En un acto estrictamente militar. 
 Bilbao: Los Funerales por los militares asesinadops, sin incidentes  :   
 Al parecer, una hermana del comandante Julián Ezquerra se negó a saludar al ministro de Defensa. 
 ABC.    21/09/1979.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. VIERNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 1979. PAG. 9

EN UN ACTO ESTRICTAMENTE MILITAR

BILBAO: LOS FUNERALES POR LOS MILITARES ASESINADOS, SIN INCIDENTES

Al parecer, una hermana del comandante Julián Ezquerra se negó a saludar al ministro de Defensa

Bilbao. 20. (Crónica de nuestro corresponsal.) A las 11 de la mañana de hoy, en el Patio de Armas del

Cuartel de Careliano, se han celebrado los funerales de cuerpo presente por el coronel de Caballería

Aurelio Perez-Zamora Cámara y el comandante Julián Ezquerra Serrano, muertos en la mañana de ayer al

sufrir un atentado cuando se dirigían desde sus respectivos domicilios al Gobierno Militar. Al sepelio

asistieron el ministro de Defensa. Agustín Rodríguez Sahagún; el general jefe del Estado Mayor, Miguel

Fontela Fernández; capitán general de la VI Región, Antonio Pascual Gálvez; jefes y oficiales.

Al funeral no acudió ninguna representación civil (al parecer, por tratarse de un acto estrictamente

militar). La entrada al .cuartel de Careliano fue limitada y la asistencia de los medios informativos fue

canalizada por medio del Gobierno Civil.

A HOMBROS DE SUS COMPAÑEROS.

A las 11 en punto de la mañana el ministro para Asuntos de la Defensa atravesaba el pórtico que

comunica al exterior con el Patio de Armas al tiempo que la Banda del Regimiento interpretaba las notas

del Himno Nacional. Pocos momentos antes un grupo de personas concentradas ante la puerta principal

del cuartel habían increpado al ministro con gritos de «¡Gobierno, dimisión!> y «¡Ejército al Poder!»

Finalizada la interpretación del Himno, que el ministro escuchó sobre una tarima, Agustín Rodríguez

Sahagún pasó revista a dos Compañías, una del Regimiento de Careliano y otra la LXII COE (Compañía

de Operaciones Especiales), así como una representación de la Guardia Civil y Policía Nacional. Cinco

minutos más tarde (las 11.05 de la mañana), y a hombros de compañeros de armas (en total 16 oficiales)

llegaban los féretros del coronel de Caballería Aurelio Pérez-Zamora v del comandante Julián Ezquerra.

Cubiertos con la bandera nacional, y sobresaliendo sus gorras de uniforme, los féretros fueron

depositarios sobre dos catafalcos (también cubiertas con la bandera roja y gualda1) colocados ante el

pequeño obelisco existente en el centro del patio y que estaba rodeado de numerosas coronas de

compañeros de los muertos. Entre los féretros y el obelisco, un improvisado altar de campaña, en donde el

capellán del Regimiento aguardaba para iniciar la misa. A la derecha del altar se situaron los mandos

milttar.es, a cuyo frente estaban el ministro para los Asuntos de la Defensa y el general jefe del Estado

Mayor. A la izquierda, familiares y personal civil. Respecto a los familiares debemos decir que solamente

acudieron los del comandante Julián Ezquerra. Según nos explicaron, la familia del coronel Aurelio

Pérez-Zamcra no estuvo presente por falta material de tiempo para desplazarse de Santa Cruz de Tenerife

a Bilbao,.

HOMILÍA.

En una breve homilía el oficiante se refirió, en nombre de todos, al dolor de los familiares y compañeros

de los militares muertos. «Dentro del dolor debemos confortarnos de que nuestros hermanos están

gozando con Dios. En la muerte no hay ounto final, sino punto,y coma; ya que e.¿ un tránsito hasta Dios.

El capellán finalizó diciendo: «Así como Jesús murió, nosotros moriremos para resucitar.»

Finalizada la misa las dos compañías, así como las representaciones de la Guardia Civil y Policía

Nacional, desfilaron haciendo los honores a los dos féretros. Acto seguido don Agustín Rodríguez

Sahagún y los mandos militares dieron el pésame a los familiares del comandante Ezquerra, cuyos restos

´fueron introducidos en un furgón militar para ser trasladados por carretera a Zaragoza, en donde se

procederá ai entierro Por su parte, el féretro del coronel de Caballería, que fue colocado en una

ambulancia, también militar, salió vía aérea a Santa Cruz de Tenerife, en donde serán inhumados.

Peco después el ministro y jefe del Estado Mayor, en coche oficial, a-bandonaron el recinto militar

escoltados por efectivos motorizados. Para esos momentos miembros de la Policía Nacional habían

despejado la zona con el propósito de que el grupo que había gritado a la entrada de Agustín Rodríguez

no se volviera a concentrar en la puerta. No obstante, un centenar dé personas agrupadas en la calle

Zancoeta repitieron lo_s gritos de «¡Gobierno, dimisión!» y «¡Ejército al Poder!» A primera hora de la

tarde el ministro para los Asuntos de la Defensa subía al Mistére que le trasladaría a Madrid.

VISITA AL SOLDADO HERIDO.

Poco después de las 10 de la mañana y una hora antes, aproximadamente, del funeral, Agustín Rodríguez

Sahagún visitó al soldado Gustavo Pérez Domínguez, conductor del «jeep» en que viajaban los dos

militares muertos y que resultó herido al alcanzarle una bala ensedal. Tanto el ministro como los militares

se interesaron por el estado del herido quien, según los médicos que le atienden, evoluciona

favorablemente. Poco después, y por espacio de veinte minutos, Rodríguez Sahagún conversó con el

director del Hospital Civil

J. R. MD-GUERZA.

NIEGA EL SALUDO AL MINISTRO

Cuando el ministro de Defensa, señor Rodríguez Sahagún, expresaba su condolencia a los familiares del

comandante Ezquerro. después de haberlo hecho en primer lugar al padre de la víctima, coronel retirado y

a continuación de la viuda í una hermana al extender su mano a otra hermana —que se encontraba con los

brazos cruzados—, ésta le negó el saludo. Al pronunciar su pésame el ministro aquéll» le dijo:

«Remedios, no; pero evitar, sí at podía haber evitado.» El ministro continuó dando la mano a otros dos

familiares, entre ellos, un oficial de la Armada, uniformado.

 

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