Autor: García, Prudencio. 
 Defensa y democracia. 
 Ejército, democracia y prensa civil     
 
 Diario 16.    05/01/1978.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Jueves 5-enero 78/DI ARIO 16

Defensa y democracia

Ejército, democracia y prensa civil

Prudencio García

Comandante Ingeniero de Armamento y Construcción

Determinados medios de expresión .demuestran últimamente un morboso interés en. airear, enumerar,

subrayar y dramatizar las tensiones, sanciones, dimisiones o ceses que se producen en el ámbito militar.

Si bien, algunos órganos tratan estos hechos con notoria delicadeza, proporcionando incluso diversas

interpretaciones posibles de los mismos, en otros salta a la vista la evidente tendenciosidad dé su

tratamiento, esforzándose por presentar al país la lamentable imagen de unas Fuerzas Armadas eta el

límite último de su indignación y de su enfrentamiento moral con el estamento político civil.

La intencionalidad de tal campaña aparece demasiado clara, y su enfoque resulta, a nuestro Juicio,

doblemente pernicioso y perturbador, tanto para el país en general como para sus Fuerzas Armadas en

particular. Se pretende, por una parte, presionar sobré la ciase política —-particularmente Gobierno y

fuerzas parlamentarias— que en estos momentos lleva sobre sus hombros la pesada responsabilidad de "la

transición política y la redacción de la nueva Constitución, alzando frente a ella el fantasma amenazador

de unas Fuerzas Armadas fuertemente reacias al proceso democratizador, y cada vez más crispadas a

medida que este «n medio de sus inevitables dificultades, prosigue su curso hacia su necesaria

eunmnación. Por otra parte, como segundo y no menos negativo propósito, .se pretende también,

demostrar ,al Ejérr cito que dicho proceso político redunda en un perjuicio moral de la Institución militar,

al producir en ella, directa o indirectamente, toda elass de tensiones, y fricciones y motivos de malestar.

Tránsito a la democracia

Permítasenos decir, como militares profesionales que somos, que no es ésa la actitud.,que en estos

.momentos, precisan, nuestras Fuerzas Armadas por • parte .de la prensa civil. Sería necio negar .que

algunas tensiones existen en nuestro ámbito profesional; pero, a este respecto, creemos que la sociedad

civil y sus medios de comunicación deberían .comprender dos cosas. Primera: que el tránsito del régimen

-precedente hacia un sistema democrático y pluralista forzosamente tenía que producir algún tipo de

fricciones y reajustes en las mentes y conciencias de cierto número de miembros de nuestra Institución.

Y segunda; que ni iai arresto, ni ira cese en un determinado destino, son elementos .que invalidan,

profesionalmente a un militar ni menoscaban su . patriotismo ni su honor. Únicamente significan .que :

alguno de sitó actos,, con arreglo a la interpretación que el Mando efectúa dé los reglamentos, resulta a

Juicio de éste digno de un determinado tipo de sanción. V ello con toda independencia de que el

interesado pueda en otras .oca sienes, anteriores o posteriores, ser acreedor a cualquier tipo de

felicitaciones, condecoraciones o distinciones, por parte de otra o incluso de la misma autoridad que en un

momento dado impuso aquella sanción. No dramaticemos,: pues, la cuestión atribuyendo a ciertos hechos

una gravedad muy superior á la que objetivamente les corresponde.

Tengamos en cuenta que las Fuerzas Armadas, así como las de Orden Público, se hallan en estos

momentos en una difícil tesitura y, como tal, digna de una especial comprensión por parte de la sociedad.

Si bien es cierto; que los elementos integrantes de ese nuevo patriotismo de raíz democrática que aos

impone nuestro tiempo y que nos exige imperiosameiit.e nuestra sociedad -—valores tales como el

pluralismo político, el consenso mayoritario, los derechos ciudadanos y 4a soberanía popular- son

absolutamente dignos de ser vividos, asumidos, defendidos, incorporados a nuestro patriotismo e

introducidos en la misma médula de nuestros sentimientos y convicciones, como valores básicos y e o n s

t i tueionalmente proclamados por esa misma sociedad a la que, como militares profesionales, vamos a

defender y a servir, no es menos cierto que, todavía, no pocos de nuestros compañeros tropiezan con

serias dificultades a la hora de asimilar tales conceptos, en lo que tienen de contradictorio con las ideas

que ellos, a su vez han vivido, asumido e incorporado a sus convicciones a lo largo de toda una vida

profesional. Se trata de un fenómeno de profundas raíces, psicológicas y humanas, y como tal debe ser

comprendido; pero en absoluto debe ser explotado al servicio de particulares intereses de partido o sector,

como parecen pretender quienes desearían que tal .asimilación 110 llegase a producirse jamás.

Nuevos tiempos, nuevas normativas

Tengamos también presente otro factor.

La reciente normativa sobre libertad de expresión de. los militares nos permite a los profesionales de las

armas expresar nuestras opiniones en la prensa civil, sin censura previa, siempre y cuando —como

creemos es nuestro caso—se respeten determinadas limitaciones, entre las que figura una fundamental: la

observancia de un estric.tb apartidismo, requisito necesario para que el Ejército pueda mantener su

ejecutoria desvinculada -de los intereses de todo partido o grupo político, ´única forma de que las Fuerzas

Armadas puedan ser consideradas como propias por todos los sectores de la sociedad

Pues bien: creemos que dicha limitación, aún más imprescindible en periodos de transición política tan

complejos y delicados como el actual, no debe ser asumida únicamente por una de las dos partes —las

Fuerzas Armadas- , sino que tal responsabilidad , -la cuidadosa conservación del apartidismo de éstas—,

debe ser también asimilada y compartida con idéntico empeño y autodisciplina por la otra parte —te

sociedad civil, cuyos órganos de expresión deberían respetar cuidadosamente la neutralidad

multidireceional de las Fuerzas Armadas, absteniéndose de a p r o v e char ciertos resortes emocionales

para excitarlas, incitarlas o arrastrarlas en una determinada dirección al" servicio cíe un concretísimo

sector político interesado en frustrar el proceso democratizador emprendido por el país.

Creemos, en una palabra, que lo que nuestras Fuerzas Armadas necesitan en estos momentos no, es,

precisamente, encontrarse en los periódicos con listas exhaustivas —no exentas, por otra parte, de

groseras inexactitudes— de los ceses, dimisiones, .arrestos o incidentes similares, ni tampoco que se

añada a dichas listas —como un elemento más que aportar a esa supuesta "indignación" del estamento

militar, el cómputo de la pérdida da poder adquisitivo sufrida por nuestros sueldos en estos últimos años.

Somos suficientemente patriotas para comprender que no es éste el ni o m e nto de plantear tal cuestión,

bajo una coyuntura como ésta, en que el país se enfrenta a problemas infinitamente más serios que el de la

cuantía de nuestras retribuciones.

Creemos, para terminar; que lo que nuestro Ejército precisa en estos momentos, más que cualquier otra

cosa, es comprensión y respeto por parte de la sociedad. Nada más. Pero también nada menos. Pues ese´

respeto y e?a comprensión serán la mejor y :tnás eficaz ayuda que. nuestra. Fuerzas Armadas- puedan

recibir por. parte del .estamento civil —incluidos sus medios de comunicación— para llegar * asumir

plenamente y lo más pronto posible el nuevo rumbo político que la nación, por decisión abrumadamente

mayoritaria, ha decidido emprender.

 

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