Autor: Mérida, María. 
 Entrevista con Jaime Milans del Bosch. 
 Los militares hemos contemplado la transición con profunda preocupación  :   
 Terrorismo, inseguridad, inflacción, crisis económica, paro, pornografía y, sobre, todo, crisis de autoridad. 
 ABC.    23/09/1979.  Página: 17-19. Páginas: 3. Párrafos: 31. 

Fuente: ABC MADRID Fecha: 23-09-1979 Página 105

Entrevista con Jaime Miláns del Bosch

"LOS MILITARES HEMOS CONTEMPLADO LA TRANSICIÓN CON PROFONDA

PREOCUPACIÓN"

Terrorismo, inseguridad, inflación, crisis económica, paro, pornografía y, sobre todo, crisis de autoridad

EL teniente general don Jaime Miláns del Bosch, actual capitán general de la III Región Militar

(Valencia), fue el jefe de la División Acorazada desde 1974 a 1977, fecha en que fue designado para el

cargo que hoy ocupa.

Pertenece a una familia de rancio abolengo monárquico y aristócrata. Su padre es teniente general y

Medalla Militar como él; su abuelo fue también teniente general, capitán general de Cataluña y jefe del

Cuarto Militar del Rey Alfonso XIII. El es el sexto general por línea directa. Y la tradición familiar

continúa, puesto que tiene un hijo capitán de Caballería.

Dentro del Ejército, el general Miláns del Bosch está considerado como uno de los hombres con mayor

prestigio; por su fuerza de arrastre y por la honestidad, lealtad y claridad que ha caracterizado toda su

trayectoria militar. Ha estado siempre muy cerca de |as unidades, desplegando un extraordinario

dinamismo y actividad, aunando responsabilidad y disciplina con un espíritu de abierta camaradería.

A pesar de su gran autoridad y su actuación extremadamente rigurosa, se ha granjeado siempre el afecto y

el respeto de los que ha tenido bajo su mando. En estos últimos años su nombre y su figura han sido

polémicos y controvertidos.. Parece ser que su nombre fue barajado como firme candidato a la jefatura

del Estado Mayor del Ejército, pero, sin embargo, no resultó elegido. Por otra parte, se dice que es

evidente el mutuo afecto que existe entre- él y S. M. el Rey.

Su vocación militar es innata o por lo menos lo fue su predisposición a la carrera de las Armas. «Me

atrajo de ella lo que tiene de sublime y grandioso —dice—; el culto al honor, el servicio, las penalidades,

la pobreza, la victoria... y hasta la derrota cuando se sufre sin mengua del honor.»

Nació en Madrid el 8 de junio de 1915. Ingresó en la Academia de Infantería en 1934. Al iniciarse el

Movimiento Nacional y como cadete es defensor del Alcázar de Toledo, donde fue herido. Promovido al

empleo de alférez pasa destinado a la Vil Bandera de la Legión, donde permanece toda la guerra y es

ascendido a teniente y capitán, siendo herido tres veces. En el 41 forma parte de la División Española de

Voluntarios y sale para Rusia, donde permanece un año y es herido por quinta vez. Realiza, entre otros,

los cursos de Estado Mayor de Tierra, Mar y Aire, así como el de Altos Estudios Militares y el de

Cooperación Aeroterrestre. Fue profesor de la Escuela de Alto Estado Mayor y de la Escuela de Guerra

Naval. En 1945 asciende a comandante y en 1957 a teniente coronel, siendo designado en 1962 Agregado

Militar a la Embajada de España en Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay. Asciende a coronel en 1965.

En el 71 a general de Brigada, ejerciendo el mando de la Brigada Mecanizada XI de la División

Acorazada Brúñete número 1, hasta 1974 que asciende al empleo de general de División, siendo

designado para el mando de dicha División Acorazada. Desde 1977, año en que asciende a teniente

general, manda la Capitanía General de la III Región Militar.

Entre sus numerosas condecoraciones, españolas y extranjeras, figuran una Medalla Militar Individual,

cinco Cruces de Guerra, tres Rojas del Mérito Militar, Cruz de Hierro, una Laureada y dos Medallas

Militares Colectivas. Igualmente tiene las Grandes Cruces de San Hermenegildo, Mérito Militar y Naval.

Esta es la primera entrevista periodística que concede en su larga vida militar y tengo que decir, en honor

a la verdad, que me ha costado mucho conseguirla y vencer sus reticencias, porque a lo largo de varios

años su contestación era invariablemente la misma: «Soy militar y nada más, y no quiero protagonismo ni

que nadie hable ni se ocupe de mí.»

Me entrevisté con él en su despacho oficial de la Capitanía General de Valencia, y ´me dio la sensación de

ser un hombre con una gran personalidad, seguro de sí, expeditivo, rápido de ideas, que no se deja

«pisar», que es más exigente con los de arriba que con los de abajo; de genio fuerte, que no le gusta que le

´contraríen, pero que sabe dar la razón al que la tiene; que no se deja influir fácilmente y, sobre todo, can

una gran autoridad.

VALORES PRIORITARIOS

Cuando le pregunto cuáles son para él los valores prioritarios de la vida, me dice taxativamente: «Dios,

la patria y la fa- k milla. Dios porque no se comprende fácilmente a un militar sin creencias puras,

sobre todo cuando tía vivido la guerra. La patria porque es el objeto directo de nuestros desvelos y si no

creyéramos en ella la vida militar no tendría arzón de ser. La familia, porque en ella se nace y se forma o

al menos se define la futura personalidad de cada uno.»

—¿Qué -es para usted lo más importante de la Milicia, general?

—fodo es importante, ¡pero /os valores que considero esenciales son: concepto del honor, concepto da/

deber, sentido de ´responsabilidad e interior satisfacción. Todo to demás son consecuancias de ellos.

REFORMA MILITAR

—¿Qué opinión le merece la reforma militar que se tía llevado a cabo en España? ¿Le parece que era

necesaria y que está resultando positiva?

—La reforma militar o mejor las adaptación militar a las diversas situaciones es .permanente. Lo que se

está llevando e cabo tiene —creo yo— cosas positivas y cosas negativas o al menos discutibles, pero eso

ha ocurrido siempre y con •todas las reformas. Para mí es positivo todo ilo que trate de simplificar y

unificar y negativo todo lo que pueda afectar a la equidad y a /a interior satisfacción.

—Usted que ha vivido las dos trayectorias del Ejército, la de cuando era Jefe del Estado el general Franco

y la actual, ¿qué considera positivo y negativo de cada una de ellas y con cuál de las dos se siente más

identificado?

Pienso que Ja trayectoria ¡es la misma, pues ite Mea básica inmutabfe para el Ejército es el.mejor servicio

a la patrie. Me siento, PUES, identificado con todo ito que en su beneficio redunde.

LA TRANSICIÓN POLÍTICA

—A pesar de que es usted´ un militar y no un político, en su condición de alto mando de las Fuerzas

Armadas ¿podría hacer una valoración de la actual etapa de transición española en su diferentes aspectos?

¿Cómo cree que han visto, en general, los militares el cambio operado en nuestro país?

—Yo podré tener, y de hecho tengo, mi opinión personal, que manifiesto con total ¡lealtad y sinceridad

cuando soy requerido para ello por el mando o también cuando considero que es mi deber hacerlo.

Objetivamente hablando el balance de la transición —hasta ahora— no parece presentar un saldo

positivo: terrorismo, inseguridad, inflación, crisis económica, paro, pornografía y, sobre todo, crisis de

autoridad. Los militares, en general, hemos contemplado la transición con actitud expectante y serena,

¡pero con profunda preocupación.

DEMOCRACIA Y MILICIA

—General, ¿es conciliable ser liberal y demócrata y ser militar, o la democracia no tiene nada que ver con

la milicia?

—Depende de lo que se interprete como ser ´liberal y demócrata». Si se cree que ser liberal y demócrata

consiste en fomentar la Iniciativa en los .subordinados y pedir su opinión o parecer en fo que afecta al

buen gobierno de ia unidad, manteniendo siempre a salvo la facultad de decidir y la aceptación plena de la

responsabilidad, que son inherentes a ia acción del mando, Jo liberal y demócrata es plenamente

conciliable con la mi-l´tcía.

SI, por el contrario, se interpreta como ser -liberal y demócrata el ´dejar hacer dejar pasar», el renunciar a

-tas prerrogativas o atribuciones deí mando que —a todos -Jos niveles— confieren tas Ordenanzas, ´las

Leyes y tos Reglamentos, fa milicia es difícilmente conciliable con e! ser libera! y demócrata.

Por último, si se refiere al talante abierto, familiar y hasta campechano, que preside tes relaciones entre

militares, entonces te diré que el talante militar ha sMo siempre y es ´liberal y demócrata. En el Ejército

están perfectamente señalados tos deberes y derechos de todos y cada uno de sus -miembros y obliga a

todos por igual. Esto es, -sin duda, democracia.

—Nadie desconoce que en muchos momentos de la transición política los militares han acusado ciertas

cosas y acontecimientos negativamente, aunque por espíritu de disciplina hayan acatado las disposiciones

del Poder establecido. La falta de lo que muchos sectores de opinión llaman «reacción de los militares» ¿a

qué se tía debido, general? ¿A que están de acuerdo en todo militares y políticos? ¿A la disciplina a la que

me acabo de referir o simplemente porque no han considerado oportuno ni positivo actuar?

—AVo sé qué quiere insinuar usted con lo que llama «reacción de Jos militares». En los militares sólo

cabe una reacción, en tanto en cuanto existan unas teyes lícitas y legitimadas, y no es otra que la de

informar al Mando y a ta Administración —sea o no sea consultado, pero siempre por la vía del Mando

de una manera leal y objetiva. Esto se hace y se ha hecho siempre. Por lo menos, puedo asegurarle que yo

lo hago y que mis subordinados Jo hacen conmigo.

EL EJERCITO, FIEL A SUS PRINCIPIOS

—General, en casi todos los momentos y muy especialmente en éste la gente, el pueblo, mira impaciente

y expectante hacia sus Fuerzas Armadas deseando saber lo que piensan y cómo sienten. ¿Qué les diría

usted a esas gentes precisamente ahora?

—les diría —si es que es cierto ese mirar expectante e impaciente»— que el Ejército se mantiene fiel a

sus principios y a ´Sil juramento. Lo que pongo un poco en duda o en entredicho es ese «mirar expectante

e impaciente». Al menos, resulta contradictorio con te actitud de ese pueblo en el último referéndum y

fas últimas elecciones, en los que un atevado porcentaje ¿e abstuvo de dar su opinión.

EL TERRORISMO Y £L PAÍS VASCO

—¿Cómo enjuicia usted el tema del terrorismo? ¿Cree que se le está dando el tratamiento adecuado?

¿Cree realmente que la solución la tienen que aportar medidas políticas y policiales y no militares?

—Lo enjuicio con la ´natural preocupación e indignación, pues, ya que me Jo pregunta, ´estimo —por Jos

resultados— que no se le está dando e/ tratamiento adecuado. Quizá i/a solución estuviera en ia

promulgación de teyes adecuadas y -su cumplimiento e rajatabla, aplicando fas necesarias medidas

policiales.

—¿Le preocupa el tema del País Vasco, general? ¿Le parece en verdad muy gravé? ¿A qué grado de

deterioro social tendría que llegarse para que interviniera en su resolución el Ejército?

—Sí, me preocupa mucho. Creo que es un problema muy grave. En cuanto a •su última pregunta, sobre el

grado de deterioro a que habría de llegarse -para que interviniera en sw resolución el Ejército, no tengo

suficientes elementos de juicio, puesto que se escapa a mi jurisdicción; pero como no quiero *salirme ¡por

fa tangente» le diré que ¡estimo que étf Ejército deberá intervenir cuando se evidencie que las leyes, la

acción policial y la judicial son o resultan insuficientes o cuando —de acuerdo con Ja misión que nos

señala Ja Constitución —sea necesario garantizar ía soberanía e independiente de nuestra patria.

PROCESOS AUTONÓMICOS

—¿Cuál es su postura personal y como alto mando de las Fuerzas Armadas ante los procesos

autonómicos, cuyas negociaciones se están llevando a cabo en estos momentos?

—Creo que esas posturas ¡no puede en separarse nunca. Mi opinión siempre será ife del capitán general

de Valencia. Opino que una descentralización administrativa que no suponga concesión de privilegios, ni

duplicidad de funciones, ni au->mento de fa burocracia, ni perjuicio para regiones menos favorecidas o

desarrolladas es, no sólo admisible, sino deseable. Pero si supone todo eso o parte importante de eso y

además pone en peligro la unidad de la patria, es de todo \punto inadmlsiMe.

INGRESO EN LA NATO

—General, ¿es usted partidario de nuestro ingreso en la NATO?

—Es opinable y discutible. Tiene veníalas e inconvenientes. En cualquier caso, en la negociación a llevar

a cabo habría que tener en cuenta el alto valor estratégico de España y antes de su ingreso en la NATO

tratar de obtener de ello las debfdas compensaciones.

«No se está dando al terrorismo el tratamiento adecuado»

«El Ejército deberá intervenir cuando se evidencie que las leyes, la acción policial y la judicial resultan

insuficientes»

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No quiero ni puedo ser más concreto en este asiento. En primer tugar porque no me parece prudente y en

segundo lugar porque exigiría analizar exhaustivamente varias hipótesis, cosa imposible en ei espacio de

´tiempo de una entrevista.

—¿A su juicio está nuestro Ejército preparado para cualquier contingencia venga del exterior o del

interior?

—Nunca se -puede contestar a esta pregunta. En *galfego» >te contestaría: Contra un enemigo inferior,

análogo y aun en determinadas circunstancias superior, sí.

—¿Está usted absolutamente satisfecho de las actuales condiciones de nuestras FAS?

—No, nunca estoy plenamente satisfecho de nad-a. Todo puede y debe mejorarse siempre. Pero no soy,

en absoluto, pesimista en cuanto a sus posibilidades y eficacia.

AMBIENTE DE ´LAS UNIDADES

—iA usted, que fue durante mucho tiempo jefe de ´la División Acorazada, ¿le parece que dichas unidades

son de las mejores de nuestro Ejército?

—En cuanto a material, sin duda. Pero en nuestra institución e/ espirito vaie tanto como el materia/I y el

´espíritu —por ser patrimonio del pueblo español— lo tienen por igual todas nuestras unidades. En -este

sentido, en nada se diferencian tes unidades que tengo en esta III Región MfiMfar de l&s que tenia ´en i/la

División Acorazada. Son igualmente magnificas.

—¿Cuál es el espíritu que anima hoy a nuestros soldados y oficiales y qué ambiente se respira en nuestros

cuarteles y unidades?

—No puedo ocultarte que exige preocupación, pero también ´respondo de su elevado espíritu, tanto en e/ -

soldado como en los mandos. Estoy convencido de cfue cada unidad es un fiel reflejo de su mando y la

calidad, formación preparación de los nuestros, es francamente muy destacada. Sigue teniendo actualidad

aquella exclamación del Cid cuando dijo:

…fue buen vasallo si oviera buen señor». Realmente era muy exigente ej Cid, porque la Historia nos dfoe

que Alfonso VI fue un "buen señor». De ahí la gran responsabilidad que contraemos ios mandos

superiores del Ejército para estar a ´ta altura de la calidad humana del so/-darfo que el pueblo español nos

confía.

LA FAS Y LA IZQUIERDA MARXISTA

—General, ¿qué piensan las Fuerzas Armadas de que hoy en España hay un gran predominio de las

fuerzas de izquierdas y concretamente marxistes?

—Las Fuerzas Armadas sólo sienten la preocupación de que la soberanía española -sea puesta en tela de

juicio por determinadas minorías y que se atente continuamente contra los símbolos patrios y lo que es

peor contra Ja integridad territorial con cierta Impunidad. Y puedo ¡asegurarle que /as Fuerzas Armadas

estarán siempre dispuestas a defender esos principio por patriotismo y porque asi fo dispone la

Constitución. Por eso miran con cierto recelo caJquter ideología o partido que pueda entrañar algún riesgo

para nuestra soberanía o integridad territorial.

—¿Oué impresión le produjo, general Miláns del Bosch, que saliera absuelto el general Atares?

Creo que ha sido una sentencia justa cte/ Consejo de Guerra, por eso ´la ratifiqué. ¿La impresión que me

produjo? Pues la misma que ha debido producir en todo buen compañero que conozca /as virtudes

humanas y militares del general Atares.

—¿Hay unidad de criterio en general entre los militares hoy? ¿Y a nivel de los altos mandos?

—En lo fundamente!, sí, aunque puedan existir pequeñas diferencias de matices. Pero insisto que

pequeñas, y sin importancia.

LO OUE PREOCUPA A LAS FUERZAS ARMADAS

—¿Qué cambiaría de nuestro país, si pudiera, general?

—La irresponsabilidad de que están dando prueba grupos bastante numerosos y la comodidad —y hasta

cobardía— que también dan otros grupos igualmente numerosos.

—¿Qué se debería de hacer -para que militares y civiles estuviesen más unidos e identificados?

Creo que ej dístanctam lento entre militares y civiles es un tópico que se apoya más en apariencias que en

realidades. Abrigo e/ convencimiento de que nuestro puebh —la masa sana— admira y venera fas

virtudes de su Ejército, pesé a las campañas difamatorias de que es objeto en determinadas épocas.

Por nuestra parte, conocemos bien las virtudes y debilidades de nuestro

que es un buen soldado cuando se siente bien mandado. Por supuesto, la identificación es imposible

cuando los principios son contrarios y opuestos. Yo no podré Identificarme nunca, ideológicamente, con

quien niega /a existencia de Dios o afirma que lía idea de patria es trasnochada. Otra cosa será que como

persona— merezca todos mis respetos.

—¿Qué es lo que fundamentalmente preocupa hoy en el seno de las Fuerzas Armadas, general?

—El deterioro del principio de autoridad y la irresponsabilidad de dorios sectores de la población.

(María MERIDA)

«Preocupa a las Fuerzas Armadas el deterioro del principio de autoridad y la irresponsabilidad de ciertos

sectores de la población»

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