Autor: Pérez Díaz, Víctor. 
 Un análisis de las elecciones/y 3. 
 Una salida honorable del franquismo     
 
 El País.    21/07/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

POLÍTICA

EL PAlSjueves 21 de julio de 1972

Un análisis de las elecciones/y 3

Una salida honorable del franquismo

AP y PC son probablemente los tenedores de más títulos de la deuda de gratitud histórica por servicios

prestados al franquismo y al antifranquismo. Sólo para encontrarse ahora con que estos títulos han sido

devaluados por un país que prefiere grupos y siglas a las que agradecer menos, y a las que hacer también

menos responsables por la época anterior.

VÍCTOR PÉREZ DÍAZ

El país reconoce la contribución importante del Gobierno-«centro» y el socialismo a esta transición. Pero

se trata de actuaciones relativamente recientes. La anterior hoja de servicios al franquismo de Suárez y

sus gentes ha quedado desdibujada por su obra de Gobierno. El PSOE puede sí capitalizar muy

legítimamente unas siglas de cien´ años, pero sus actuales dirigentes y sus cuadros no pueden presentar un

historial de cárcel y de trabajo político que llegue ni mucho menos a tanto. Pero^ y esto es lo importante:

tampoco el país pide que llegue a tanto. No tiene por qué llegar. Porque el hecho es que este país se ve a

si mismo como ya he dicho antes: como poco comprometido en el franquismo y en el antifranquismo de

todos estos años. Que esté o no en lo cierto es otra cuestión. Pero se ve así. Ni en el franquismo, ni en el

antifranquismo; en otra onda. De hecho, durante esta campaña Franco ha sido invocado poco, y con poco

éxito. De la guerra civil se ha hablado menos, y como para exorcizarla. La República ha sido objeto de

una referencia cortés por parte del PSQE, pero sin existir. Se está en silenciar el pasado. En desactivarle.

En salir honorablemente de él Semejante actitud puede parecer «posible» o «imposible», «útil» o

«peligrosa». Pero lo que no cabe negar es que es muy coherente con la conducta de la mayoría de este

país durante los últimos diez o quince años, la cual ni ha ocupado posiciones dé responsbilidad en el

franquismo eñ el antifranquismo, ni obtenido mayores beneficios, ni arrostrado mayores riesgos. Desde

este punto de vista, Suárez y Felipe González no aparecen como demasiado ; diferentes del país. También

ellos han sido y son, y se les quiere ver, como relativamente periféricos al franquismo y al

antifranquismo. Gracias a lo cual ni se espera de´ellos, ni se les toleraría, sermones-recordatorios de

hechos heroicos por o contra el régimen anterior. Que serían una forma de recordar al país el haber

estado: como al margen de esos hechos, en un estado de pasividad, irresponsabilidad é impotencia política

durante demasiado tiem-po. No es este un pasado del que el país se sienta culpable. Pero sí es uno con el

que se siente incómodo. De aquí que agradezca, y aproveche, la oportunidad para salir honorable y

discretamente de él. Lo que pienso es qué sin necesidad de hacerlo demasiado explícito, con su sola

presencia, el «centro» y el socialismo (y la corona) ofrecen esta oportunidad de que el. país cambie sin

que rompa del todo el sentimiento de continuidad consigo mismo, y sin que ello afecte su imagen y su

estimación propia. Con su sola presencia, y con el espectáculo de sus lances y sus justas de armas, estas

instituciones satisfacen también la necesidad de explicarse este proceso de transición como una mezcla de

otorgamiento desde arriba y presión o conquista desde abajo de la democracia. Una explicación que

carece de vuelos dramáticos, pero tiene la virtud de adecuarse a la percepción que de la realidad tiene, no

las sectas proféticas de un extremo u otro, pero. sí la mayoría del país. Que el tema de ésta salida

colectiva de un régimen autoritario sea delicado explica tal vez qué, a falta de poder construir un mito de

la resistencia nacional, como se hizo en otros países europeos, se haya optado, tácitamente, por evitar un

debate público sobre el tema. El precio a pagar por esta discreción, seguramente sabia, es la modestia

rozando la mezquindad dé nuestros discursos políticos. Que contrastan con la magnitud de los

acontecimientos políticos que estamos viviendo: un «cambio cualitativo» donde los haya de nuestra

historia como colectividad nacional.

 

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