Después de las elecciones     
 
 Ya.    17/06/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Después de las elecciones

LAS elecciones han significado el triunfo de la moderación y la derrota de los extremismos. Su

resultado ha sido el triunfo de dos grandes tendencias de opinión: la del centro, que ha

obtenido el mayor número, y la socialista, que la ha seguido y se ha presentado con una

apariencia de moderación que, sin duda alguna, ha pesado decisivamente en una gran parte de

sus votantes. Se ha demostrado así que nuestra sociedad no es diferente de las demás

sociedades occidentales. En este sentido se ha cumplido el propósito de1 hacer legal lo que es

real. ¿Cuál es ahora la situación y cuáles son las posibilidades y las responsabilidades de las

tendencias victoriosas? HAY la necesidad de que el Centro Democrático se organice cómo

instrumento de gobierno, sea bajo la forma de partido—cosa difícil—, sea como coalición

estable. El centro ha demostrado que no era ningún invento -del" poder, pero hace falta que su

evidente fuerza sociológica tenga una expresión política adecuada. Sin embargo, además de la

evidencia de las cifras, los problemas pendientes son de tal magnitud que rebasan las

posibilidades de un Gobierno de partido. Una Constitución que sirva para todos no puede ser el

resultado exclusivo de unos cuantos votos, y los problemas económicos del país exigen

medidas muy duras, que sólo podrá acometer un Gobierno de ancha base, tanto en las Cortes

como en el país, y damos por supuesto que esa base sólo se obtendría previa garantía de que

el peso de esas medidas recaería principalmente sobre los que tienen más, como es justo.

I O dicho pone sobre el tapete la responsabilidad de la oposición. La misma fuerza que ha

acreditado le veda una actitud de abstención y mucho menos de agresión, lugar a lo peor y a la

catástrofe, esperando que de esto podría resultar un triunfo clamoroso el día de mañana. Ni

esto es seguro, sino que ´el resultado podría ser el fin de la democracia, ni dejarían de ser las

clases más modestas las que por de pronto pagarían esa política, ni ésta significaría más que

una traición a quienes han votado al socialismo para que les resuelva o ayude a que se

resuelvan sus problemas apremiantes, no para que.se los complique. Nos consta que dentro

del socialismo hay sectores muy radicalizados, pero repetimos que no han sido votos

extremistas los que le han dado su brillante resultado electoral ni es en el espejo de su tantas

veces bronco pasado nacional en el que debe mirarse, sino en los socialismos europeos

actuales. Esto, o exponerse a que un día muchos de los que el 15 10 Votaron se apartasen de

él considerándose burlados. ES por eso preciso que se lle-gue a alguna clase de acuerdo entre

las diversas fuerza* políticas para la solución de los grandes problemas nacionales expuestos;

naturalmente, incluimos entre esas fuerzas a las re-gionalistas, que tan lucida presencie han

tenido en las urnas. No es de nuestra incumbencia decir qué clase de acuerdo. ¿Gobierno de

unidad nacional? No pedimos ahora tanto, pero podría hacerse necesario si lo que pedimos no

diese resultado.

 

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