Cataluña y el País Vasco     
 
 Ya.    13/09/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CATALUÑA Y PAÍS VASCO

LA manifestación del día 11 en Barcelona es un hecho de cuya tJ evidencia debe arrancar

cualquier comentario: un hecho catalán, no partidista, del que se puede decir justificadamente

que ha tenido eI respaldo de la inmensa mayoría del pueblo catalán.

La evidencia del hecho hace improcedentes los meros reparos legalistas. No cabe duda de

que, con arreglo a una estricta legalidad, habría hecho falta esperar a la regulación

constitucional de las autonomías. Pero cuando el asentimiento popular se produce tan

avasalladoramente, retratar su reconocimiento no sólo carece de sentido, sino que se puede

convertir en un peligro. En política hay que llegar a tiempo, Y nos atrevemos a asegurar que el

momento preciso era éste,

Es justo destacar a quienes, con el respaldo insustituible de la Corona, han sido artífices del

acontecimiento: por un lado, el presidente del Gobierno, señor Suárez, y por el otro, el

presidente de la Generalidad, señor Tarradellas. El señor Suárez se lia adelantada a reconocer

el "fet" catalán; el señor Tarradellas se ha adelantado a reconocer el "fet" español, hablando

abiertamente de España, no simplemente del Estado español. Uno y otro han tenido también

qua adelantarse, el primero, a las inevitables dilaciones que habría supuesto la remisión total

del problema a las Cortes; el segundo, a tai que estaba ya creando la intervención de la

Asamblea de Parlamentarios Catalanes, Todo ello con respeto al posterior desarrollo

constitucional que deberán hacer Congreso y Senado, y sólo ellos, pero sin desconocer los

imperativos de una situación crítica como es la actual, en la que deben prevalecer las

consideraciones políticas sobre cualesquiera otras.

NOS resulta especialmente grato destacar las declaraciones del señor Tarradellas por su

sentido del pacto, que es como decir sentido político, lo que vale tanto como decir sentido

común, Esas declaraciones revelan que el "seny" de] pueblo catalán, que ha hecho posible la

jornada del domingo, ha encontrado su hombre.+

A la luz de lo que antecede hay que ver como el reverso de la medalla las palabras con que e]

llamado gobierno vasco en el exilio (¿tiene ya algún sentido esa expresión?) ha echado en cara

al Gobierno español su demora en abordar el problema del País Vasco. ¿Puede alguien dudar

seriamente que abordar ese problema habría sido la mayor satisfacción para el señor Suárez y

para todas? No sólo no ha encontrado el interlocutor imprescindible, sino que quienes habrían

debido suministrarlo se han dejado ganar la partida por el extremismo. Nacionalistas y

socialistas ganaron las elecciones, pero han perdido la calle. Y a consecuencia de todo ello, el

problema vasco lleva camino de enconarse y convertirse en cáncer que, o se ataja a tiempo, o

puede acabar envenenando todo el organismo nacional.

CONFIAMOS en qua aún sea ^*" posible que allí también el sentido del pacto, e! sen

tido político, el sentido común, prevalezcan sobre el írracionalismo y la violencia. Ejemplos no

faltan: el más importante la ha dado Barcelona el pasado domingo.

 

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