todos los españoles,

que han comprendido que la Corona es la unión, el guía y el más seguro valedor de la España actual y del

futuro. Con nuestro más cálido y respetuoso homenaje para Su Majestad !a Reina y para Sus Alteza

Reales el Príncipe de Asturias y las Infantas, invocamos la bendición de Dios para toda vuestra familia, y

os decimos, como españoles y como soldados, a vuestras órdenes, señor".

 

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