Autor: Alfaro Arregui, Ignacio. 
 Defensa y democracia. 
 El poder aéreo     
 
 Diario 16.    05/01/1978.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

El poder aéreo

Ignacio Alfaro Arregui

General jefe del Estado Mayor del Aire

De norte a sur, nuestra Patria constituye un puente entre el continente europeo y el africano, y de este a

oeste, una barrera que separa el Atlántico del Mediterráneo y que domina su única puerta natural. Esta

situación excepcional viene potenciada por el valor geoestratégico de sus archipiélagos : el balear, porque

es una plataforma fundamental para dominar el Mediterráneo occidental, y el canario, porque flanquea el

continente africano y las rutas marítimas de América del Sur y Central.

La importancia geopolítica y militar que tal situación confiere a España nos compromete en el orden

político, económico y bélico. Nada de lo que ocurra en su entorno geográfico nos es ajeno y las

decisiones político-estratégicas que adopten los países vecinos estarán condicionadas, lógicamente, por

nuestra presencia en el área.

PODER DE DISUASIÓN

Esta privilegiada y comprometedora situación geográfica, agravada con nuestra debilidad, nos convierte

en apetecible presa para amigos y enemigos. Si por el contrario, conscientes del valor de esta situación,

logramos alcanzar la fuerza precisa, seremos dueños de nuestro propio destino y España podrá ocupar el

puesto que le corresponde en el concierto mundial. Desgraciadamente, sólo hay un medio de hacerse

respetar: poseer la fuerza necesaria para desalentar cualquier posible amenaza, es decir, contar con poder

de disuasión adecuado.

La Fuerza Aérea, por la continuidad del medio en que actúa, puede concentrar su gran potencia y

precisión de fuego sobre áreas vitales en el interior del territorio enemigo, con extraordinaria rapidez y.

flexibilidad de empleo. Es, por tanto, él arma ideal—y también la más económica— para´ alcanzar en

breve plazo ese poder disuasorio que es garantía de la paz.

Nuestra legislación ha fijado con precisión las responsabilidades de nuestro Ejército del Aire, que

esencialmente se resumen en:

— la, defensa del territorio nacional contra ataques aéreos.

— La conquista de la superioridad aérea.

— La destrucción del poder potencial bélico enemigo.

— El apoyo a los Ejércitos de- Tierra y Mar.

Pero ¿cuál es la situación actual de nuestro poder aéreo? El Instituto Estratégico de Londres, organismo

del más alto prestigio internacional, en su publicación "Military balance 1977-78", pone de manifiesto la

debilidad notoria de nuestra aviación de combate, no por su calidad, sino por su cantidad. Usando como

dato comparativo el número de aviones de combate por millón de habitantes, publica los siguientes

resultados:

Rusia y Estados Unidos: 35 aviones por millón de habitantes.

Países del .Pacto d« Varsovia: 21 aviones por millón de habitantes.

Países no alineados: 23 aviones por millón dé habitantes.

Países de la NATO: 10 aviones por millón de habitantes.

España: cuatro aviones por millón de habitantes.

Por tanto, es imprescindible hacer lo necesario para salir de esta situación durante los próximos años. Un

programa aéreo mínimo para la década de los años 80 tiende a ese fin. Prevé que el Ejército del Aire

llegue a disponer de doce escuadrones de aviones de combate de altas características, velocidad

supersónica, notable potencia y precisión de fuego y excelente capacidad de penetración, y dos

escuadrones ´de "acción sobre el mar". En total, 300 aviones de combate, ío que significaría ocho aviones

por cada ´millón de habitantes, es decir, que aun duplicando nuestra cifra continuaremos todavía por

debajo de las potencias que nos rodean.

Este programa contempla también la creación de una flota aceptable de aviones de transporte medio y

ligero y los medios necesarios ¿e escuela y entrenamiento.

HACER MAS

La evolución tecnológica experimentada por la industria aeronáutica y el proceso inflacionario de la

economía mundial ha triplicado en los últimos ocho años el precio de un avión de combate.

Simultáneamente los costes de revisión y mantenimiento han crecido nueve veces en el mismo tiempo,

debido al incremento de la mano de obra.

Parece evidente que habría que hacer más, mucho más. Pero nuestras posibilidades actuales y nuestras

previsiones presupuestarias, por muy bien administradas que estén, difícilmente podrán dar más de sí.

Esperemos que un relanzamiento económico de nuestra Patria permita, a plazo medio, mejorar estas

perspectivas.

La defensa nacional es una exigencia permanente de los países que no sólo quieren sobrevivir, sino

participar activamente en el concierto de las naciones. El mundo sigue. siendo hoy el mismo complejo

entramado de intereses, relaciones e influencias, que nos enseña la historia y cuyo componente básico lo

constituye —hoy como entonces— la fuerza. Pero una fuerza que resulta no tanto de la suma de ¡a

potencia destructora de los medios bélicos disponibles sino sobre texto de la potencia creadora que

representa la moral, la capacidad y la entrega a la nación de los hombres que —con uniforme o sin él—

dedican al noble servicio de las Armas sus mejores esfuerzos.

 

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