Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Gutiérrez Mellado     
 
 ABC.    07/01/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

GUTIÉRREZ MELLADO

Las balas alevosas que abaten en la calle al confiado general Ortín. apuntan, es evidente, a un blanco mas

alto y más amplio. Los acontecimientos de las últimas cuarenta y ocho horas muestran que en el centro

del punto de mira de esas metralletas fugitivas se encuentra otro hombre. Otro general: Gutiérrez

Mellado.

El general Gutiérrez Mellado, ilustre soldado con quien el autor de estas lineas sólo cambió breves,

discretas y amables frases en un acto literario celebrado hace años en Ceuta, aparece como el blanco de

insistentes y furiosas ráfagas de otra suerte de disparos con los que se trata de derribar a quien ha hecho

de su conducta una lección de templanza; de su gesto, un ejemplo de serenidad; de su actitud, un

paradigma de silencioso sacrificio. De las virtudes que se exigen al soldado las dos sobresalientes son el

valor y el sacrificio.

«El oficial que recibiere orden de guardar un puesto a toda costa lo hará», rezaban, poco más o menos —

la memoria es infiel— las ordenanzas de Carlos III que yo aprendí hace ya muchos años en Granada. «Lo

hará.» Así, sencillamente, tras una simple coma. Lo hará a toda costa.

Gutiérrez Mellado está guardando a toda costa, con personal sacrificio, el puesto que el Rey, a través del

presidente del Gobierno, le ha ordenado guardar: la evolución democrática del país, la fidelidad y el

respeto a la soberanía del pueblo por ese gran mundo, ese leal guardián de la ley constitucional, que es y

debe ser el Ejército.

Derribar al general Ortín de una ráfaga de ametralladora es una atroz provocación. Derribar en una ráfaga

de insultos al general Gutiérrez Mellado no sería una provocación. Sería debelar, arrasar, el puesto que a

toda costa guarda: el respeto del Ejército a la Ley.

La posición de «en su lugar descanso» del Ejército, impávido ante el injusto planetario.

 

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